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miércoles, 4 de enero de 2017

Primera audiencia general de 2017: El Papa reflexiona sobre el dolor y la esperanza



VATICANO, 04 Ene. 17 / 06:34 am (ACI).- En la primera Audiencia General de los miércoles de este 2017, realizada en el Aula Pablo VI del Vaticano, el Papa Francisco reflexionó sobre el sentido del sufrimiento humano y cómo de este y del llanto puede surgir la esperanza.

El Santo Padre señaló que las palabras de consuelo no sirven de nada ante una persona que sufre, salvo que se haga partícipe de su sufrimiento. “Para hablar de esperanza a los desesperados, es necesario compartir su desesperación; para secar una lágrima en la cara del que sufre, es necesario unir al suyo nuestro llanto. Solo así nuestras palabras podrán ser realmente capaces de dar un poco de esperanza”, indicó.

En su catequesis, el Papa quiso centrarse en la figura de Raquel, “que habla de la esperanza vivida en el llanto”. Raquel era “la esposa de Jacob y la madre de José y Benjamín, la cual, como relata el Libro del Génesis, muere al dar a luz al segundo de sus hijos”.

El Pontífice hizo referencia a las palabras del profeta Jeremías: “¡Escuchen! En Ramá se oyen lamentos, llantos de amargura: es Raquel que llora a sus hijos; ella no quiere ser consolada, porque ya no existen”.

“En estos versos –explicó–, Jeremías presenta a esta señora de su pueblo, la gran matriarca de su tribu, en una realidad de dolor y llanto, pero al mismo tiempo con una perspectiva de vida insospechada. Raquel, que en la narración del Génesis muere dando a luz y asume esa muerte para que el hijo que portaba viviera, aparece ahora, sin embargo, representada por el profeta como viva en Ramá, donde se reunían los deportados, y llorando a sus hijos que murieron en el sentido de que se exiliaron; son los hijos que, como ella misma dice, ‘ya no existen’”.

Por ese motivo, Raquel no quiere ser consolada. “Esta negativa suya expresa la profundidad de su dolor, y la amargura de su llanto. Ante la tragedia de la pérdida de los hijos, una madre no puede aceptar palabras o gestos de consuelo, que son siempre inadecuados, nunca será capaz de paliar el dolor de una herida que no se puede curar. Un dolor proporcional al amor”.

El Papa lamentó que “son tantas, también hoy, las madres que lloran, que no se resignan a la pérdida de un hijo, inconsolables delante de una muerte imposible de aceptar. Raquel encarna el dolor de todas las madres del mundo, de todos los tiempos, y las lágrimas de todo ser humano que llora pérdidas irreparables”.

El Obispo de Roma enseñó que “este rechazo de Raquel, que no quiere ser consolada, nos enseña también cuánta delicadeza debemos mostrar ante el dolor de los demás”.

“Dios, con su delicadeza y con su amor, responde al llanto de Raquel con palabras verdaderas: ‘Reprime tus sollozos, ahoga tus lágrimas, porque tu obra recibirá su recompensa –oráculo del Señor– y ellos volverán del país enemigo’”.

“Precisamente por el llanto de la madre, hay aún esperanza para los hijos, que volverán a vivir”, enseñó el Papa.


“Esta mujer, que había aceptado morir en el momento del parto para que su hijo viviese, con su llanto es ahora principio de vida nueva para los hijos exiliados. Al dolor, al llanto amargo de Raquel, el Señor responde con una promesa que ahora puede ser para ellos motivo de verdadero consuelo: el pueblo podrá regresar del exilio y vivir en la fe, libre, su relación con el Señor. Las lágrimas han generado esperanza”.

El Santo Padre explicó el sentido que este relato del Antiguo Testamento tiene en el Nuevo: “Como sabemos, el evangelista Mateo tomó este texto de Jeremías para aplicarlo a la muerte de los inocentes. Un texto que nos sitúa frente a la tragedia de la muerte de seres humanos indefensos, al horror del poder que desprecia y suprime la vida”.

“Los niños de Belén murieron por causa de Jesús. Y Él, Cordero inocente, fue a morir, a su vez, por todos. El Hijo de Dios entró en el dolor de los hombres, lo compartió y lo confirmó en la muerte. Su Palabra es, definitivamente, palabra de consuelo, porque nace del llanto”, resaltó el Papa.

sábado, 9 de julio de 2016

Mensaje del Papa Francisco, por el Bicentenario de la Independencia Argentina



Ciudad del Vaticano, 8 de julio de 2016. 

S.E.R. 
Mons. José María Arancedo 
Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina 
Buenos Aires 

Querido hermano: 
En vísperas de la celebración del bicentenario de la lndependencia quiero hacer llegar un cordial saludo, a vos, a los hermanos Obispos, a las Autoridades nacionales y a todo el Pueblo argentino. Deseo que esta celebración nos haga más fuertes en el camino emprendido por nuestros mayores hace ya doscientos años. Con tales augurios expreso a todos los argentinos mi cercanía y la seguridad de mi oración. 

De manera especial quiero estar cerca de los que más sufren: los enfermos, los que viven en la indigencia, los presos, los que se sienten solos, los que no tienen trabajo y pasan todo tipo de necesidad, los que son o fueron víctimas de la trata, del comercio humano y explotación de personas, los menores víctimas de abuso y tantos jóvenes que sufren el flagelo de la droga. Todos ellos llevan el duro peso de situaciones, muchas veces límite. Son los hijos más llagados de la Patria. 

Sí, hijos de la Patria. En la escuela nos enseñaban a hablar de la Madre Patria, a amar a la Madre Patria. Aquí precisamente se enraiza el sentido patriótico de pertenencia: en el amor a la Madre Patria. Los argentinos usamos una expresión, atrevida y pintoresca a la vez, cuando nos referimos a personas inescrupulosas: "éste es capaz hasta de vender a la madre"; pero sabemos y sentimos hondamente en el corazón que a la Madre no se la vende, no se la puede vender... y tampoco a la Madre Patria. 

Celebramos doscientos años de camino de una Patria que, en sus deseos y ansias de hermandad, se proyecta más allá de los límites del país: hacia la Patria Grande, la que soñaron San Martin y Bolívar. Esta realidad nos une en una familia de horizontes amplios y lealtad de hermanos. Por esa Patria Grande también rezamos hoy en nuestra celebración: que el Señor la cuide, la haga fuerte, más hermana y la defienda de todo tipo de colonizaciones. 

Con estos doscientos años de respaldo se nos pide seguir caminando, mirar hacia adelante. Para lograrlo pienso -de manera especial- en los ancianos y en los jóvenes, y siento la necesidad de pedirles ayuda para continuar andando nuestro destino. A los ancianos, los "memoriosos" de la historia, les pido que, sobreponiéndose a esta "cultura del descarte" que mundialmente se nos impone, se animen a soñar. Necesitamos de sus sueños , fuente de inspiración. A los jóvenes les pido que no jubilen su existencia en el quietismo burocrático en el que los arrinconan tantas propuestas carentes de ilusión y heroísmo. Estoy convencido de que nuestra Patria necesita hacer viva la profecía de Joel (cf. Jl 4, 1). Sólo si nuestros abuelos se animan a soñar y nuestros jóvenes a profetizar cosas grandes, la Patria podrá ser libre. Necesitamos de abuelos soñadores que empujen y de jóvenes que -inspirados en esos mismos sueños- corran hacia adelante con la creatividad de la profecía. 

Querido hermano pido a Dios, nuestro Padre y Señor, que bendiga nuestra Patria, nos bendiga a todos nosotros; y a la Virgen de Lujan que, como madre, nos cuide en nuestro camino. Y, por favor, no te olvides de rezar por mí. 
Fraternalmente. 
Francisco

jueves, 23 de junio de 2016

Papa Francisco comparte la oración que reza todas las noches antes de dormir



VATICANO, 22 Jun. 16 / 01:16 pm (ACI/EWTN Noticias).- Durante la Audiencia General de este miércoles, el Papa Francisco hizo a los fieles una confesión personal: la oración que reza todas las noches antes de irse a dormir, para pedir a Dios su misericordia y que lo purifique, tal como hizo con el leproso del Evangelio.

Durante su reflexión, el Pontífice explicó que el leproso clamó a Jesús: “Señor, si quieres, puedes purificarme”, es decir, “no pide solamente ser curado, sino ser ‘purificado’”, ser sanado integralmente, en el cuerpo y en el corazón.

“La súplica del leproso muestra que cuando nos presentamos a Jesús no es necesario hacer largos discursos. Bastan pocas palabras, con tal que sean acompañadas de la plena confianza en su omnipotencia y en su bondad”, afirmó el Papa.


Francisco, que invitó a abandonarse a la infinita misericordia de Dios, compartió entonces con los fieles parte de su vida personal.

“También yo les haré una confesión personal. En la noche, antes de ir a la cama, yo rezo esta breve oración: ‘Señor, si quieres, puedes purificarme’. Y rezo cinco ‘Padre Nuestros’, uno por cada llaga de Jesús, porque Jesús nos ha purificado con sus llagas”.

“Pero si esto lo hago yo –aseguró el Papa–, pueden hacerlo también ustedes, en su casa, y decir: ‘Señor, si quieres, puedes purificarme’ y pensar en las llagas de Jesús y decir un ‘Padre Nuestro’ por cada una. Y Jesús nos escucha siempre”.

Antes de culminar su catequesis, Francisco invitó a hacer siempre una reflexión personal. “Pensemos en nosotros, en nuestras miserias”, y así, todas las noches “ponerse de rodillas delante de Dios y orar: ‘Señor, si quieres, puedes purificarme’. Y háganlo, háganlo antes de ir a la cama, todas las noches”.

domingo, 19 de junio de 2016

Ángelus: Papa Francisco explica qué significa “cargar la cruz” y seguir a Cristo




VATICANO, 19 Jun. 16 / 06:25 am (ACI/EWTN Noticias).- “¿Quién es Jesús para cada uno de nosotros?”, invitó el Papa Francisco a reflexionar en sus palabras previas al rezo del Ángelus dominical, donde explicó a los fieles qué significa cargar con la cruz personal para seguir al Señor y llevarlo a un mundo que “tiene más que nunca necesidad de Cristo”.

Desde el balcón del Palacio Apostólico, el Santo Padre reflexionó sobre el Evangelio del día para explicar a los fieles las palabras de Jesús cuando dice “el que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga”.

“No se trata de una cruz ornamental, o ideológica –señaló Francisco-, sino es la cruz de la vida, es la cruz del propio deber, la cruz del sacrificarse por los demás con amor, por los padres, por los hijos, por la familia, por los amigos, también por los enemigos; la cruz de la disponibilidad a ser solidario con los pobres, a comprometerse por la justicia y la paz”.

El Pontífice señaló que “en el asumir esta actitud, estas cruces, siempre se pierde algo. No debemos olvidar jamás que ‘el que pierda su vida – por Cristo – la salvará’. Es perder, para ganar. Y recordemos a todos nuestros hermanos que todavía hoy ponen en práctica estas palabras de Jesús, ofreciendo su tiempo, su trabajo, sus fatigas e incluso su propia vida para no negar su fe a Cristo”.


El Papa recordó a los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro que “Jesús, mediante su Santo Espíritu, nos dará la fuerza de ir adelante en el camino de la fe y del testimonio: hacer aquello en lo cual creemos; no decir una cosa y hacer otra. Y en este camino siempre está cerca de nosotros y nos precede la Virgen: dejémonos tomar de la mano por ella, cuando atravesamos los momentos más oscuros y difíciles”.

En su reflexión, el Papa Francisco dijo que el Evangelio de este domingo también “nos llama una vez más a confrontarnos, por así decir, ‘cara a cara’ con Jesús”.

El Santo Padre explicó que en aquel tiempo la gente “tenía estima por Jesús y lo consideraba un gran profeta, pero aún no eran conscientes de su verdadera identidad, es decir que Él fuera el Mesías, el Hijo de Dios enviado por el Padre para la salvación de todos”.

Por ello, ante la pregunta que hace a los apóstoles: “¿Quién dice la gente que soy yo?”; estos le responden: “Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los antiguos profetas que ha resucitado”.

Sin embargo, lo que más interesa a Cristo es qué piensan los apóstoles y por ello les pregunta: “Pero ustedes, ¿quién dicen que soy yo?”. “Enseguida, a nombre de todos, Pedro responde: ‘Tú eres el Mesías de Dios’, es decir: Tú eres el Mesías, el Consagrado de Dios, enviado por Él a salvar su pueblo según la Alianza y la promesa”.

“Así Jesús se da cuenta que los Doce, y en particular Pedro, han recibido del Padre el don de la fe; y por esto inicia a hablar con ellos abiertamente – así dice el Evangelio: ‘abiertamente’ – de aquello que le espera en Jerusalén: ‘El Hijo del hombre – dice – debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día’”.

Francisco dijo que “aquellas mismas preguntas hoy son propuestas a cada uno de nosotros: ¿Quién es Jesús para la gente de nuestro tiempo? Pero la otra es más importante: ¿Quién es Jesús para cada uno de nosotros? ¿Para mí, para ti, para ti, para ti, para ti…? ¿Quién es Jesús para cada uno de nosotros?”.

El Papa señaló que “estamos llamados a hacer de la respuesta de Pedro nuestra respuesta, profesando con alegría que Jesús es el Hijo de Dios, la Palabra eterna del Padre que se ha hecho hombre para redimir la humanidad, vertiendo sobre ella la abundancia de la misericordia divina. El mundo tiene más que nunca necesidad de Cristo, de su salvación, de su amor misericordioso”.

“Muchas personas experimentan un vacío a su alrededor y dentro de sí – tal vez, algunas veces, también nosotros –; otras viven en la inquietud y en la inseguridad a causa de la precariedad y de los conflictos. Todos tenemos necesidad de respuestas adecuadas a nuestras interrogantes, a nuestras preguntas concretas. En Cristo, solo en Él, es posible encontrar la paz verdadera y el cumplimiento de toda humana aspiración. Jesús conoce el corazón del hombre como ningún otro. Por esto lo puede sanar, dándole vida y consolación”, afirmó.


domingo, 22 de mayo de 2016

El Papa en la Santísima Trinidad: Seamos levadura de comunión, consuelo y misericordia



VATICANO, 22 May. 16 / 05:25 am (ACI).- El Papa Francisco presidió el rezo del Ángelus en la fiesta de la Santísima Trinidad y explicó que esta fecha “nos invita a emplearnos en los acontecimientos cotidianos para ser levadura de comunión, de consuelo y de misericordia”.

Además, el Pontífice recordó que en esta misión “somos sostenidos por la fuerza que el Espíritu Santo nos dona: la de curar la carne de la humanidad herida de la injusticia, de la explotación, del odio y de la codicia”.

Francisco comentó el Evangelio del día en el que Jesús, poco antes de su Pasión, “explica a sus discípulos la verdad más profunda sobre Él, y así viene dibujada la relación entre Jesús, el Padre y el Espíritu Santo”.

“Jesús revela en qué consiste esta misión, ante todo el Espíritu Santo nos guía a entender las muchas cosas que Jesús mismo tiene todavía que decir”.

El Santo Padre añadió que “no se trata de doctrinas nuevas o especiales, sino de una plena comprensión de todo aquello que el Hijo ha escuchado al Padre y que ha hecho conocer a sus discípulos”.

“El Espíritu nos guía en las nuevas situaciones existenciales con la vista puesta en Jesús y, al mismo tiempo, abierto a los eventos y al futuro. Él nos ayuda a caminar en la historia firme radicada en el Evangelio y también con dinámica fidelidad a nuestras tradiciones y costumbres”.

El Pontífice dijo a los fieles que el misterio de la Trinidad habla a todos también hoy “de nuestra relación con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo”.

“Dios es una ‘familia’ de tres Personas que se aman tanto que forman una sola persona” y “ésta ‘familia divina’ no está encerrada en sí misma, sino abierta, se comunica a la creación y a la historia y ha entrado en medio de los hombres para llamar a todos a formar parte”.

Francisco también aseguró que el misterio de la Trinidad “nos envuelve y nos estimula a vivir en el amor y en el compartir con los demás, seguros de que allí donde hay amor está Dios”.

El Papa también habló de la importancia de las relaciones personales en las comunidades eclesiales y pidió que allí “sea siempre evidente la imagen de la Iglesia como icono de la Trinidad”.

martes, 17 de mayo de 2016

HOMILÍA DEL MARTES: EL CAMINO DE JESÚS ES EL SERVICIO A LOS DEMÁS; LA BÚSQUEDA DE PODER, DINERO Y VANIDAD ARRUINA EL TESTIMONIO DE LA IGLESIA



Queridos amigos, ayer no hubo Misa en Santa Marta. Hoy, en cambio, sí, y aquí les traemos la homilía del Papa Francisco.

En el Evangelio de hoy (Marcos 9,30-37, pueden encontrarlo en esta página facebook un poco más abajo), Jesús anuncia su muerte; los discípulos no lo comprenden y prefieren discutir entre ellos sobre quién es el más grande. Pero Jesús les dice: "El que quiera ser el primero, debe hacerse el último de todos y el servidor de todos".

El Papa reflexionó sobre este Evangelio que presenta las tentaciones mundanas que aún hoy arruinan el testimonio de la Iglesia: el camino que indica Jesús es el del servicio, aunque a menudo en la Iglesia se busca poder, dinero y vanidad.

Jesús enseña a sus discípulos el camino del servicio, pero ellos se preguntan quién será el más grande. Jesús habla un lenguaje de humillación, de muerte, de redención, mientras ellos hablan un lenguaje de “trepadores”: ¿quién subirá más en el poder? Estaban tentados por la forma de pensar mundana.

«En el camino que Jesús nos indica para ir adelante, el servicio es la regla. El más grande es el que sirve; el que es más es el que está al servicio de los otros, no el que se vanagloria, busca poder, dinero… vanidad, orgullo. No, estos no son los grandes. Es lo que pasó aquí con los apóstoles, también con la mamá de Juan y Santiago.

Es una historia que sucede cada día en la Iglesia, en cada comunidad. ‘¿Quién es el más grande de nosotros? ¿quién manda?’ Las ambiciones. En cada comunidad – parroquias o instituciones – siempre estas ganas de trepar, de tener poder».
El mundo habla de los que tienen más poder para mandar. Jesús afirma que ha venido al mundo «para servir. No para ser servido»:

«La vanidad, el poder… Como cuando tengo esas ganas mundanas de estar con el poder. No de servir, sino de ser servido. No se ahorra nada, con tal de llegar: chismes, embarrar a los otros… La envidia y los celos hacen este camino y destruyen.

Es algo que todos conocemos, todos. Sucede hoy en toda institución de la Iglesia: parroquias, colegios, otras instituciones, también en los obispados… todos. Es lo que quiere el espíritu del mundo, que es espíritu de riqueza, vanidad y orgullo».

«Dos formas de hablar», constató el Papa Francisco: Jesús enseña el servicio y los discípulos discuten sobre quién será el más grande entre ellos. Mientras Jesús enseña que el camino en la vida cristiana es el servicio y la humildad.

Cuando los grandes santos decían que se sentían tan pecadores es porque habían comprendido este espíritu del mundo, que estaba dentro de ellos; nadie puede asegurar que es un santo:

«Todos estamos tentados por estas cosas, estamos tentados de destruir al otro para trepar. Es una tentación mundana, que divide y destruye a la Iglesia. No es el Espíritu de Jesús. Imaginemos la escena: Jesús dice estas palabras y los discípulos dicen ‘no, mejor no preguntar mucho’. Y prefieren discutir entre ellos sobre quién será el más grande.

Nos hará bien pensar en las tantas veces que hemos visto esto en la Iglesia y en las tantas veces que hicimos esto. Y pedir al Señor que nos ilumine, para comprender que el amor al mundo, es decir este espíritu mundano, es enemigo de Dios».


lunes, 16 de mayo de 2016

El Espíritu enseña que lo indispensable es amar como Dios, dice el Papa en Regina Coeli Por Alvaro de Juana



VATICANO, 15 May. 16 / 05:32 am (ACI).- El Papa Francisco presidió el último Regina Coeli del año en el día de Pentecostés desde la ventana del estudio del Palacio Apostólico del Vaticano, desde donde explicó la importancia que esta fiesta tiene para la Iglesia.

El Espíritu “nos enseña la única cosa indispensable: amar como ama Dios”. Es el “consolador, abogado, intercesor, es decir, Aquél que nos asiste, nos defiende, está a nuestro lado en el camino de la vida y lucha por el bien y contra el mal”, subrayó.

Además, Francisco manifestó que "ser cristiano no significa principalmente pertenecer a una cierta cultura o adherirse a una cierta doctrina, ante todo es unir la propia vida, en cada uno de sus aspectos, a la persona de Jesús y, a través de Él, al Padre”, expresó.


“La liturgia nos invita a abrir nuestra mente y nuestro corazón al don del Espíritu Santo, que Jesús promete entregar a sus discípulos, el primer y principal don que Él nos ha dado con su resurrección y Ascensión al cielo”.

El Papa afirmó que “el amor por una persona, y también por el Señor, se demuestra no con las palabras, sino con hechos; y también ‘observar los mandamientos’ se entiende en sentido existencia, en modo que toda la vida esté involucrada”.

El Pontífice señaló entonces que gracias al Espíritu Santo “Amor que une al Padre y al Hijo, y de ellos procede, todos podemos vivir la misma vida de Jesús”.

Además, “no lleva una enseñanza distinta, sino que hace vivo y opera lo de Jesús, porque el tiempo que pasa no lo borra o lo decolora”. El Espíritu Santo “prepara nuestro corazón para que sea capaz de verdad de recibir las palabras o los ejemplos del Señor” porque “cada vez que la palabra de Jesús es acogida con alegría en nuestro corazón, esto es obra del Espíritu Santo”.

Después del rezo y al saludar a los peregrinos que se encontraban en la Plaza tuvo unas palabras especiales hacia los misioneros: "Hoy, en el contexto muy apropiado de Pentecostés, es publicado mi Mensaje para la próxima Jornada Misionera Mundial, que se celebra en mes de Octubre. Que el Espíritu Santo de fuerza a todos los misioneros ad gentes y sostenga la misión de la Iglesia en el mundo entero. Y que el Espíritu Santo nos de jóvenes –chicos y chicas– fuertes, que tienen ganas de ir a anunciar el Evangelio. Pidamos esto, hoy, al Espíritu Santo".

viernes, 13 de mayo de 2016

Homilía del Papa: los cristianos trabajan por la unidad, los cizañeros dividen





(RV).- Jesús ruega por la unidad de los cristianos, pero en la Iglesia hay cizañeros que dividen y destruyen las comunidades con la lengua, dijo el Papa Francisco en su homilía, en la Misa matutina, en la Capilla de la Casa de Santa Marta.

La unidad es una de las cosas más difíciles

Antes de su Pasión, Jesús reza por la unidad de los creyentes, de las comunidades cristianas, para que sean una sola cosa, como Él con el Padre, para que el mundo crea. El Obispo de Roma reflexionó sobre las palabras y oración de Jesús, con la lectura del Evangelio del día:

«La unidad de las comunidades cristianas, de las familias cristianas son testimonio: testimonian que el Padre ha enviado a Jesús. Y, quizá llegar a la unidad – en una comunidad cristiana, una parroquia, un obispado, una institución cristiana, una familia cristiana – es una de las cosas más difíciles. Nuestra historia, la historia de la Iglesia nos hace avergonzar tantas veces: ¡hicimos guerras contra nuestros hermanos cristianos! Pensemos en una, la Guerra de los Treinta Años».

Pedir perdón por las divisiones

Donde los cristianos se hacen la guerra unos contra otros, no hay testimonio, hizo hincapié el Papa:

«¡Tenemos que pedir tanto perdón al Señor por esta historia! Una historia, tantas veces, de divisiones y no sólo en el pasado… ¡Aún hoy! ¡Aún hoy! Y el mundo ve que estamos divididos y dice: ‘Que se pongan de acuerdo, después veremos… Cómo, Jesús ha Resucitado y está vivo ¿y sus discípulos no se ponen de acuerdo?’. Una vez, un cristiano católico le preguntó a otro cristiano de Oriente, también católico: ‘Mi Cristo resucita pasado mañana. El tuyo ¿cuándo resucita? ¡Ni siquiera en la Pascua estamos unidos! Y el mundo no cree».

Los cizañeros embarran y destruyen

«Fue la envidia del diablo la que hizo entrar el pecado en el mundo», reiteró el Santo Padre, señalando luego que también en las comunidades cristianas es casi habitual que haya egoísmos, celos, envidias, divisiones. Y ello lleva a chismear unos contra otros ¡Cuántos chismes! Las divisiones comienzan con la lengua de los que siembran cizaña. ¡Por envidia, celos y también por cerrazón! ¡No! ¡La doctrina es ésta!.. La lengua es capaz de destruir una familia, una comunidad, una sociedad, de sembrar odio y guerras. En lugar de buscar una clarificación, es más cómodo chismear y destruir la fama del otro. Evocando a San Felipe Neri - que le dijo a una mujer chismosa, que como penitencia desplumara una gallina y desparramara las plumas, para luego intentar recogerlas, a lo que ella respondió que es imposible – el Santo Padre, concluyó su homilía alentando a pedir la gracia de la unidad y volvió a recordar las consecuencias del chismorreo:

«El chismear es así: embarrar al otro. ¡El que chismea embarra! ¡Destruye! Destruye la fama, destruye la vida y tantas veces - ¡tantas veces! – sin motivo, contra la verdad. Jesús rezó por nosotros, por todos nosotros que estamos aquí y por nuestras comunidades, nuestras parroquias, nuestras diócesis: ‘Que sean uno’. Roguemos al Señor que nos dé la gracia, porque es tanta, tanta la fuerza del diablo, del pecado que nos empuja a la desunión. ¡Siempre! Que nos dé la gracia, que nos dé el don: y ¿cuál es el don que hace la unidad? ¡El Espíritu Santo! Que nos dé este don que hace la armonía, porque Él es la armonía, la gloria en nuestras comunidades. Y que nos dé la paz, pero con la unidad. Pidamos la gracia de la unidad para todos los cristianos, la gracia grande y la gracia pequeña de cada día para nuestras comunidades, nuestras familias. ¡Y la gracia de poner un freno a la lengua!»

(CdM – RV)

(from Vatican Radio)

jueves, 12 de mayo de 2016

Papa Francisco nos recuerda que el chisme destruye a las familias




VATICANO, 12 May. 16 / 07:23 am (ACI).- El Papa Francisco celebró esta mañana su habitual Misa en la capilla de la Casa Santa Marta, donde nos recordó que las divisiones comienzan con la lengua de los que siembran cizaña, y que con sus chismes destruyen las familias y comunidades, ocasionando odio y guerras.

En su homilía reflexionó sobre las palabras y la oración que Jesús realiza por “la unidad de las comunidades cristianas, de las familias cristianas”, y recordó que estás deben testimoniar que el Padre ha enviado a Jesús. “Quizá llegar a la unidad es una de las cosas más difíciles”, agregó.

El Santo Padre, recordó la historia de la Iglesia y dijo que ésta “nos hace avergonzar tantas veces: ¡hicimos guerras contra nuestros hermanos cristianos! Pensemos en una, la Guerra de los Treinta Años”.


“¡Tenemos que pedir perdón al Señor por esta historia! Una historia, tantas veces de divisiones y no sólo en el pasado… ¡Aún hoy! ¡Aún hoy! Y el mundo ve que estamos divididos”, dijo el Papa. Señaló que muchos se preguntan: “Cómo, Jesús ha resucitado y está vivo ¿y sus discípulos no se ponen de acuerdo?”, “que se pongan de acuerdo, después veremos”.

“Una vez, un cristiano católico le preguntó a otro cristiano de Oriente, también católico: ‘Mi Cristo resucita pasado mañana. El tuyo ¿cuándo resucita? ¡Ni siquiera en la Pascua estamos unidos! Y el mundo no cree” dijo Francisco.

El Papa nos recordó que también en las comunidades cristianas hay egoísmo, celos, envidias, divisiones, y todo ello lleva al chisme, a chismear unos de otros. Además señaló que “fue la envidia del diablo la que hizo entrar el pecado en el mundo”.

“¡Cuántos chismes!”, exclamó el Papa. Recordó que “las divisiones comienzan con la lengua de los que siembran cizaña” y esto se da “¡por envidia, celos y también por cerrazón!”. Además afirmó que “La lengua es capaz de destruir una familia, una comunidad, una sociedad, de sembrar odio y guerras”.

El Papa dijo que en vez de buscar una clarificación, es más cómodo chismear y destruir la fama del otro. En ese sentido recordó un episodio de la vida de San Felipe Neri, que le dijo a una mujer chismosa, como penitencia, que desplumara una gallina y desparramara las plumas, para luego intentar recogerlas, a lo que ella respondió que es imposible. El santo le señaló que así es con los chismes.

El Papa dijo que “el chismear es así: embarrar al otro”. Dijo además que “¡El que chismea embarra! ¡Destruye! Destruye la fama, destruye la vida y tantas veces sin motivo, contra la verdad”.

El Papa pidió que “roguemos al Señor que nos dé la gracia, porque es tanta, tanta la fuerza del diablo, del pecado que nos empuja a la desunión”. “Que nos dé la gracia, que nos dé el don: y ¿cuál es el don que hace la unidad? ¡El Espíritu Santo!”. Concluyó pidiendo “que nos dé este don que hace la armonía, porque Él es la armonía, la gloria en nuestras comunidades. Y que nos dé la paz, pero con la unidad. Pidamos la gracia de la unidad para todos los cristianos, la gracia grande y la gracia pequeña de cada día para nuestras comunidades, nuestras familias. ¡Y la gracia de poner un freno a la lengua!”.

domingo, 8 de mayo de 2016

Papa en la Ascensión de Jesús: Anunciemos la nueva vida que viene del amor de Dios



VATICANO, 08 May. 16 / 05:16 am (ACI).- El Papa Francisco, al presidir el Regina Coeli, comentó la Fiesta de la Ascensión de Jesús al cielo y explicó que da inicio a una vida nueva que lleva a anunciar el amor de Dios en todo lugar y circunstancia.

En muchos países del mundo, la Iglesia celebra este domingo la Ascensión de Jesús al cielo, 40 días después de la Pascua y una semana antes de Pentecostés.

El Papa dijo también que así “contemplamos el misterio de Jesús que sale de nuestro espacio terreno para entrar en la plenitud de la gloria de Dios, llevando consigo nuestra humanidad”.

“En este cielo habita ese Dios que se ha revelado así de cercano hasta tomar el rostro de un hombre, Jesús de Nazaret. ¡Él permanece para siempre, el Dios-con-nosotros y no nos deja solos!”, exclamó.

El Pontífice aseguró que “podemos mirar a lo alto para reconocer ante nosotros a nuestro futuro. En la Ascensión de Jesús, el Crucificado Resucitado, está la promesa de nuestra participación a la plenitud de vida ante Dios”.

Francisco recordó como después de que los discípulos vean subir al cielo a Jesús, “vuelven a la ciudad como testimonios que con alegría anuncian a todos la vida nueva que viene del Crucificado Resucitado, por cuyo nombre ‘serán predicados a todos los pueblos la conversión y el perdón de los pecados’”.

"Éste es el testimonio que cada domingo debería salir de nuestras iglesias para entrar durante la semana en las casas, en las oficinas, en las casas para los ancianos, en los lugares llenos de inmigrantes, en los lugares de encuentro y divertimento, en los hospitales, en las periferias de la ciudad…”.

“Jesús nos ha asegurado en este anuncio y en este testimonio –continuó- que seremos revestidos de potencia de lo alto, es decir, con la potencia del Espíritu Santo”.

Según el Papa, el “secreto de esta misión” está en “la presencia entre nosotros del Señor resucitado, que con el don del Espíritu Santo continua a abrir nuestra mente y nuestro corazón para anunciar su amor y su misericordia también en los ambientes más difíciles de nuestras ciudades”.

“El Espíritu Santo es el verdadero artífice de las diversas formas de testimonio con las que la Iglesia y todo bautizado hacen al mundo”.

Antes de concluir, el Santo Padre indicó que “no podemos nunca olvidar el recogimiento en la oración para alabar a Dios e invocar el don del Espíritu Santo”.

“En esta semana, que lleva a la fiesta de Pentecostés, permanezcamos espiritualmente en el Cenáculo, junto a la Virgen María, para acoger el Espíritu Santo. Lo hacemos también ahora”, terminó.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Papa Francisco: Dios no descarta a ninguna persona, Él ama a todos



VATICANO, 04 May. 16 / 07:54 am (ACI/EWTN Noticias).- En la Audiencia General de este miércoles en la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco condenó nuevamente la cultura del descarte, y afirmó que Dios no actúa de acuerdo a los parámetros de esta, sino que como el Buen Pastor –que no se resigna a perder a alguna de sus ovejas-, sale en búsqueda de cada uno de sus hijos, especialmente de los más pecadores y abandonados.

“Somos todos avisados: la misericordia hacia los pecadores es el estilo con el cual actúa Dios y a esta misericordia Él es absolutamente fiel: nada ni nadie podrá alejarlo de su voluntad de salvación. Dios no conoce nuestra actual cultura del descarte, en Dios esto no cabe. Dios no descarta a ninguna persona; Dios ama a todos, busca a todos… ¡Todos! Uno por uno. Él no conoce esta palabra ‘descartar a la gente’, porque es todo amor y toda misericordia”, aseguró el Papa desde la Plaza de San Pedro.

El Pontífice señaló que la imagen del Buen Pastor que lleva sobre sus hombros a la oveja perdida “representa la atención de Jesús hacia los pecadores y la misericordia de Dios que no se resigna a perder alguno”, además Cristo narra esta parábola para “hacer entender que su cercanía con los pecadores no debe escandalizar, sino al contrario provocar en todos una seria reflexión sobre cómo vivimos nuestra fe”.

Francisco dijo que la pregunta de Jesús: “Si alguien tiene cien ovejas y pierde una, ¿no deja acaso las noventa y nueve en el campo y va a buscar la que se había perdido, hasta encontrarla?”, es una paradoja “que induce a dudar del actuar del pastor”, pues acaso “¿es sabio abandonar las noventa y nueve por una sola oveja? Y además, ¿no en la seguridad de un redil, sino en el desierto?”. “¿Qué cosa pueden hacer noventa y nueve ovejas indefensas?”.


“La paradoja –añadió- continua diciendo que el pastor, al encontrar a la oveja, ‘la carga sobre sus hombros, lleno de alegría, y al llegar a su casa llama a sus amigos y vecinos, y les dice: Alégrense conmigo’. Entonces, ¡parece que el pastor no regresa al desierto a buscar a todo el rebaño! Tendido hacia aquella única oveja parece olvidar las otras noventa y nueve. Pero en realidad no es así. La enseñanza que Jesús quiere darnos es mejor dicho que ninguna oveja puede perderse. El Señor no puede resignarse al hecho que una sola persona pueda perderse”.

“Él podría razonar: ‘Pero, hago un balance: tengo noventa y nueve, he perdido una, pero no es tanta la perdida, ¿no?’”, dijo Francisco. Sin embargo, el Pastor “va a buscar aquella, porque cada una es muy importante para Él y aquella es la más necesitada, la más abandonada, la más descartada; y Él va ahí a buscarla”.

En su discurso, el Papa también recordó que “el rebaño del Señor esta siempre en camino: no posee al Señor, no podemos ilusionarnos de aprisionarlo en nuestros esquemas y en nuestras estrategias. El pastor se encontrará ahí donde está la oveja perdida. ¡El Señor pues, debe ser buscado ahí donde Él quiere encontrarnos, no donde nosotros pretendemos encontrarlo!”.

En ese sentido, señaló que “mientras busca a la oveja perdida, Él provoca a las noventa y nueve para que participen en la reunificación del rebaño. Entonces no solo la oveja llevada en sus hombros, sino todo el rebaño seguirá al pastor hasta su casa para hacer fiesta con los ‘amigos y vecinos’”.

Francisco invitó a reflexionar sobre esta parábola, “porque en la comunidad hay siempre alguien que falta y se ha ido dejando el lugar vacío”.

“A veces esto desanima y nos lleva a creer que sea una perdida inevitable, una enfermedad sin remedio. ¡Y entonces corremos el peligro de encerrarnos dentro de un redil, donde no habrá el olor de las ovejas, sino el hedor de cerrado! Y los cristianos no debemos estar cerrados porque tendremos el hedor de las cosas cerradas. ¡Jamás! Debemos salir y este cerrarse en sí mismos, en las pequeñas comunidades, en la parroquia, ahí, … pero nosotros ‘los justos’”, expresó.

El Papa señaló que “esto sucede cuando falta el impulso misionero que nos lleva a encontrar a los demás”, pues se olvida que “en la visión de Jesús no existen ovejas definitivamente perdidas – esto debemos entenderlo bien – para Dios ninguno está definitivamente perdido. ¡Jamás! Hasta el último momento, Dios nos busca. Piensen en el buen ladrón; pero solo en la visión de Jesús ninguno está definitivamente perdido, pero solo ovejas que son encontradas”.

Finalmente, el Pontífice dijo que esta parábola “nos impulsa a salir en búsqueda para iniciar un camino de fraternidad”. “Ninguna distancia puede tener alejado al pastor; y ningún rebaño puede renunciar al hermano. Encontrar a quien se ha perdido es la alegría del pastor y de Dios, pero es también la alegría de todo el rebaño ¡Somos todos nosotros ovejas encontradas y reunidas por la misericordia del Señor, llamados a congregar junto a Él a toda la grey! Gracias”, concluyó.

lunes, 2 de mayo de 2016

Debemos dar testimonio cristiano sin temor a habladurías o críticas, advierte el Papa



VATICANO, 02 May. 16 / 10:10 am (ACI/EWTN Noticias).- Durante la Misa matutina en la Casa Santa Marta, el Papa Francisco continuó sus reflexiones sobre el papel del Espíritu Santo en la vida del cristiano para señalar que es el Paráclito quien da las fuerzas para soportar las persecuciones, sean grandes como las que pueden costar la vida, o pequeñas como las habladurías y las críticas.

El Pontífice recordó que estamos cercanos a Pentecostés y las lecturas se refieren más al Espíritu Santo, como el Evangelio de este lunes que habla de un doble testimonio: aquel del Paráclito que nos da el testimonio de Jesús y de nuestro testimonio.

Nosotros somos testigos del Señor con la fuerza del Espíritu, afirmó el Papa. Recordó que Cristo invita a los discípulos a no escandalizarse, porque el testimonio lleva consigo las persecuciones; desde las “pequeñas persecuciones de las habladurías” y las críticas, a aquellas grandes, de las cuales “la historia de la Iglesia está llena, que lleva a los cristianos a la cárcel o los lleva incluso a dar la vida”.

Ambas persecuciones son “el precio del testimonio cristiano”. Jesús advirtió que “’los echarán de las sinagogas, es más, llega la hora en la que quienquiera los asesinará, creerá que rinde culto a Dios’”.

Sin embargo, “el cristiano, con la fuerza del Espíritu, da testimonio de que el Señor vive, que el Señor ha resucitado, que el Señor está entre nosotros, que el Señor celebra con nosotros su muerte, su resurrección, cada vez que nos acercamos al altar. También el cristiano da testimonio, ayudado por el Espíritu, en su vida cotidiana, con su modo de actuar. Es el testimonio continuo del cristiano. Pero tantas veces este testimonio provoca ataques, provoca persecuciones”.

Luego el Papa abordó un pasaje del Hechos de los Apóstoles que refieren que el Señor abrió el corazón de una mujer llamada Lidia, una comerciante de púrpura que en la ciudad de Tiatira escuchaba las palabras de Pablo.

“Esta mujer, algo sintió dentro de sí que la empujaba a decir: ‘¡esto es verdad! Yo estoy de acuerdo con aquello que dice este hombre, este hombre da testimonio de Jesucristo. ¡Es verdad lo que dice!’ Pero, ¿quién ha tocado el corazón de esta mujer? ¿Quién le ha dicho: ‘escuchen, porque es verdad'?”, preguntó Francisco.


“Es precisamente el Espíritu Santo, que le hizo sentir que Jesús era el Señor; le hizo sentir a esta mujer que la salvación estaba en las palabras de Pablo; le hizo sentir un testimonio. El Espíritu da testimonio de Jesús. Y cada vez que nosotros escuchamos en el corazón algo que nos acerca a Jesús, es el Espíritu que trabaja dentro”, señaló.

“El Espíritu Santo que nos ha hecho conocer a Jesús es el mismo que nos empuja a hacerlo conocer, no tanto con las palabras, sino con el testimonio de vida”.

Por ello, antes de culminar, el Pontífice invitó a los fieles a “pedir al Espíritu Santo que venga a nuestro corazón, para dar testimonio de Jesús, decirle: ‘Señor, que yo no me aleje de Jesús. Hazme recordar lo que ha dicho y hecho Jesús. Y también ayúdame a llevar el testimonio de estas cosas. Que la mundanidad, las cosas fáciles, las cosas que vienen precisamente del padre de la mentira, del príncipe de este mundo, el pecado, no me aleje del testimonio”.

Lecturas del día:

Primera lectura

Hechos 16:11-15

11 Nos embarcamos en Tróada y fuimos derechos a Samotracia, y al día siguiente a Neápolis;

12 de allí pasamos a Filipos, que es una de las principales ciudades de la demarcación de Macedonia, y colonia. En esta ciudad nos detuvimos algunos días.

13 El sábado salimos fuera de la puerta, a la orilla de un río, donde suponíamos que habría un sitio para orar. Nos sentamos y empezamos a hablar a las mujeres que habían concurrido.

14 Una de ellas, llamada Lidia, vendedora de púrpura, natural de la ciudad de Tiatira, y que adoraba a Dios, nos escuchaba. El Señor le abrió el corazón para que se adhiriese a las palabras de Pablo.

15 Cuando ella y los de su casa recibieron el bautismo, suplicó: «Si juzgáis que soy fiel al Señor, venid y quedaos en mi casa.» Y nos obligó a ir.

Evangelio

Juan 15:26--16:4

26 Cuando venga el Paráclito, que yo os enviaré de junto al Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí.

27 Pero también vosotros daréis testimonio, porque estáis conmigo desde el principio.

1 Os he dicho esto para que no os escandalicéis.

2 Os expulsarán de las sinagogas. E incluso llegará la hora en que todo el que os mate piense que da culto a Dios.

3 Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí.

4 Os he dicho esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho. «No os dije esto desde el principio porque estaba yo con vosotros.»

Regina Coeli: Papa Francisco invita a rezar esta oración al Espíritu Santo



VATICANO, 01 May. 16 / 06:57 am (ACI/EWTN Noticias).- Previo al rezo del Regina Coeli este 1 de mayo, sexto Domingo de Pascua, el Papa Francisco explicó a los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro, la misión encomendada al Espíritu Santo y, por ello, enseñó una breve oración dirigida al Paráclito para recitarla todos los días antes de leer el Evangelio.

Desde el balcón del Palacio Apostólico, el Santo Padre señaló que uno de los aspectos de la misión del Espíritu Santo es ayudar a recordar las palabras de Jesús para ponerlas en práctica. Por ello, “cuando ustedes leen todos los días – como les he aconsejado – un pasaje del Evangelio, pedir al Espíritu Santo: ‘Que yo entienda y que yo recuerde estas palabras de Jesús’. Y luego leer el pasaje, todos los días… Pero antes aquella oración al Espíritu, que está en nuestro corazón: ‘Que yo recuerde y que yo entienda’”.

Francisco hizo esta invitación al reflexionar sobre el Evangelio dominical que “nos vuelve a llevar al Cenáculo”, donde Jesús, antes de enfrentar su Pasión y muerte en la cruz, “promete a los Apóstoles el don del Espíritu Santo, que tendrá la tarea de enseñar y de recordar sus palabras a la comunidad de los discípulos”.

“Lo dice el mismo Jesús: ‘El Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho’. Enseñar y recordar. Y esto es aquello que hace el Espíritu Santo en nuestros corazones”, reiteró el Papa.


“En el momento en el que está por regresar al Padre –indicó nuevamente el Pontífice-, Jesús preanuncia la venida del Espíritu que ante todo enseñará a los discípulos a comprender cada vez más plenamente el Evangelio, a acogerlo en su existencia y a hacerlo vivo y operante con el testimonio”.

“Mientras está por confiar a los Apóstoles -que justamente quiere decir ‘enviados’- la misión de llevar el anuncio del Evangelio por todo el mundo, Jesús promete que no se quedarán solos: el  Espíritu Santo, el Paráclito, estará con ellos, a su lado, es más, estará en ellos, para defenderlos y sostenerlos. Jesús regresa al Padre pero continúa acompañando y enseñando a sus discípulos mediante el don del Espíritu Santo”, explicó.

Luego dijo que “el segundo aspecto de la misión del Espíritu Santo consiste en el ayudar a los Apóstoles a recordar las palabras de Jesús. El Espíritu tiene la tarea de despertar la memoria, recordar las palabras de Jesús. El divino Maestro ha comunicado ya todo aquello que pretendía confiar a los Apóstoles: con Él, Verbo encarnado, la revelación es completa”.

“El Espíritu hará recordar las enseñanzas de Jesús en las diversas circunstancias concretas de la vida, para poderlas poner en práctica. Es precisamente lo que sucede todavía hoy en la Iglesia, guiada por la luz y la fuerza del Espíritu Santo, para que pueda llevar a todos el don de la salvación, o sea el amor y la misericordia de Dios”, señaló.

“¡No estamos solos: Jesús está cerca de nosotros, en medio de nosotros, dentro de nosotros!”, aseguró Francisco, y explicó que la nueva presencia de Cristo “en la historia ocurre mediante el don del Espíritu Santo, por medio del cual es posible instaurar una relación viva con Él, el Crucificado Resucitado”.

El Papa dijo que “el Espíritu, difundido en nosotros con los sacramentos del Bautismo y de la Confirmación, actúa  en nuestra vida. Él nos guía en la forma de pensar, de actuar, de distinguir qué cosa es buena y qué cosa es mala; nos ayuda a practicar la caridad de Jesús, su donarse a los  demás, especialmente a los más necesitados”.

“¡No estamos solos! Y la señal de la presencia del Espíritu Santo es también la paz que Jesús dona a sus discípulos: ‘Les doy mi paz’”, señaló el Pontífice.

Explicó que la paz de Jesús “es diferente de aquella que los hombres se desean e intentan realizar. La paz de Jesús brota de la victoria sobre el pecado, sobre el egoísmo que nos impide amarnos como hermanos. Es don de Dios y señal de su presencia. Todo discípulo, llamado hoy a seguir a Jesús cargando la cruz, recibe en sí la paz del Crucificado Resucitado en la seguridad de su victoria y en la espera de su definitiva venida”.

Finalmente, pidió a la Virgen María que “nos ayude a acoger con docilidad el Espíritu Santo como Maestro interior y como Memoria viva de Cristo en el camino cotidiano”.

martes, 26 de abril de 2016

Existe el demonio y hay una guerra contra la verdad y la vida, advierte el Papa Francisco



VATICANO, 31 Dic. 15 / 09:19 am (ACI).- El Papa Francisco habló hoy en el Vaticano de la existencia de una lucha entre el bien y el mal, que no es otra que “la del demonio contra Dios”.

Al recibir esta mañana en el Aula Pablo VI a seis mil “Niños Cantores” de 127 coros y 18 países, Francisco recordó que hasta el final de los tiempos existirá esa maldad, pero también aseguró que Dios hace muchas cosas buenas y denunció que la televisión parece empeñada en ocultarlas.

“Hay mucha gente que sufre en el mundo hoy: hay guerras, en África, en Oriente Medio, donde ha nacido Jesús, en Ucrania… en muchos sitios, en América latina…”, dijo sobre la situación actual del mundo.

El Papa explicó que las guerras causan “pobreza, dolor, mal” y pidió a los jóvenes cantores que piensen en los niños que lo sufren.


“Hay niños que no tienen qué comer en el mundo, que no pueden ir a la escuela por la guerra, la pobreza o porque no las hay. Hay niños que cuando se enferman no pueden ir al hospital. Recen por estos niños”.

“¿El mundo será siempre así?”, se preguntó.  “Puede mejorar, pero hay algo de lo que no gusta hablar, pero se debe hablar. En el mundo existe la lucha entre el bien y el mal, dicen los filósofos. Es la lucha entre el demonio y Dios. Esto existe todavía. Cuando a cada uno de nosotros le vienen las ganas de hacer una maldad. Esa pequeña maldad es una inspiración del diablo. Que a través de la debilidad que ha dejado en nosotros el pecado original te lleva a esto. Se hace el mal en las pequeñas cosas como en las cosas grandes”, señaló.

“Es una guerra contra la verdad de Dios, la verdad de la vida, contra la alegría. Esta lucha entre el diablo y Dios dice la Biblia que continuará hasta el fin”, explicó.

“Todos tenemos dentro un campo de batalla, se lucha entre el bien y el mal, tenemos tentaciones, y tenemos que hablar con los párrocos o los catequistas sobre estas cosas para conocer el bien”.

Francisco también dijo que existen muchas cosas buenas en el mundo. “¿Por qué estas cosa no se publicitan? Parece que a la gente le gusta más ver noticias malas y feas”.

Puso de ejemplo África, donde también hay “misioneros, sacerdotes, religiosas, que han dejado toda su vida allí predicando el Evangelio, en pobreza”.

Estas cosas no se ven en la televisión porque “hay esta atracción por el mal, parece que gusta más ver las cosas feas que las cosas buenas y grandes”. “El diablo hace de las suyas, pero también Dios hace de las suyas y hay mucha gente santa en el mundo, en el trabajo, en las familias, mucho abuelos… y esto no se ve en la televisión porque esto no da rating o audiencia, no da publicidad”, aseguró.

Parece “que con las cosas buenas la gente se aburre, o no saben presentar bien las cosas buenas”, denunció. “Cuando vean ustedes la televisión en su casa recuerden esto: hay una lucha entre el bien y el mal” es “la lucha entre Dios y el diablo”. “Pero hay mucha gente santa, que da la vida por ayudar a los otros”.

“¿Por qué en la televisión no se ven monjas de clausura que se pasan la vida rezando por nosotros? Esto no interesa, quizás interesan más los joyeros de una vida importante que se hacen ver, las cosas que se hacen vanidad. No nos dejemos engañar. En el mundo hay cosas, feas, feas, feas, es el trabajo del diablo contra Dios, pero hay cosas santas, grandes cosas que son la obra de Dios. Existen los santos escondidos, aquellos que no vemos”. 

lunes, 25 de abril de 2016

El Papa a adolescentes: La felicidad no es un app que se descarga en el móvil



VATICANO, 24 Abr. 16 / 04:26 am (ACI).- El Papa Francisco dijo esta mañana a más de 60.000 adolescentes que “el amor es el documento de identidad del cristiano, es el único ‘documento’ válido para ser reconocidos como discípulos de Jesús” y recordó que “vuestra felicidad no tiene precio”.

“Vuestra felicidad no tiene precio y no se negocia; no es un ‘app’ que se descarga en el teléfono móvil: ni siquiera la versión más reciente podrá ayudaros a ser libres y grandes en el amor”.

Francisco presidió esta mañana en la Plaza de San Pedro del Vaticano la Santa Misa con motivo del Jubileo de los Adolescentes, uno de los eventos más destacados del Año Santo de la Misericordia.

En su homilía, el Papa ofreció algunos consejos para ser verdaderos discípulos del Señor y les animó a ser libres y no caer en manos del consumismo y del afecto desordenador.



“Ante todo, amar es bello, es el camino para ser felices. Pero no es fácil, es desafiante, supone esfuerzo”, reconoció ante ellos. “¿Dais gracias al Señor todos los días?”, preguntó después. “Aun cuando nos olvidemos, Él se acuerda de hacernos cada día un regalo especial. No es un regalo material para tener entre las manos y usar, sino un don más grande para la vida. Nos regala su amistad fiel, que no la retirará jamás. Además, si tú lo decepcionas y te alejas de él, Jesús sigue amándote y estando contigo, creyendo en ti más de lo que tú crees en ti mismo”.

Sobre el afecto, el Santo Padre les dijo: “a vuestra edad surge en vosotros de una manera nueva el deseo de afeccionaros y de recibir afecto. Si vais a la escuela del Señor, os enseñará a hacer más hermosos también el afecto y la ternura”.

“Os pondrá en el corazón una intención buena, esa de amar sin poseer: de querer a las personas sin desearlas como algo propio, sino dejándolas libres. En efecto, siempre existe la tentación de contaminar el afecto con la pretensión instintiva de tomar, de ‘poseer’ aquello que me gusta”.

En relación a la cultura del consumismo, el Papa indicó que refuerza esta tendencia. “Pero cualquier cosa, cuando se exprime demasiado, se desgasta, se estropea; después se queda uno decepcionado con el vacío dentro. Si escucháis la voz del Señor, os revelará el secreto de la ternura: interesarse por otra persona, quiere decir respetarla, protegerla, esperarla”.


Francisco les habló también de la libertad, consciente de que “en estos años percibís también un gran deseo de libertad”. “Muchos os dirán que ser libres significa hacer lo que se quiera. Pero en esto se necesita saber decir no. La libertad no es poder hacer siempre lo que se quiere: esto nos vuelve cerrados, distantes y nos impide ser amigos abiertos y sinceros; no es verdad que cuando estoy bien todo vaya bien”.

“En cambio, la libertad es el don de poder elegir el bien. Es libre quien elige el bien, quien busca aquello que agrada a Dios, aun cuando sea fatigoso. Pero sólo con decisiones valientes y fuertes se realizan los sueños más grandes, esos por los que vale la pena dar la vida”. 

En definitiva, “desconfiad de quien os quiera hacer creer que sois valiosos cuando os hacéis pasar por fuertes, como los héroes de las películas, o cuando lleváis vestidos a la última moda.

Antes de concluir, el Papa explicó que “el amor es el don libre de quien tiene el corazón abierto; es una responsabilidad bella que dura toda la vida; es el compromiso cotidiano de quien sabe realizar grandes sueños. El amor se alimenta de confianza”.