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miércoles, 1 de enero de 2014

Solemnidad de Santa María, Madre de Dios - Día de San Nicolás - Jornada Mundial por la paz



20:00 hs. Solemne procesión con las veneradas imágenes del Niño Jesús Alcalde y San Nicolás de Bari por las calles San Nicolás de Bari (O); Avellaneda; Pelagio B. Luna y 25 de Mayo.

Mensaje de Año Nuevo por parte de nuestro Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo.

Bendición Papal.

Al finalizar la procesión se celebrará la Santa Misa en el interior del Templo.

Carta Pastoral para celebrar nuestro Tinkunaco y el comienzo del Año Catequístico Diocesano


¡Doblemos la rodilla ante el Señor que nos creó! Porque Él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo que Él apacienta, las ovejas conducidas por su mano. 
Salmo 95, 6-7
Mis queridos riojanos,
Estamos transitando los días previos a la Navidad y en camino al  Tinkunaco, fiesta primordial de nuestra identidad religiosa y cultural. El nacimiento del Señor en nuestra carne, haciéndose uno de nosotros, asumiendo nuestra historia, llevándonos a la condición de hermanos y de hijos de Dios como Él, es un permanente llamado de Dios a recrear nuestra vida cristiana, nuestros sueños y proyectos, nuestros dolores y esperanzas, nuestros dones y compromisos en favor del bien de todos.
Hoy como ayer, aquí en La Rioja como entonces en Belén, Dios viene a nacer entre nosotros y ésa es nuestra alegría. La centralidad de la Navidad echa luz sobre nuestro camino y en la fragilidad del niño Dios somos fortalecidos y animados a crecer en la esperanza. Es esta experiencia profundamente religiosa de la Navidad la que nos lleva a vibrar con el Tinkunaco, expresando vitalmente nuestra adhesión incondicional al Niño Alcalde, Señor de la historia, ante quien rendimos nuestras incapacidades y diferencias para reconocer en Él el origen de la vida y el garante de nuestra convivencia y amistad social.
No es una mera reiteración ritual la que nos llevará a las tres genuflexiones ante el señorío de Dios bajo el tórrido sol riojano del 31 de diciembre. La historia renovará religiosamente su sentido profundo, la certeza honda de que sólo en Él nuestros vínculos se transfiguran pues nos hace capaces de vivir más fraternalmente en justicia y en paz, reconociendo y luchando por la dignidad de cada hombre y de cada mujer, superando toda mezquindad que nos aísla y poniéndonos al servicio de los más pobres, los preferidos de Jesús.
Pero además, en este Tinkunaco queremos comenzar como Diócesis un Año Catequístico que nos ayude a conocer, revisar y compartir en clave misionera, a la luz del Evangelio, de las enseñanzas del Concilio Vaticano II, del Documento de Aparecida y de la reciente exhortación La alegría del Evangelio, del Papa Francisco, el dinamismo de la comunicación de la fe en nuestra Diócesis (en las parroquias y las comunidades eclesiales, en los colegios e instituciones), los distintos itinerarios y pedagogías para anunciar la Palabra y formar comunidades animadas por la vida y el ministerio de Jesús de Nazaret que “pasó haciendo el bien” (Hechos 10,38).
Queremos conocer mejor nuestra realidad para poder vivir como discípulos misioneros del Señor de cara a los desafíos de la vida de nuestro pueblo de hoy. Aparecida nos habla de conversión pastoral de estructuras que muchas veces en vez de posibilitar la eficacia de nuestra presencia misionera en la historia humana, hacen lentas e inadecuadas nuestras respuestas.
La Iglesia “en salida” de la que nos habla el papa Francisco, lejos de encerrarse en una autorreferencialidad egoísta, sale al encuentro de todos, especialmente de los más alejados y excluidos que pueblan las nuevas periferias humanas pero muy presentes en el centro del corazón del amor de Dios.
Sueño con una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación. La reforma de estructuras que exige la conversión pastoral sólo puede entenderse en este sentido: procurar que todas ellas se vuelvan más misioneras, que la pastoral ordinaria en todas sus instancias sea más expansiva y abierta, que coloque a los agentes pastorales en constante actitud de salida y favorezca así la respuesta positiva de todos aquellos a quienes Jesús convoca a su amistad (La alegría del Evangelio, n. 27)
De ahí la importancia de conocer nuestra realidad catequística para poder afrontar no sólo la necesidad de una sana puesta en común de métodos concretos, textos o experiencias, sino nuestra conversión pastoral para profundizar la identidad misionera de nuestra Diócesis así como su presencia evangelizadora en la sociedad.
La pastoral en clave de misión pretende abandonar el cómodo criterio pastoral del «siempre se ha hecho así». Invito a todos a ser audaces y creativos en esta tarea de repensar los objetivos, las estructuras, el estilo y los métodos evangelizadores de las propias comunidades (La alegría del evangelio, n. 33)
En el camino del Año Catequístico Diocesano tendremos también la oportunidad de reflexionar cómo asegurar los espacios de formación de catequistas donde no los hay (seminarios catequísticos en los decanatos así como jornadas y talleres de formación permanente de catequistas parroquiales y escolares) y fortalecer el surgimiento de otros ministerios eclesiales muy importantes en relación con nuestra Iglesia particular (animadores de comunidades eclesiales, misioneros diocesanos y servidores de Cáritas).
En este Año Catequístico Diocesano queremos además, sentar las bases para el discernimiento y la formación de quienes se sienten llamados al diaconado permanente, ministerio que nos presenta vigorosamente el rostro servicial de la Iglesia samaritana.
En los próximos días les llegará un pequeño y provisional cronograma de las actividades que se irán cumpliendo en distintas instancias (encuentros, reuniones y asambleas) y niveles (parroquial y decanal) para concluir en una Asamblea Catequística Diocesana destinada a ser un punto de referencia para nuestra tarea evangelizadora de los próximos años, mojón imprescindible en la formulación de un plan pastoral diocesano.
Por eso, les quiero pedir encarecidamente a los sacerdotes y responsables de comunidades que trabajemos en clave sinodal, es decir, ofreciendo y garantizando un camino de participación de todos los sectores y agentes de pastoral, laicos y consagrados de las distintas parroquias y comunidades. Convoquemos si aún no tenemos y renovemos si ya están, aquellos organismos que la Iglesia nos propone como instancias de diálogo y participación, los Consejos pastorales y consejos de asuntos económicos entre otros. A nivel diocesano, estamos terminando de constituir el Consejo Presbiteral y el próximo año convocaremos el Consejo diocesano de Pastoral y el Consejo de Asuntos Económicos.
En la vivencia plena de la Navidad, seamos vigorosos portadores de la gran noticia de Jesús, el buen Pastor que viene. En el clima del Tinkunaco, salgamos al encuentro de todos para llegar a Él, nuestro Niño Alcalde.
La Rioja, 19 de diciembre de 2013.
+Marcelo Colombo, Padre Obispo de La Rioja 

jueves, 3 de enero de 2013

DESPEDIDA DE "SAN NICOLÁS DE BARI" Y EL "NIÑO ALCALDE"


 
Como es tradicón, el 3 de Enero, a las 11:00 hs., se lleva a cabo la despedida de las imágenes de "San Nicolás de Bari" y el "Divino Niño Alcalde".
 
 
 Jesús, Niño Alcalde, estuvo de visita en la Catedral, la Casa de "San Nicolás de Bari", desde el 31 de Diciembre, luego de que, a las 12:00 hs. se repitiera la hermosa tradición del Tinkunaco (Encuentro).
 
 
 
Repitiendo los mismos gestos que en el Tinkunaco, el pueblo riojano, se arrodilla tres veces, ante la imágen del "Niño Alcalde", reconociéndolo como nuestro Único Señor y Autoridad, repitiendo las tradiciones de nuestros ancestros indígeneas.
 

 
En las tres genuflexiones repetimos: Niño Alcalde, Hijo de Dios: Te adoramos, Señor!!!
 

 
 En la primera genuflexión reconocemos en el Niño Alcalde “al Hijo de Dios”; en la segunda, como “Rey, dueño de la vida y la muerte”; y en la tercera, “al Hombre nacido en el portal de Belén, de la Virgen María”. Cada genuflexión representa para todo el pueblo riojano, un acto de fe y humildad, ya que solo nos arrodillamos ante Dios: Jesucristo, Salvador y Mesías de quien procede toda gracia”.
 

  
Esta es la Fe del Pueblo Riojano, que en las Fiestas de su Santo y Patrón Tutelar, "San Nicolás de Bari", reconoce a "Jesús, Niño Alcalde", como el Dueño y Señor de la Patria Riojana y del Pueblo de Dios!!!
 
 El obispo Roberto Rodríguez entregó al vicegobernador Sergio Casas y al viceintendente Armando Molina el libro de la palabra de Dios, con ello le decimos: “como pueblo riojano le decimos que queremos ser gobernados por esa ley, queremos ser guiados y conducidos por el evangelio de Jesús”. A Jesús le pedimos que los ilumine con sabiduría, generosidad, con mucho amor y prudencia para que puedan conducir a la provincia y a cada uno de sus hijos que habitan en ella.

Asimismo, Monseñor Rodriguez le devolvió al vicegobernador el bastón de mando que recibió de manos del gobernador el 31 de diciembre en el Tinkunaco. Mientras que el Inca Mayor en nombre del Niño Alcalde entregó la llave de la ciudad al viceintendente, y con ella “la responsabilidad de velar por la justicia, y la paz del pueblo”.
 

 
En un momento trascendente de la historia de la provincia de La Rioja, más de 20.000 indígenas, cansados de las injusticias que padecían por parte de los españoles, se levantaron en armas para destruir la ciudad de La Rioja.
 
 
 
 San Francisco Solano interponiendo la imagen del "Niño Dios" como Alcalde de la Ciudad, llega a un acuerdo con los nativos y propone su veneración como verdadera autoridad del pueblo.
 
 
Hasta Julio, San Nicolás, cuando volvamos a manifestar públicamente nuestra Fe, en tus Fiestas de invierno!!! Protege a tu pueblo, intercede por nosotros!!!!
 

 
 Tatita "San Nicolás", el de la cara morena y el corazón como el pan!!!! Este pueblo, con Fe y entusiasmo te aclama: Su Padre y Patrón Tutelar!
 

 
Las imágenes de "San Francisco Solano" y el "Niño Alcalde" regresan a su casa: la Iglesia "San Francisco"
 
 
  
 
 
San Francisco Solano,  con aplausos y el fervor de sus fieles, ingresa a su casa!
 
 
El Niño Alcalde, presidido por sus "aillis", entre cantos y oraciones, camina junto a su Pueblo, de regreso a su casa!
 
  
Cristo, Divino Niño, Alcalde de mi Ciudad, bendice a los que con ansias vinimos a suplicar!
 

 
Niñito Bonito, boquita y'coral, ojitos de estrella, que alumbra en el mar!!! Así te cantábamos en los pesebres hace tan poquitos días, Niñito Dios! Hoy entonamos estas estrofas para despedirnos!!!
 


 
Las imágenes de "San Francisco Solano" y el "Divino Niño Alcalde", ya se encuentran en su casa, -acompañados por sus devotos-, luego de haber participado de la tradicional despedida!
 
 
 Ordenanza Nº 5.000
 
 
El Concejo Deliberante de la Capital, a través de la ordenanza Nº 5.000, denominó “Paseo Peatonal Niño Jesús Alcalde”, a la peatonal ubicada sobre calle 25 de Mayo en el tramo comprendido entre San Nicolás de bario (O) y Bazán y Bustos.


Te invitamos a visitar las siguientes publicaciones:
 
"Jesús, Divino Niño Alcalde"
 

 
 
"Fiesta de San Nicolás de Bari, Padre y Patrón Tutelar del Pueblo Riojano"
 
 
 

miércoles, 2 de enero de 2013

JESÚS, DIVINO NIÑO ALCALDE

 
     “Cuentan los archivos orales… que los Caciques fueron convertidos por San Nicolás en sus peregrinaciones por los cerros del Oeste, y que, sublevadas las masas de indios, por no consentir en aquel sometimiento de los jefes, hubo de producirse tremenda catástrofe, cuando empuñando una vara de alcalde, vestido con el traje e insignias de este título en aquella época, destellando luces celestiales, irradiando sus ojillos azules y brillando su cabellera rubia, se apareció en medio el Niño Jesús, como la historia lo representa cuando predicaba entre los doctores incrédulos. La fascinación fue repentina, el encanto deslumbrador, y como  fieras magnetizadas cayeron de rodillas los rebeldes ante aquella varita, levantada en alto por un alcalde de doce años. El hermoso Niño bendijo aquel concurso que le adora con terror y emoción: el atribulado apóstol le besó los pies, porque la aparición sublime e inesperada le dejó atónito y transportado de divino fervor. El maravilloso Alcalde le tocó con su mano cubriéndole de gracia; y de pedir para sí los caciques y de cederle la chusma innumerable, como un premio por su heroísmo y una confirmación de su valimiento, desapareció en el espacio, dejando en el ambiente un suavísimo perfume como de vaso sagrado, y una estela luminosa como la de una estrella que rueda en la noche. La belicosa asamblea cambió el aspecto tosco y gruñidor por el de la más sumisa devoción, y fue a deponer sus furores y sus armas, a los pies del Patriarca, ante cuyo poder de hacer prodigios hubieron de convencerse de que la lucha era inútil, y que sus propios dioses le protegían de manera tan visible…
…. Los padres jesuitas dieron forma litúrgica y social al hecho histórico, organizando una cofradía de indígenas devotos al milagroso apóstol y a su divino protector… Recogieron aquel suceso para darle forma tangible y práctica en el gobierno y en la religión; para combinar los elementos salvajes con los cultos de aquella leyenda, y para hacer entrar en la obscura conciencia de los indios la idea de las dos potestades que gobiernan las sociedades humanas. La idea del Niño Jesús convertido en Alcalde del mundo es algo que sale de los límites de la invención vulgar y sencilla.”
(Joaquín V. González, Mis montañas, en Obras completas)
 
 
Tiempo después, la imagen del Niño Alcalde que hoy conocemos, fue encontrada por San Francisco Solano,  en un momento trascendente de la historia de la provincia de La Rioja: más de 20.000 indígenas, cansados de las injusticias que padecían por parte de los españoles, se levantaron en armas para destruir la ciudad de La Rioja. Es aquí cuando interviene San Francisco Solano, interponiendo la imagen del Niño Dios como alcalde de la ciudad, llega a un acuerdo con los nativos y propone su veneración como verdadera autoridad del pueblo.