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martes, 3 de noviembre de 2015

Hoy es fiesta de San Martín de Porres, el santo de la escoba



REDACCIÓN CENTRAL, 03 Nov. 15 / 12:02 am (ACI).- “Yo te curo y Dios te sana”, solía decir San Martín de Porres, el santo de la escoba y patrono de los barberos, a los grandes señores y hombres sencillos que acudían en busca de su ayuda. Su fiesta se celebra cada 3 de noviembre.

San Martín nació en Lima en 1579. Desde niño sintió predilección por los enfermos y los pobres. Aprendió el oficio de barbero y algo de medicina. A los quince años pidió ser admitido como “donado”, es decir, como terciario, en el convento de los Dominicos.



En su servicio de enfermero no hacía diferencia entre pobres y los que más tenían, aunque tuvo que pasar por experiencias de incomprensión y envidia. En 1603 hizo su profesión religiosa.

Con ayuda de Dios, realizaba algunos milagros de curaciones instantáneas o en ocasiones bastaba su presencia para que el enfermo desahuciado empezara a recuperarse. Hay quienes lo vieron entrar y salir de recintos con las puertas cerradas, mientras que otros aseguraron haberlo visto en dos lugares distintos a la misma vez.

Era tanto el cariño y admiración que le tenían al humilde Fray Martín que hasta el Virrey de aquel entonces fue a visitarlo en su lecho de muerte para besar su mano. Partió a la Casa del Padre un 3 de noviembre de 1639, besando el crucifijo con gran alegría.

San Martín es recordado con la escoba, que es símbolo de su humilde servicio. Por ello, San Juan XXIII al canonizarlo en 1962 dijo: “¡Ojalá que el ejemplo de Martín enseñe a muchos lo feliz y maravilloso que es seguir los pasos y obedecer los mandatos divinos de Cristo!”.

lunes, 3 de noviembre de 2014

3 de Noviembre: "San Martín de Porres" : "YO TE CURO, DIOS TE SANA"


LIMA, 03 Nov. 14 / 12:02 am (ACI).- “Yo te curo, Dios te sana”, solía decir San Martín de Porres, el santo de la escoba, a los grandes señores y hombres sencillos que acudían en busca de su ayuda. Su fiesta se celebra cada 3 de noviembre.
San Martín nació en Lima en 1579. Desde niño sintió predilección por los enfermos y los pobres. Aprendió el oficio de barbero y algo de medicina. A los quince años pidió ser admitido como “donado”, es decir, como terciario, en el convento de los Dominicos.
En su servicio de enfermero no hacía diferencia entre pobres y los que más tenían, aunque tuvo que pasar por experiencias de incomprensión y envidia. En 1603 hizo su profesión religiosa.
Con ayuda de Dios, realizaba algunos milagros de curaciones instantáneas o en ocasiones bastaba su presencia para que el enfermo desahuciado empezara a recuperarse. Hay quienes lo vieron entrar y salir de recintos con las puertas cerradas, mientras que otros aseguraron haberlo visto en dos lugares distintos a la misma vez.
Era tanto el cariño y admiración que le tenían al humilde Fray Martín que hasta el Virrey de aquel entonces fue a visitarlo en su lecho de muerte para besar su mano. Partió a la Casa del Padre un 3 de noviembre de 1639, besando el crucifijo con gran alegría.
San Martín es recordado con la escoba, que es símbolo de su humilde servicio. Por ello, San Juan XXIII al canonizarlo en 1962 dijo: “Ojalá que el ejemplo de Martín enseñe a muchos la dulzura y felicidad que se encuentra en el seguimiento de Jesucristo y en la sumisión a sus divinos mandatos”.

3 de noviembre: San Martín de Porres - Patrono de de la justicia social, de los barberos, barrenderos, enfermeros, farmacéuticos, protector de los pobres»


«Religioso dominico peruano. El primer mulato elevado a los altares, honrado en numerosos países del mundo. Patrón de la justicia social, de los barberos, barrenderos, enfermeros, farmacéuticos, protector de los pobres»


Martín de Porres,  que tantas veces se presentaba a si mismo como «un perro mulato», fue el primero de América en subir a los altares y uno de los más grandes santos que Perú ha dado a la Iglesia. Ostenta el patronazgo de numerosas entidades de Perú, Venezuela, México, Argentina, Panamá, Guatemala, España, Chile, Costa Rica, Bolivia y otros países. Quién le iba a decir al humilde Martín que al paso del tiempo le honrarían hermandades y cofradías, que al procesionar su imagen sería aclamada por las avenidas de su hermosa tierra aún pasando los siglos... Pero así es. La gracia que le acompañó en vida, y a la que se aferró, sigue alumbrándonos a través de su heroico testimonio de amor a Cristo.

Nació en Lima, Perú, el 9 de diciembre de 1579. Era hijo natural del español Juan de Porres, un burgalés que pertenecía a la Orden militar de Calatrava, y de la mulata libre de origen panameño, Ana Velásquez. Debió prometerle que la desposaría, pero los prejuicios de la época no se aliaron con ellos. De esta unión ilegítima en 1581 vino al mundo una niña. Cuando el virrey comisionó a Juan para irse a Guayaquil, se llevó con él a los pequeños. Sin embargo, su familia repudió al muchacho por su color de piel. Juan se ocupó de su educación, pero en 1590 cuando lo nombraron gobernador de Panamá, se vio obligado a enviarlo a Lima. Eso sí, la cercanía le había permitido constatar las numerosas virtudes de Martín, su bondad y proverbial generosidad con los pobres, a los que daba limosna haciendo uso de la asignación que él le entregaba. No era una actitud nueva. Cuando vivía con su madre, le solía sisar el dinero que le  proporcionaba para efectuar las compras. Al regresar a casa, cándidamente se excusaba diciendo que las monedas que le faltaban las había perdido por el camino. 

En Lima se ocupó del santo Isabel García Michel, que vivía en Malambo, un barrio marginal caracterizado por el origen multirracial de su población, pero en una casa respetable; tal vez Ana fuese una de las encargadas del servicio, y por eso se afincó allí con su hijo. Éste recibió la confirmación en 1591 de manos de santo Toribio de Mogrovejo, patrono del episcopado latinoamericano. Elegante y amable en el trato, Martín era también muy inteligente, así que no le costó aprender las técnicas de barbería, oficio reputado en la época, y adquirir nociones de medicina que le servirían más tarde en su misión. Antes de convertirse en religioso obtenía un buen sueldo como ayudante del boticario Mateo Pastor. Con lo que ganaba, ayudaba a otros muchachos que no tenían medios económicos. El ejercicio de su profesión le permitía acceder tanto a la flor y nata de la sociedad limeña como a las clases inferiores; a todos hablaba de la bondad de Dios. Combinaba esta tarea con la labor voluntaria que realizaba en hospitales; pasaba las noches prácticamente en vela orando ante una imagen de Cristo crucificado. 

A los 15 años, animado por fray Juan de Lorenzana, quiso ser dominico como él, pero la discriminación por diferencia de raza, prejuicio marcado entonces, le siguió al convento de Nuestra Señora del Rosario. Y únicamente pudo ingresar como «donado». Pero era más que suficiente para su espíritu humilde y servicial, ya que solo deseaba estar más cerca de Dios y ayudar al prójimo. Por lo demás, se gozaba en «pasar desapercibido y ser el último». El trato desigual que le dispensaron, los insultos que recibía por su tez oscura, no le arrebataron su alegría, y la escoba que pusieron en sus manos fue instrumento de gloria para su vida. 

En una visita que su padre hizo al convento, logró que el provincial considerara a Martín como hermano cooperador. Profesó en junio de 1603. Fiel observante, pronto a la oración, obediente, humilde, generoso, puntual, sobrio, sencillo, austero, era también diligente y dadivoso con los demás hasta el extremo. El Santísimo Sacramento y la Virgen del Rosario fueron objeto supremo de su devoción. Por lo general, estaba tan extenuado por sus tareas que hacía ímprobos esfuerzos para no sucumbir al sueño durante la oración. Sus cuidados como enfermero fueron un pararrayos para el convento; allí acudían numerosas personas en su busca. Pero su piedad y misericordia con los enfermos y pobres que recogía en las calles, portándolos a hombros hasta su propio lecho para prodigarles atenciones con toda ternura, suscitaron recelos y envidias; fue objeto de injurias hasta de sus propios hermanos. 

Dios le otorgó el don de milagros, entre otros. Las curaciones extraordinarias se produjeron no solo con sus cuidados sino simplemente con su presencia. Él, humildemente, advertía:«yo te curo, Dios te sana». Como recibió el don de la bilocación, podía vérsele en varios lugares a la vez consolando y remediando los males de unos y de otros. Una vez solicitó a su superior permiso para socorrer a un obrero que rogaba su auxilio mientras se caía del andamio. Y ese milagro que necesitaba el albañil se produjo ante la fuerte impresión de la víctima y del superior de Martín. Memorable fue la acción del santo durante la epidemia de viruela; se convirtió en el «ángel de Lima». Hasta los animales hambrientos y heridos eran objeto de su afecto. Fundó los Asilos y Escuelas de Huérfanos de Santa Cruz para niños y niñas. Sus hermanos contemplaban asombrados su intensísima acción apostólica cotidiana, preguntándose en qué momento dormía. 
Era estimado por todos, incluido el virrey, que no ocultaba su veneración por él. En 1639 contrajo el tifus exantemático que cursaba con espasmos, alta fiebre y delirios. Y supo que había llegado su hora: «He aquí el fin de mi peregrinación sobre la tierra. Moriré de esta enfermedad. Ninguna medicina será de provecho». Manifestó que en ese instante le acompañaban la Virgen, San José, santo Domingo, san Vicente Ferrer y santa Catalina de Alejandría. Y besando el crucifijo falleció el 3 de noviembre de ese año. Gregorio XVI lo beatificó en 1837. Juan XXIII lo canonizó el 6 de mayo de 1962, y lo declaró santo patrón de la justicia social.



3 de Noviembre: "San Martín de Porres" - Patrono de nuestra Comunidad! Testimonio de un hermano llamado Martín, en honor a "San Martín de Porres"


18 de septiembre de 1993, parroquia San Francisco de Asís.

Sacerdote: ¿Qué nombre quiere ponerle a su hijo?

Elsa: ¡Martín David!

Desde pequeño mi padre me decía: “Te llamas Martín en honor a Martín de Porres”, mi madre agregaba, “y David en honor al Rey David”.

Desde niño, se me fue inculcando amor a éste santo negrito, muy poco conocido. No me cansaba de ver su película, aunque la teníamos en blanco y negro. Aun así mucho no sabía de Él, sólo que era dominico peruano.

A medida que fui creciendo fui aprendiendo más de él.


En su infinita bondad, Dios, me concedió la gracia de confesarme, por primera vez, un 3 de noviembre de 2003, y, además, de Confirmar mi fe un 3 de noviembre de 2006.
3 de noviembre, que fecha hermosa, nunca he de olvidarte, nunca he de pasarla igual. Espero tu llegada como espero mi cumpleaños, como espero Navidad, como espero Semana Santa.
3 de Noviembre que fecha hermosa. Porque fue un 3 de noviembre de 1639, que Fray Martín de Porres, después de una larga vida predicando el Evangelio del amor, la misericordia y la humildad, con el ejemplo de su vida, entra en la Casa Celestial, donde su amado Cristo, le preparó una especial habitación.
Oh fray Martín, a ti fui encomendado desde el día de mi concepción, tú eres mi modelo, mi ejemplo a seguir. Nada te pido en esta vida, que sean bienes temporales, sólo te pido a ti, glorioso Fray Martín, que me ayudes a imitar tus virtudes, que me ayudes a imitar tu humildad, que me ayudes a amar a Dios, con toda mis fuerzas, con toda mi mente, con toda mi alma, con todo mi ser, como tú lo amas; y que ese amor al Dios de la vida, se demuestre en el amor al prójimo, tal como se demostró en tu vida.


Oh amigo mío, tú sabes que lo que más quiero es ser santo, tu sabes que lo que menos merezco es serlo. Por eso acudo a vos, intercede ante Nuestro Señor, para que él, que es omnipotente, me alcance ésta gracia, para que él, que es el amor puro, se glorifique en mi vida, para que más y más hermanos lo amen, como Él se lo merece.
¡Martín, te quiero mas mucho que un montón!, se mi guía en éste caminar, no permitas que le suelte la mano a Jesús, ni a María. Si he de desear algo, si he de tener un sueño, que me anima a vivir, has de saber que es que el día de mi partida, si el esfuerzo por practicar las virtudes me lo amerita, o, mejor aún, si la Divina Misericordia de Dios me lo concede, quisiera yo ser llevado hasta las puertas del Paraíso de manos de mi Santo Ángel de la Guarda, y, junto a Jesús, José y María, ser recibido allí por Ti, y oír a tus santos labios decir: “tu esfuerzo por vivir el Evangelio ha sido gratificado por la Divina Misericordia de Dios, derramada en tu alma, ven hermano a gozar, con migo, de la Gloriosa presencia de Dios”.

21 años han pasado desde el momento que te fui encomendado. 21 años me has cuidado y guiado. Alcánzame, por tu intercesión, junto a la de María, la de san José, la del santo Rey David y la de mi Ángel de la Guarda, el perdón de todas mis ofensas realizadas a la Santísima Trinidad, y la gracias de ser cada día más humilde, se cada día más santo, para alcanzar la santidad que Dios quiere para mí.


Oh bienaventurado Martín, si en la tierra vivías sólo para Dios y para tu semejantes, hoy que te hayas junto al trono de la bondad y la misericordia, puedes disponer mejor de sus tesoros.
Si aquí conocías dónde estaba la necesidad para remediarla, mucho mejor la ves, ahora, desde el cielo, donde moras.

Mira pues, Martín bondadoso, la súplica de los que a Ti acudimos, con la segura confianza de ser oídos, no defraudes la esperanza de los que deseamos verte ensalzado en la tierra, como Dios te ensalzó, llevándote a su Gloria. Amén.


San Martín de Porres, ruega por nosotros.
San Martín de Porres, ruega por nosotros.
San Martín de Porres, ruega por nosotros.

Testimonio publicado en nuestro facebook, por nuestro hermano Martín Sillero! Muchas Gracias, querido hermano!!!!
En el día de tu santo patrono, BENDECIDO DÍA!


domingo, 3 de noviembre de 2013

3 de Noviembre: San Martín de Porres - Memoria libre - PATRONO DE NUESTRA COMUNIDAD




Nació en Lima, capital del Perú, en el 9 de diciembre de 1579. En el libro de bautismo fue inscrito como "hijo de padre desconocido". Era hijo natural del caballero español Juan de Porres y de una india panameña libre, llamada Ana Velásquez.

Martín era inteligente y tenía inclinación por la medicina; a los doce años había aprendido las primeras nociones en la droguería-ambulatorio de dos vecinos de casa. La profesión de barbero en aquella época estaba ligada con la medicina.  Así adquirió conocimientos de medicina y durante algún tiempo, ejerció esta doble carrera.

Sintiendo grandes deseos de perfección, pidió ser admitido en el convento Nuestra Señora del Rosario de los dominicos, en Lima. Fue admitido a los quince años sólo como "donado" y le confiaron los trabajos más humildes de la comunidad. Martín es recordado con la escoba, símbolo de su humilde servicio.  Su humildad era tan ejemplar, que se alegraba de las injurias que recibía, incluso alguna vez de parte de otros religiosos dominicos, como uno que, enfermo e irritado, lo trató de perro mulato. En una ocasión, cuando el convento estaba en situación económica muy apurada, Fray Martín, espontáneamente se ofreció al Padre Prior para ser vendido como esclavo, ya que era mulato, a fin de remediar la situación.

Advirtiendo los superiores de Fray Martín su índole mansa y su mucha caridad, le confiaron, junto con otros oficios, el de enfermero, en una comunidad que solía contar con doscientos religiosos, sin tomar en consideración a los criados del convento ni a los religiosos de otras casas que, informados de la habilidad del hermano, acudían a curarse a Lima.

El día 2 de junio de 1603, después de nueve años de servir a la orden como donado, le fue concedida la profesión religiosa. El P. Fernando Aragonés testificará: “Se ejercitaba en la caridad día y noche, curando enfermos, dando limosna a españoles, indios y negros, a todos quería, amaba y curaba con singular amor”.

 Pasaba la mitad de la noche rezando a un crucifijo grande que había en su convento iba y le contaba sus penas y sus problemas, y ante el Santísimo Sacramento y arrodillado ante la imagen de la Virgen María pasaba largos tiempos rezando con fervor.

Dios lo había enriquecido con extraordinarios carismas, entre ellos, la profecía, éxtasis y la bilocación. Sin salir de Lima, fue visto en África, en China y en Japón, animando a los misioneros que se encontraban en dificultad.  Mientras permanecía encerrado en su celda lo veían llegar junto a la cama de ciertos moribundos a consolarlos.  En ocasiones salía del convento a atender a un enfermo grave, y volvía luego a entrar sin tener llave de la puerta y sin que nadie le abriera. Preguntado cómo lo hacía, respondía: "Yo tengo mis modos de entrar y salir".

Su amabilidad se extendía hasta los animales…Es típico el caso de los ratones que infestaban la ropería y dañaban el vestuario. El remedio no fue ponerles trampas, sino decirles: "Hermanos, idos a la huerta, que allí hallaréis comida". Los ratones obedecieron puntualmente, y Fray Martín cuidaba de echarles los desperdicios de la comida.

A los sesenta años, Fray Martín se sintió enfermo y claramente dijo que de esa enfermedad moriría. La conmoción en Lima fue general y el mismo virrey, se acercó al pobre lecho para besar la mano de aquél que se llamaba a sí mismo perro mulato. Mientras se le rezaba el Credo, Fray Martín, besando el crucifijo expiró plácidamente.


A través del siguiente enlace, podrás acceder a la publicación realizada en el año 2011, sobre la Vida de “San Martín de Porres”


Obras consultadas


Enriqueta Vila, Santos de América, Ediciones Moretón, Bilbao, 1968, pp. 69 a 87.R. P. José Leite, S.J., Santos de Cada Día, Editorial A. O., Braga, 1987, tomo III, pp. 259-261.


Ingresando a la Sección: La vida de San Martín de Porres, puedes acceder a distintas publicaciones sobre la vida de este gran santo!


sábado, 2 de noviembre de 2013

SAN MARTÍN DE PORRES, PADRE DE LOS POBRES - TESTIMONIO DE DOÑA PAULINA.



                      Doña Paulina es una mujer pobre que ha estado en la misma esquina en Lima, Perú, vendiendo periódicos por más de treinta años. Hija de indígenas quechua, Paulina partió de su pueblo a las sierra peruanas, hace muchos años. Hace casi diez años que dos de sus hijos estaban en prisión.

     Cuenta Paulina: “ahorré mi dinerito durante muchos meses y luego fui allí (señaló una clínica para los pobres donde hay una imagen de San Martín de Porres ubicada en una pequeña capilla) para tener una conversación con Martincito. Puse las moneditas que había ahorrado a sus pies y le dije: “Martincito, tu sabes que mis hijos están lejos y que ya soy muy vieja para viajar a verlos. Así que te dejo este dinerito, lo suficiente para tu pasaje de ómnibus. Tú tienes que viajar ahora y traérmelos de regreso a Lima.” Todo lo que pidió fue que los trajeran más cerca de su casa. Terminó su oración y regresó a su trabajo, segura de que había sido escuchada. Una semana después sus dos hijos fueron trasladados a prisiones en Lima. Paulina pudo contemplar el rostro compasivo del santo, orando confiadamente en que sería escuchada. Ella sabía que Dios escucha las plegarias de su pueblo.


Invitamos al rezo del último día de Novena y Fiesta en honor a nuestro Patrono: 

HORARIO MATUTINO: 

5:20 hs. Santo Rosario
Novena en honor a "San Martín de Porres"
6:00 hs. Santa Misa


HORARIO VESPERTINO


19:20 hs. Santo Rosario
Novena en honor a "San Martín de Porres"
20:00 hs. Santa Misa

Domingo 3 de Noviembre:

Fiesta en honor a "San Martín de Porres" 


Horario Matutino 

5:20 hs. Santo Rosario

6:00 hs. Santa Misa

10:20 hs. Santo Rosario

11:00 hs. Santa Misa


Horario Vespertino

19:00 hs. Procesión con la sagrada imagen del "Santo de la escoba", por las calles del barrio.

20:00 hs. Santa Misa

viernes, 1 de noviembre de 2013

“SAN MARTÍN DE PORRES” PARTE A LA CASA DEL PADRE



             Martín ya sabía que iba a morir, y cada vez que los frailes aparecían con las medicinas, él se rehusaba a tomarlas. Caminó hacia los brazos de la muerte con absoluta libertad, inundado de gratitud por los dones de la vida y del amor. A medida que se acercaba el final Martín recibió la unción de los enfermos y el sacramento de la confesión con muchas lágrimas. También recibió la última Eucaristía.
        Uno de sus viejos amigos, Francisco Ortiz, llegó a despedirlo y se acercó a la cama dándole un beso en la cabeza. Cuando Martín sintió su presencia se despertó le dio la bendición y se sonrió . Ortiz luego relató diciendo lo que había sentido en su presencia: “gocé  de un olor del cielo tan suavísimo… que jamás había olido”.
El 3 de noviembre, los frailes le preguntaron en dos oportunidades a Martín si era momento para hacer sonar las tablas; estas se usaban para anunciar a la comunidad que se moría un fraile. Pero, en ambas ocasiones, dijo no con la cabeza. Finalmente, alrededor de las ocho de la noche, le preguntaron nuevamente, y esta vez, bajando la cabeza les dijo que sí. Los frailes se reunieron y comenzaron a cantar el Credo… Cuando terminaron, Fray Martín ya había muerto. Las campanas del convento, las mismas que Martín había hecho sonar con tanta devoción por más de cuatro décadas, anunciaban a todos los habitantes de Lima que su querido Fray Martín se había ido a la casa de Dios, llevando en su corazón el pan de vida.



Invitamos al rezo de la Novena y Fiesta en honor a nuestro Patrono: 

HORARIO MATUTINO: 

5:20 hs. Santo Rosario
Novena en honor a "San Martín de Porres"
6:00 hs. Santa Misa


HORARIO VESPERTINO

19:30 hs. Santo Rosario
Novena en honor a "San Martín de Porres"
20:00 hs. Santa Misa

Domingo 3 de Noviembre:

Fiesta en honor a "San Martín de Porres" 


Horario Matutino 

5:20 hs. Santo Rosario

6:00 hs. Santa Misa

10:20 hs. Santo Rosario

11:00 hs. Santa Misa


Horario Vespertino

19:00 hs. Procesión con la sagrada imagen del "Santo de la escoba", por las calles del barrio.

20:00 hs. Santa Misa


jueves, 31 de octubre de 2013

CONOZCAMOS A "SAN MARTÍN DE PORRES" COMO PADRE ESPIRITUAL


              Martín siempre llamaba a los negros y a los indos como “hijos”. A menudo se encontraba en situaciones en las que tenía que proteger y defender a los pobres, al igual que los padres y madres hacen con sus hijos. Un día alguien le robó el colchón y la frazada a un negro que ayudaba a Martín en la enfermería. Al enterarse de esto, el santo fue a la celda de uno de los frailes, donde encontró los objetos robados. Martín llamó la atención al fraile por no vigilar mejor al otro sirviente del convento que había robado las cosas diciéndole: “Padre, si su muchacho no tiene cama, cómpresela usted, y no vaya el muchacho a hurtarle la cama al negro”.


           Otro hecho muestra el profundo respeto que algunas personas de la clase alta de Lima le tenían a Martín. Es el caso del Doctor Baltazar, español y abogado de la corte real… Su reverencia y amor por Martín eran tan grandes que, durante varios años, le rogó que lo aceptara como su hijo espiritual, y le permitiera llamarlo “padre Martín”.  Por mucho tiempo Martín se rehusó, preguntándose: ¿Para qué querría tener un padre mulato? El doctor insistió tanto que por fin cedió a su pedido. Días más tarde Martín encontró al doctor en la sacristía, caminó hacia él, lo abrazó y lo llamó “hijo”.


      Es así que San Martín de Porres, aunque nunca lo había admitido, era un padre espiritual que guiaba a los demás en el camino de sus vidas. El que era “hijo de padre no conocido” llegó a ser el padre espiritual de muchos.
Invitamos al rezo de la Novena y Fiesta en honor a nuestro Patrono:

HORARIO MATUTINO:

5:20 hs. Santo Rosario
Novena en honor a "San Martín de Porres"
6:00 hs. Santa Misa


HORARIO VESPERTINO

19:30 hs. Santo Rosario
Novena en honor a "San Martín de Porres"
20:00 hs. Santa Misa

Domingo 3 de Noviembre:

Fiesta en honor a "San Martín de Porres"


Horario Matutino

5:20 hs. Santo Rosario

6:00 hs. Santa Misa

10:20 hs. Santo Rosario

11:00 hs. Santa Misa


Horario Vespertino

19:00 hs. Procesión con la sagrada imagen del "Santo de la escoba", por las calles del barrio.

20:00 hs. Santa Misa

miércoles, 30 de octubre de 2013

CONOZCAMOS A "SAN MARTÍN DE PORRES", COMO INSTRUMENTO DE PAZ Y MISERICORDIA



                Uno de los frailes del convento entró a una habitación próxima a la cocina y observó algo extraño. A los pies de Martín había un perro y un gato comiendo pacíficamente del mismo plato. De repente un pequeño ratón se asomó desde un agujero en la pared. Martín sin pensarlo dos veces, le habló al ratón: “No temas, ratoncito. Si tienes hambre, ven y come con los demás.” El ratón titubeó pero luego corrió donde el plato, del cual estaban comiendo el perro y el gato. El fraile que estaba observando todo esto no podía creerlo. Allí, ante sus ojos, a los pies del mulato San Martín, un perro, un gato y un ratón comían del mismo plato, enemigos naturales comiendo pacíficamente unos al lado de otros.

     No se trata más que del  Evangelio. Es la historia del amor universal que nos separan los unos de los otros. No solo el perro, el gato y el ratón comen juntos, sino que también Martín es parte de esa mesa de comunión. La mesa de Dios es para todo ser hombres, y más aun, para cada ser viviente creado por Dios.


Invitamos al rezo de la Novena y Fiesta en honor a nuestro Patrono:

HORARIO MATUTINO:

5:20 hs. Santo Rosario
Novena en honor a "San Martín de Porres"
6:00 hs. Santa Misa


HORARIO VESPERTINO

19:30 hs. Santo Rosario
Novena en honor a "San Martín de Porres"
20:00 hs. Santa Misa

Domingo 3 de Noviembre:

Fiesta en honor a "San Martín de Porres"


Horario Matutino

5:20 hs. Santo Rosario

6:00 hs. Santa Misa

10:20 hs. Santo Rosario

11:00 hs. Santa Misa


Horario Vespertino

19:00 hs. Procesión con la sagrada imagen del "Santo de la escoba", por las calles del barrio.

20:00 hs. Santa Misa


martes, 29 de octubre de 2013

CONOZCAMOS LA CARIDAD DE "SAN MARTÍN DE PORRES" TAMBIÉN CON LOS ANIMALES, PARTE DE LA CREACIÓN.

 

     En una ocasión, el prior provincial de los dominicos le ordenó sacar todos los perros del convento. Un testigo cuenta que Martín movido de la lástima y la compasión, recogía todos los que podía, y los llevó a la casa de su hermana. Todas las mañanas llegaba con comida escondida bajo su hábito para darles de comer. La generosidad de su hermana también llegó a su límite. Se quejó de que los perros ensuciaban la casa. Entonces Martín los llamó a todos y hablando con los perros les decía que tenía necesidad de que salieran a la calle… Desde entonces los perros ya no molestaban en la casa.


        Martín también estaba a cargo de la ropería del convento, y hasta su paciencia fue puesta a prueba cuando se dio cuenta de que los ratones estaban comiendo la ropa de cama y las batas que usaban los enfermos. Finalmente agarró a uno de los ratones y le dijo: “Hermano, ¿Por qué haces daño tú y tus compañeros en la ropa de los enfermos? Quiero que  vayas y convoques a todos tus compañeros y que se vayan a la huerta, que allí les daré de comer todos los días. Fue así que de las sobras de la enfermería, les llevaba todos los días también  su ración.

Invitamos al rezo de la Novena y Fiesta en honor a nuestro Patrono: 

HORARIO MATUTINO: 

5:20 hs. Santo Rosario
Novena en honor a "San Martín de Porres"
6:00 hs. Santa Misa


HORARIO VESPERTINO

19:30 hs. Santo Rosario
Novena en honor a "San Martín de Porres"
20:00 hs. Santa Misa

Domingo 3 de Noviembre:

Fiesta en honor a "San Martín de Porres" 


Horario Matutino 

5:20 hs. Santo Rosario

6:00 hs. Santa Misa

10:20 hs. Santo Rosario

11:00 hs. Santa Misa


Horario Vespertino

19:00 hs. Procesión con la sagrada imagen del "Santo de la escoba", por las calles del barrio.

20:00 hs. Santa Misa


lunes, 28 de octubre de 2013

CONOZCAMOS A MARTÍN, COMO INSTRUMENTO PARA DAR NUEVA VIDA



        María Beltrán era la hija de un importante oficial militar en Lima. En medio de un parto difícil y sin posibilidad de dar a luz a la criatura que estaba atascada en el canal del parto, le colocaron sobre su panza imágenes de diferentes santos, con la esperanza de obtener una ayuda divina. Nada sucedió, y se le aconsejó que hiciera su confesión y se preparase para morir. En ese momento, la mamá de María se acordó de que tenía un pedazo de manga del hábito del venerado Siervo de Dios, Fray Martín de Porres. Lo tomó y lo colocó sobre la panza de María y pidió fervientemente a Martín que intercediera ante su divina Majestad para que su hija tuviera un buen parto. En ese preciso momento, el niño nació saludable, sin secuela o lesión alguna.

       Se trata de Dios que da a luz nueva vida frente a la muerte. Es la historia también del nacimiento de Martín y su lugar en la nueva sociedad mestiza… Él que era considerado un “error” de la historia, es redimido por el Dios de la vida y del amor.

domingo, 27 de octubre de 2013

CONOZCAMOS LA VIDA DE SAN MARTÍN DE PORRES EN EL CONVENTO JUNTO A SUS HERMANOS.





       Un día, Fray Martín fue a visitar al Padre Pedro Montes de Oca, que estaba en cama a causa de una enfermedad en una de sus piernas. Martín le hizo un comentario en forma de broma, lo cual le ganó el enojo del padre, que contestó llamándole “perro mulato” y otras cosas.  Martín se retiró de la sala riéndose y al día siguiente regresó con una ensalada de alcaparras… “Bueno padre, ¿sigue enojado? Pruebe esta ensalada de alcaparras que le traigo. El padre quedó asombrado, porque había deseado comer esa ensalada desde el día en que comenzó a estar enfermo, sufriendo hambre, y también la angustia de saber que le amputarían la pierna al día siguiente… Viendo esto como un acto de Dios, le pidió perdón a Fray Martín por su enojo y las palabras que le había dicho. Martín posó sus manos sobre la pierna, y el fraile fue curado y liberado de todo peligro.
         Martín y el enfermero principal del convento atendían a más de doscientos frailes  y cientos de pobres que llegaban al convento para ser curados. A veces, Martín se quedaba hasta altas horas de la noche, uno de los hermanos de su comunidad decía: “dormía donde la noche lo hallaba…a los pies de algún enfermo que estuviese en riesgo”.

sábado, 26 de octubre de 2013

CONOZCAMOS COMO VIVÍA SU INFANCIA “SAN MARTÍN DE PORRES”



          Desde niño, Martín, fue entregado por su padre al cuidado de una mujer llamada Isabel. Martín pedía a Isabel una vela de cera. Temiendo un incendio, pero más que nada por saber lo que ocurría, ella  se dejó tentar por su curiosidad, y acercándose a la habitación del niño, hurgó por las rendijas de la puerta. Lo que vio la dejó impresionada. Martín estaba quieto, en silencio, y hacía oración ante la imagen de un crucifijo. Para ese entonces, Martín tenía alrededor de ocho o nueve años, y la curiosidad de doña Isabel surgió cuando el pequeño empezó a pedirle una vela todas las noches antes de irse a dormir. Una vez que descubrió la escena, lo compartió con su hija, Francisca, quien dio el testimonio que más tarde fue agregado a los ya obtenidos para el proceso de beatificación de Martín.

     Ese Cristo amoroso, que había sufrido de maneras muy similares a lo que Martín veía cada día, le hablaba en lo más profundo de su corazón. Estas conversaciones silenciosas durante la noche marcaron a nuestro santo durante toda su vida. Al igual que Jesús, él también quería ser un apóstol de la paz en un mundo tan marcado por la violencia.

viernes, 25 de octubre de 2013

CONOZCAMOS EL INICIO DE LA VIDA DE SAN MARTÍN DE PORRES!!!


San Martín de Porres nació en Lima, capital del Perú, en el 9 de diciembre de 1579. Su padre era miembro del ejército de conquistadores blancos que traficaban esclavos desde el África, y su madre era una esclava liberada. Ante el rechazo de padre, fue su madre (Ana) quién, con la ayuda de los padrinos, se hizo cargo de su bautismo y de la niñez de Martín y su hermana Juana. Martín nació en medio de la violencia y la opresión. Fue un rechazado de la sociedad y de  su propio padre, quien  prefirió proteger su propio honor a cambio de brindar protección y un apellido a su hijo recién nacido. Para los soldados españoles, como lo era su padre, morir en la guerra constituía el honor más grande; se esperaba que vivieran una vida de continencia, como parte de su compromiso de honor al rey. Esto significa que ser padre de un hijo, en especial con una ex - esclava de descendencia africana, hubiera sido considerado motivo de vergüenza. En vez de tener la valentía de admitir que el hijo mulato era su hijo, Juan optó más bien por el camino seguro, distanciándose de su familia.

       No es difícil imaginar la herida que dejó en el corazón de Martín la relación que tuvo con su padre. Sin embargo, Martín, fue capaz de entregar su corazón herido a Dios, quien transformó el sufrimiento y la vergüenza en compasión y amor. En vez de entregar su corazón en señal de la lealtad al rey de España, Martín entregó su corazón al Reino del Amor y a la Justicia de Dios.