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lunes, 16 de mayo de 2016

El Espíritu enseña que lo indispensable es amar como Dios, dice el Papa en Regina Coeli Por Alvaro de Juana



VATICANO, 15 May. 16 / 05:32 am (ACI).- El Papa Francisco presidió el último Regina Coeli del año en el día de Pentecostés desde la ventana del estudio del Palacio Apostólico del Vaticano, desde donde explicó la importancia que esta fiesta tiene para la Iglesia.

El Espíritu “nos enseña la única cosa indispensable: amar como ama Dios”. Es el “consolador, abogado, intercesor, es decir, Aquél que nos asiste, nos defiende, está a nuestro lado en el camino de la vida y lucha por el bien y contra el mal”, subrayó.

Además, Francisco manifestó que "ser cristiano no significa principalmente pertenecer a una cierta cultura o adherirse a una cierta doctrina, ante todo es unir la propia vida, en cada uno de sus aspectos, a la persona de Jesús y, a través de Él, al Padre”, expresó.


“La liturgia nos invita a abrir nuestra mente y nuestro corazón al don del Espíritu Santo, que Jesús promete entregar a sus discípulos, el primer y principal don que Él nos ha dado con su resurrección y Ascensión al cielo”.

El Papa afirmó que “el amor por una persona, y también por el Señor, se demuestra no con las palabras, sino con hechos; y también ‘observar los mandamientos’ se entiende en sentido existencia, en modo que toda la vida esté involucrada”.

El Pontífice señaló entonces que gracias al Espíritu Santo “Amor que une al Padre y al Hijo, y de ellos procede, todos podemos vivir la misma vida de Jesús”.

Además, “no lleva una enseñanza distinta, sino que hace vivo y opera lo de Jesús, porque el tiempo que pasa no lo borra o lo decolora”. El Espíritu Santo “prepara nuestro corazón para que sea capaz de verdad de recibir las palabras o los ejemplos del Señor” porque “cada vez que la palabra de Jesús es acogida con alegría en nuestro corazón, esto es obra del Espíritu Santo”.

Después del rezo y al saludar a los peregrinos que se encontraban en la Plaza tuvo unas palabras especiales hacia los misioneros: "Hoy, en el contexto muy apropiado de Pentecostés, es publicado mi Mensaje para la próxima Jornada Misionera Mundial, que se celebra en mes de Octubre. Que el Espíritu Santo de fuerza a todos los misioneros ad gentes y sostenga la misión de la Iglesia en el mundo entero. Y que el Espíritu Santo nos de jóvenes –chicos y chicas– fuertes, que tienen ganas de ir a anunciar el Evangelio. Pidamos esto, hoy, al Espíritu Santo".

domingo, 8 de mayo de 2016

Papa en la Ascensión de Jesús: Anunciemos la nueva vida que viene del amor de Dios



VATICANO, 08 May. 16 / 05:16 am (ACI).- El Papa Francisco, al presidir el Regina Coeli, comentó la Fiesta de la Ascensión de Jesús al cielo y explicó que da inicio a una vida nueva que lleva a anunciar el amor de Dios en todo lugar y circunstancia.

En muchos países del mundo, la Iglesia celebra este domingo la Ascensión de Jesús al cielo, 40 días después de la Pascua y una semana antes de Pentecostés.

El Papa dijo también que así “contemplamos el misterio de Jesús que sale de nuestro espacio terreno para entrar en la plenitud de la gloria de Dios, llevando consigo nuestra humanidad”.

“En este cielo habita ese Dios que se ha revelado así de cercano hasta tomar el rostro de un hombre, Jesús de Nazaret. ¡Él permanece para siempre, el Dios-con-nosotros y no nos deja solos!”, exclamó.

El Pontífice aseguró que “podemos mirar a lo alto para reconocer ante nosotros a nuestro futuro. En la Ascensión de Jesús, el Crucificado Resucitado, está la promesa de nuestra participación a la plenitud de vida ante Dios”.

Francisco recordó como después de que los discípulos vean subir al cielo a Jesús, “vuelven a la ciudad como testimonios que con alegría anuncian a todos la vida nueva que viene del Crucificado Resucitado, por cuyo nombre ‘serán predicados a todos los pueblos la conversión y el perdón de los pecados’”.

"Éste es el testimonio que cada domingo debería salir de nuestras iglesias para entrar durante la semana en las casas, en las oficinas, en las casas para los ancianos, en los lugares llenos de inmigrantes, en los lugares de encuentro y divertimento, en los hospitales, en las periferias de la ciudad…”.

“Jesús nos ha asegurado en este anuncio y en este testimonio –continuó- que seremos revestidos de potencia de lo alto, es decir, con la potencia del Espíritu Santo”.

Según el Papa, el “secreto de esta misión” está en “la presencia entre nosotros del Señor resucitado, que con el don del Espíritu Santo continua a abrir nuestra mente y nuestro corazón para anunciar su amor y su misericordia también en los ambientes más difíciles de nuestras ciudades”.

“El Espíritu Santo es el verdadero artífice de las diversas formas de testimonio con las que la Iglesia y todo bautizado hacen al mundo”.

Antes de concluir, el Santo Padre indicó que “no podemos nunca olvidar el recogimiento en la oración para alabar a Dios e invocar el don del Espíritu Santo”.

“En esta semana, que lleva a la fiesta de Pentecostés, permanezcamos espiritualmente en el Cenáculo, junto a la Virgen María, para acoger el Espíritu Santo. Lo hacemos también ahora”, terminó.

lunes, 2 de mayo de 2016

Regina Coeli: Papa Francisco invita a rezar esta oración al Espíritu Santo



VATICANO, 01 May. 16 / 06:57 am (ACI/EWTN Noticias).- Previo al rezo del Regina Coeli este 1 de mayo, sexto Domingo de Pascua, el Papa Francisco explicó a los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro, la misión encomendada al Espíritu Santo y, por ello, enseñó una breve oración dirigida al Paráclito para recitarla todos los días antes de leer el Evangelio.

Desde el balcón del Palacio Apostólico, el Santo Padre señaló que uno de los aspectos de la misión del Espíritu Santo es ayudar a recordar las palabras de Jesús para ponerlas en práctica. Por ello, “cuando ustedes leen todos los días – como les he aconsejado – un pasaje del Evangelio, pedir al Espíritu Santo: ‘Que yo entienda y que yo recuerde estas palabras de Jesús’. Y luego leer el pasaje, todos los días… Pero antes aquella oración al Espíritu, que está en nuestro corazón: ‘Que yo recuerde y que yo entienda’”.

Francisco hizo esta invitación al reflexionar sobre el Evangelio dominical que “nos vuelve a llevar al Cenáculo”, donde Jesús, antes de enfrentar su Pasión y muerte en la cruz, “promete a los Apóstoles el don del Espíritu Santo, que tendrá la tarea de enseñar y de recordar sus palabras a la comunidad de los discípulos”.

“Lo dice el mismo Jesús: ‘El Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho’. Enseñar y recordar. Y esto es aquello que hace el Espíritu Santo en nuestros corazones”, reiteró el Papa.


“En el momento en el que está por regresar al Padre –indicó nuevamente el Pontífice-, Jesús preanuncia la venida del Espíritu que ante todo enseñará a los discípulos a comprender cada vez más plenamente el Evangelio, a acogerlo en su existencia y a hacerlo vivo y operante con el testimonio”.

“Mientras está por confiar a los Apóstoles -que justamente quiere decir ‘enviados’- la misión de llevar el anuncio del Evangelio por todo el mundo, Jesús promete que no se quedarán solos: el  Espíritu Santo, el Paráclito, estará con ellos, a su lado, es más, estará en ellos, para defenderlos y sostenerlos. Jesús regresa al Padre pero continúa acompañando y enseñando a sus discípulos mediante el don del Espíritu Santo”, explicó.

Luego dijo que “el segundo aspecto de la misión del Espíritu Santo consiste en el ayudar a los Apóstoles a recordar las palabras de Jesús. El Espíritu tiene la tarea de despertar la memoria, recordar las palabras de Jesús. El divino Maestro ha comunicado ya todo aquello que pretendía confiar a los Apóstoles: con Él, Verbo encarnado, la revelación es completa”.

“El Espíritu hará recordar las enseñanzas de Jesús en las diversas circunstancias concretas de la vida, para poderlas poner en práctica. Es precisamente lo que sucede todavía hoy en la Iglesia, guiada por la luz y la fuerza del Espíritu Santo, para que pueda llevar a todos el don de la salvación, o sea el amor y la misericordia de Dios”, señaló.

“¡No estamos solos: Jesús está cerca de nosotros, en medio de nosotros, dentro de nosotros!”, aseguró Francisco, y explicó que la nueva presencia de Cristo “en la historia ocurre mediante el don del Espíritu Santo, por medio del cual es posible instaurar una relación viva con Él, el Crucificado Resucitado”.

El Papa dijo que “el Espíritu, difundido en nosotros con los sacramentos del Bautismo y de la Confirmación, actúa  en nuestra vida. Él nos guía en la forma de pensar, de actuar, de distinguir qué cosa es buena y qué cosa es mala; nos ayuda a practicar la caridad de Jesús, su donarse a los  demás, especialmente a los más necesitados”.

“¡No estamos solos! Y la señal de la presencia del Espíritu Santo es también la paz que Jesús dona a sus discípulos: ‘Les doy mi paz’”, señaló el Pontífice.

Explicó que la paz de Jesús “es diferente de aquella que los hombres se desean e intentan realizar. La paz de Jesús brota de la victoria sobre el pecado, sobre el egoísmo que nos impide amarnos como hermanos. Es don de Dios y señal de su presencia. Todo discípulo, llamado hoy a seguir a Jesús cargando la cruz, recibe en sí la paz del Crucificado Resucitado en la seguridad de su victoria y en la espera de su definitiva venida”.

Finalmente, pidió a la Virgen María que “nos ayude a acoger con docilidad el Espíritu Santo como Maestro interior y como Memoria viva de Cristo en el camino cotidiano”.

domingo, 17 de abril de 2016



VATICANO, 17 Abr. 16 / 05:11 am (ACI).- El Papa Francisco presidió en el domingo del Buen Pastor el Regina Coeli e invitó a los fieles a no dejarse engañar por el demonio, pues “nuestra vida ha sido salvada de la perdición”.

“Nuestra vida está plenamente segura en manos de Jesús y del Padre, que son una sola cosa: un único amor, una única misericordia, revelados una vez para siempre en el sacrificio de la cruz”, explicó el Papa.

El Papa resumió la parábola de la oveja perdida con la explicación de que “ninguno puede llamarse seguidor de Jesús si no escucha su voz”.

“Este ‘escuchar’ no se entiende de modo superficial” sino que “hace posible una verdadera conciencia recíproca, de la que puede venir una secuela generosa expresada en las palabras ‘y ellas me siguen’”.

Francisco advirtió que se trata “de una escucha no solo de la oreja, sino del corazón” y subraya la relación que Jesús quiere tener con cada persona. “Él es nuestra guía, nuestro maestro, nuestro amigo, nuestro modelo, pero sobre todo nuestro Salvador”.

“Para salvar a las ovejas perdidas que somos todos nosotros, el Pastor se hizo cordero y se dejó inmolar para tomar sobre sí y eliminar el pecado del mundo”, manifestó.

Es un misterio que se renueva “en la mesa de la eucaristía”. “Es allí donde las ovejas se reúnen para nutrirse; es allí che se convierten en una sola cosa, entre ellos y con el Buen Pastor”,

“Nada ni nadie podrá, separarnos de las manos de Jesús, porque nada y ninguno puede vencer su amor. El maligno, el gran enemigo de Dios y de sus criaturas, tienta de muchas maneras de alejarnos de la vida eterna, pero el Maligno no puede nada si nosotros no le abrimos las puertas de nuestra alma, siguiendo sus adulaciones engañosas”. 

domingo, 12 de abril de 2015

Contemplemos en las llagas del Resucitado la Divina Misericordia, el Papa en el Regina Coeli


(RV).- A mediodía el Papa presidió el rezo del Regina Coeli, recordando que, como Tomás, también nosotros en este segundo Domingo de Pascua estamos invitados a contemplar en las llagas del Resucitado la Divina Misericordia, que supera todo límite humano y resplandece sobre la oscuridad del mal y del pecado.  “Él ha podido ‘tocar’ el Misterio pascual que manifiesta plenamente el amor salvífico de Dios, rico de misericordia”, observó el Pontífice, quien subrayó que el próximo Jubileo Extraordinario de la Misericordia será un tiempo intenso y prolongado para acoger las inmensas riquezas del amor misericordioso de Dios. “Que la Vírgen Madre nos ayude a ser misericordiosos con los demás como Jesús lo es con nosotros”.

Palabras del Papa antes del rezo del Regina Coeli

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy es el octavo día después de Pascua, y el Evangelio de Juan nos documenta las dos apariciones de Jesús Resucitado a los Apóstoles reunidos en el Cenáculo: aquella de la tarde de Pascua, en la que Tomás estaba ausente, y aquella después de ocho días, con Tomás presente. La primera vez, el Señor mostró a los discípulos las heridas de su cuerpo, sopló sobre ellos y dijo: «Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes» (Jn 20,21). Les transmite su misma misión, con la fuerza del  Espíritu Santo.

Pero esa tarde faltaba Tomás, el que no quiso creer en el testimonio de los otros. «Si no veo y no toco sus llagas - dice -, no lo creeré» (cfr Jn 20,25). Ocho días después –  precisamente como hoy – Jesús regresa a presentarse en medio a los suyos y se dirige inmediatamente a Tomás, invitándolo a tocar las heridas de sus manos y de su costado. Va al encuentro de su  incredulidad, para que, a través de los signos de la pasión, pueda alcanzar la plenitud de la fe pascual.

Tomás es uno que no se contenta y busca, pretende constatar él mismo, cumplir una propia experiencia personal. Luego de las iniciales resistencias e inquietudes, al final también él llega a creer, si bien avanzando con fatiga. Jesús lo espera con paciencia y se ofrece a las dificultades e inseguridades del último llegado. El Señor proclama “bienaventurados” a aquellos que creen sin ver (cfr v. 29) – y la primera de éstos es María su Madre –, pero va también al encuentro de la exigencia del discípulo incrédulo: «  Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos …» (v. 27).  En el contacto salvífico con las heridas del Resucitado, Tomás manifesta las propias heridas, las propias laceraciones, la propia humillación; en la marca de los clavos encuentra la prueba decisiva que era amado, esperado, entendido. Se encuentra frente a un Mesías lleno de dulzura, de misericordia, de ternura. Era ése el Señor que buscaba en las profundidades secretas del propio ser, porque siempre había sabido que era así. Vuelto a encontrar el contacto personal con la amabilidad y la misericordiosa paciencia del Cristo, Tomás comprende el significado profundo de su Resurrección e, íntimamente trasformado, declara su fe plena y total en Él exclamando: «¡Mi Señor y mi Dios!» (v. 28).

Él ha podido “tocar” el Misterio pascual que manifiesta plenamente el amor salvífico de Dios, rico de misericordia (cfr Ef 2,4). Y como Tomás también todos nosotros: en este segundo Domingo de Pascua estamos invitados a contemplar en las llagas del Resucitado la Divina Misericordia, que supera todo límite humano y resplandece sobre la oscuridad del mal y del pecado. Un tiempo intenso y prolongado para acoger las inmensas riquezas del amor misericordioso de Dios será el próximo Jubileo Extraordinario de la Misericordia, cuya Bula de proclamación he promulgado ayer por la tarde en la Basílica de San Pedro. “Misericordiae Vultus”: El Rostro de la Misericordia es Jesucristo. Dirijamos la mirada a Él. Y que la Vírgen Madre nos ayude a ser misericordiosos con los demás como Jesús lo es con nosotros.

(Raúl Cabrera - RV)

(RV).- Después de rezar a la Madre de Dios el Papa dirigió su saludo cordial a los fieles romanos y peregrinos procedentes de diversos países, así como a los que participaron en la Santa Misa presidida por el Cardenal Vicario para la diócesis de Roma en la iglesia del Espíritu Santo en Sassia, centro de devoción a la Divina Misericordia.

Francisco también saludó a las comunidades neocatecumenales de Roma que comienzan una misión especial en las plazas de la ciudad para rezar y dar testimonio de su fe. Y dirigió sus felicitaciones a las Iglesias de Oriente que, según su calendario, celebra la Santa Pascua, razón por la cual el Santo Padre se unió a la alegría de su anuncio “Cristo ha Resucitado”, Christós anésti!

Además, el Papa destacó que en las semanas pasadas le llegaron de diversas partes del mundo numerosos mensajes de felicitaciones pascuales, que agradeció de corazón, especialmente  a los niños, a los ancianos, a las familias,  sin olvidar a las diócesis, comunidades parroquiales y religiosas, entes y diversas asociaciones que le han manifestado su afecto y cercanía.  A todos ellos, Francisco les pidió que sigan rezando por él. Y se despidió con el deseo de que transcurran un feliz domingo, y con su clásico buen almuerzo y hasta la vista.

(María Fernanda Bernasconi - RV).

domingo, 5 de mayo de 2013

Regina Coeli: 5 de Mayo de 2013


Texto completo del Regina Coeli:
En este momento de profunda comunión en Cristo, nos sentimos vivos en medio de nosotros también la presencia espiritual de la Virgen María. Una presencia maternal, familiar, especialmente para ustedes que hacen parte de la Hermandades. El amor a la Virgen es una de las características de la piedad popular, que pide ser valorada y bien orientada. Por este motivo, os invito a meditar en el último capítulo de la Constitución del Concilio Vaticano II sobre la Iglesia, Lumen Gentium , que habla precisamente de María en el misterio de Cristo y de la Iglesia. Allí se dice que María " avanzó en la peregrinación de la fe "(n. 58). Queridos amigos, en el " Año de la Fe les dejo este icono de María peregrina, que sigue el Hijo Jesús y precede a todos en el camino de fe.

Hoy las Iglesias orientales que siguen el calendario juliano celebran la fiesta de la Pascua. Deseo enviar a estos hermanos y hermanas un saludo especial, uniéndome con todo mi corazón a ellos en la proclamación de la buena noticia: ¡Cristo ha resucitado! Reunidos en oración en torno a María, le pedimos a Dios por el don del Espíritu Santo, el Paráclito, para que consolados y confortados todos los cristianos, especialmente los que celebran la Pascua entre las pruebas y sufrimientos, y nos guíe en el camino de la reconciliación y la paz.
Ayer en Brasil fue proclamada Beata Francisca de Paula De Jesús, llamados “Nha Chica “.Su vida sencilla estaba totalmente dedicada a Dios y a la caridad, por lo que se llamó la "madre de los pobres ". Me uno a la alegría de la Iglesia en Brasil por esta brillante discípula del Señor.

Saludo con afecto a todos la Cofradía presente, que vino de muchos países. Gracias por su testimonio de fe. Saludo también a los grupos y familias de la iglesia, así como a las bandas de música y diversas asociaciones de provenientes de Alemania. Un saludo especial va hoy a la "Asociación Meter" en el Día de los niños víctimas de la violencia. Y esto me da la oportunidad de dirigir mis pensamientos a los que han sufrido y están sufriendo a causa del abuso. Quiero asegurarles que están presentes en mis oraciones, y también quiero decir con fuerza que todos debemos comprometernos con claridad y valentía a defender a cada persona humana, especialmente a los niños, que están entre los más vulnerables.

También animo a los pacientes con hipertensión pulmonar y sus familias.

Buen domingo y una buena comida!

lunes, 1 de abril de 2013

En el tiempo Pascual, rezamos el "Regina Coeli" en lugar del "Angelus"



“Regina Coeli” en latín significa “Reina del cielo”.

 Durante el tiempo pascual, la Iglesia Universal se une en la oración del Regina Coeli o Reina del Cielo por la alegría, junto a la Madre de Dios, por la resurrección de su Hijo Jesucristo, hecho que marca el misterio más grande de la fe católica.

El rezo de la antífona de Regina Coeli fue establecida por el Papa Benedicto XIV en 1742 y reemplaza durante el tiempo pascual, desde la celebración de la resurrección hasta el día de Pentecostés, al rezo del Ángelus cuya meditación se centra en el misterio de la Encarnación.

De la misma manera que el Ángelus, el Regina Coeli se reza tres veces al día, al amanecer, al mediodía y al atardecer como una manera de consagrar su día a Dios y la Virgen María.


De esta manera consagramos a Dios y nuestra Madre, la Virgen, el día entero. Constituye también, un modo de santificar, el trabajo o el estudio, con una oración tan breve.
El papa recomienda a todos los fieles el rezo del Regina Coeli, ya que con su rezo, meditamos el misterio más grande de nuestra fe y nos llenamos de alegría "porque Cristo ha Resucitado".

No se conoce el autor de esta composición litúrgica que se remonta al siglo XII y era repetido por los Frailes menores Franciscanos después de las completas en la primera mitad del siguiente siglo popularizándola y extendiéndose por todo el mundo cristiano.

La oración:

G: Reina del cielo, alégrate, aleluya.

T: Porque el Señor, a quien has llevado en tu vientre, aleluya.

G: Ha resucitado según su palabra, aleluya.

T: Ruega al Señor por nosotros, aleluya.

G: Goza y alégrate Virgen María, aleluya.

T: Porque en verdad ha resucitado el Señor, aleluya.

Oremos:

Oh Dios, que por la resurrección de Tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, has llenado el mundo de alegría, concédenos, por intercesión de su Madre, la Virgen María, llegar a los gozos eternos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amen. (tres veces)