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lunes, 25 de abril de 2016

PURIFÍCAME SEÑOR - Oración




Señor, Tú que sondeas los corazones
y conoces lo profundo de mis intenciones,
purifica mis sentidos
con el fuego del amor
de tu Espíritu Santo.

Que mis ojos
vean siempre 
lo mejor de las personas
y las ame incondicionalmente
viendo en ellas a ti.

Purifica mis oídos
para que esté atento
a tu Palabra
y oiga la necesidad de mis hermanos.
Que tenga la escucha paciente
del que sufre
y ame oír la dulce melodía de tu voz.

Purifica mis gustos
para que los vicios no me envuelvan
el gusto por las cosas mundanas
y pueda saborear 
tus cosas buscando saciarme siempre en ti

Purifica mis manos
para que se extiendan con prontitud para ayudar,
que estén dispuestas a amar, abrazar,
levantar al caído
y sean dóciles cuando tú las desees tomar.
Purifica mi sentido del tacto
para que toda mi piel se suavice
y sea casta y llena de pureza
para atraer hacia ti
a más hermanos que te buscan

Purifica mi sentido del olfato
para que me aleje del mal olor del pecado
huya con rapidez cuando sienta su presencia
y no me deje seducir
por el buen aroma de la mundanidad.

Purifica en fin, todo mi ser
para que sea agradable a ti
hasta el último latido de mi corazón

Amén

sábado, 2 de abril de 2016

Oración para convertirse en custodia viviente



Señor Jesús, por favor conviérteme en una custodia eucarística viviente para que pueda convertirme en vaso de misericordia llevando Tu amor a los demás. A través de nuestra incorporación eucarística, concédeme ser un hijo de la luz, sal de la tierra, pan para el hambriento, agua para el sediento, vino nuevo y aceite sanador para los demás. Que la gente te vea en este corazón, siervo tuyo, en la luz de mis ojos, en el calor de mi corazón, en el trabajo de mis manos, en las palabras de mi boca, en el incienso de mi oración, en la ligereza de mi risa, en el brillo de mis lágrimas, en la poquedad de esta criatura. Oro, para que me escondas, en la custodia dorada de Tu amoroso corazón de manera que pueda ser custodia viviente irradiando rayos curativos de misericordia.

(Kathleen Beckman, La misericordia sanadora de Dios, Sophia Press, 133-134).


viernes, 1 de abril de 2016

A LA VIRGEN DE LOS DOLORES



Señora y Madre nuestra: tu estabas serena y fuerte junto a la cruz de Jesús. Ofrecías tu Hijo al Padre para la redención del mundo.

Lo perdías, en cierto sentido, porque El tenía que estar en las cosas del Padre, pero lo ganabas porque se convertía en Redentor del mundo, en el Amigo que da la vida por sus amigos.

María, ¡qué hermoso es escuchar desde la cruz las palabras de Jesús: "Ahí tienes a tu hijo", "ahí tienes a tu Madre".

¡Qué bueno si te recibimos en nuestra casa como Juan! Queremos llevarte siempre a nuestra casa. Nuestra casa es el lugar donde vivimos. Pero nuestra casa es sobre todo el corazón, donde mora la Trinidad Santísima. Amén.

Oración a Jesús en el sepulcro



Señor Jesucristo, al ser puesto en el sepulcro has hecho tuya la muerte del grano de trigo, te has hecho el grano de trigo que muere y produce fruto con el paso del tiempo hasta la eternidad. Desde el sepulcro iluminas para siempre la promesa del grano de trigo del que procede el verdadero maná, el pan de vida en el cual te ofreces a ti mismo. La Palabra eterna, a través de la encarnación y la muerte, se ha hecho Palabra cercana; te pones en nuestras manos y entras en nuestros corazones para que tu Palabra crezca en nosotros y produzca fruto. Te das a ti mismo a través de la muerte del grano de trigo, para que también nosotros tengamos el valor de perder nuestra vida para encontrarla; a fin de que también nosotros confiemos en la promesa del grano de trigo. Ayúdanos a amar cada vez más tu misterio eucarístico y a venerarlo, a vivir verdaderamente de ti, Pan del cielo. Auxílianos para que seamos tu perfume y hagamos visible la huella de tu vida en este mundo. Como el grano de trigo crece de la tierra como retoño y espiga, tampoco tú podías permanecer en el sepulcro: el sepulcro está vacío porque él –el Padre– no te «entregó a la muerte, ni tu carne conoció la corrupción» (Hch 2, 31; Sal 15, 10). No, tú no has conocido la corrupción. Has resucitado y has abierto el corazón de Dios a la carne transformada. Haz que podamos ale-grarnos de esta esperanza y llevarla gozosamente al mundo, para ser de este modo testigos de tu resurrección.

domingo, 27 de marzo de 2016

Señora de la Pascua - Cardenal Pironio



Señora de la Pascua:
Señora de la Cruz y la Esperanza.


Señora del Viernes y del Domingo,
Señora de la noche y la mañana
Señora de todas las partidas,
porque eres la Señora
Escúchanos:
Hoy queremos decirte:
«muchas gracias».
Muchas gracias, Señora, por tu Fiat:
por tu completa
disponibilidad de «Esclava».
Por tu pobreza y tu silencio.
Por el gozo de tus siete espadas.
Por el dolor de todas tus partidas
que fueron dando la paz
a tantas almas.
Por haberte quedado con nosotros
a pesar del tiempo
y las distancias
Tú conoces el dolor de la partida
porque tu vida fue siempre despedida.
Por eso fuiste
y fue fecunda tu vida.
Señora del Silencio v de la Cruz.
Señora del Amor y de la Entrega.
Señora de la Palabra recibida
y de la palabra empeñada,
Señora de la Paz y la Esperanza.
Señora de todos los que parten,
porque eres la Señora
del camino y de la Pascua.
Enséñanos, María, la gratitud y el gozo de todas las partidas.
Enséñanos a decir siempre que Sí, con toda el alma.
Entra en la pequeñez de nuestro corazón y pronúncialo Tú misma por nosotros.
Sé el camino de los que parten y
la serenidad de los que quedan.
Acompáñanos siempre mientras vamos peregrinando juntos hacia el Padre.
Enséñanos que esta vida es siempre una partida.
Siempre un desprendimiento y una ofrenda.
Siempre un tránsito y una Pascua.
Hasta que llegue el tránsito definitivo, la Pascua consumada.
Entonces comprenderemos que para vivir hace falta morir,
para encontrarse plenamente en el Señor hace falta despedirse.
Y que es necesario pasar por muchas cosas para poder entrar en la gloria (Lc 24, 26).
Señora de la Pascua:
en las dos puntas de nuestro camino,
tus dos palabras: fíat y magnificat.
Que aprendamos que la vida es siempre
un «sí» y un «muchas gracias.
Amén. Que así sea.
Cardenal Pironio

Oraciones a la Virgen María



Súplicas a Maria, Madre Nuestra

Dame tus ojos, Madre para saber mirar; si miro con tus ojos jamás podré pecar. 
Dame tus labios, Madre para poder rezar; si rezo con tus labios Jesús me escuchará. 
Dame tu lengua, Madre, para ir a comulgar; es tu lengua patena de gracia y santidad. 
Dame tus manos, Madre, que quiero trabajar; entonces mi trabajo valdrá una eternidad. 
Dame tu manto, Madre, que cubra mi maldad; cubierta con tu manto al Cielo he de llegar. 
Dame tu Cielo, Madre, para poder gozar; si Tú me das el Cielo ¿qué más puedo anhelar? 
Dame a Jesús, Oh Madre para poder amar; esta será mi dicha por una eternidad. 
Ave María Purísima, sin pecado original concebida. 
Amén. 



Virgen María

Padre Ignacio Larrañaga

Madre:
Señora de la Pascua.
Señora del Viernes y del Domingo,
Señora de la noche y la mañana,
Señora del silencio y de la cruz,
Señora del amor y de la entrega,
Señora, queremos decirte muchas gracias,
Muchas gracias Señora por tu Fíat,
por tu completa disponibilidad de Esclava,
por tu pobreza y tu silencio,
por el gozo de tus siete espadas,
por el dolor de todas tus partidas,
que fueron dando la paz a tantas almas.
Señora, muchas gracias, por haberte quedado con nosotros.

Amén 



Virgen María

Tu nombre es digno de honor,
OH María, bendecida en todo
tiempo y obra de arte que rinde
alabanza a su experto artífice.
OH amable doncella que has
recibido el egregio mensaje angélico,
tú posees unos dones de belleza
que sobrepasan los de cualquier
otra persona. Eres la más hermosa
de las rosas y tu candor es muy
superior al de los lirios.
Tú eres la nueva flor de la tierra
que el cielo cultiva desde lo alto.
Cristal, ámbar, oro, púrpura, esmeralda,
cándida perla, allí adonde llega el
resplandor de tu hermosura quedan
envilecidos los más preciosos metales.
La nieve es vencida por tu blancura
inmaculada, el sol sobrepujado por
la hermosura de tu cabellera; sus rayos,
OH Virgen, palidecen frente a tu belleza;
el brillo del rubí se apaga y el resplandor
del lucero del alba queda oscurecido ante
ti que en todo momento aventajas a los
astros del firmamento.

Amén 



Virgen fiel, poderosa y clemente

Su Santidad Juan Pablo II

¡Oh Virgen naciente, esperanza y aurora de la salvación para todo el
mundo!, vuelve benigna tu mirada maternal hacia todos nosotros,
reunidos aquí para celebrar y proclamar tus glorias. 

¡ Oh Virgen fiel, que fuiste siempre solícita y dispuesta a recibir,
conservar y meditar la Palabra de Dios!, haz que también nosotros, en
medio de las dramáticas vicisitudes de la historia, sepamos mantener
siempre intacta nuestra fe cristiana, tesoro preciado transmitido por
nuestros padres.

¡Oh Virgen poderosa, que con tu pie aplastas la cabeza de la
serpiente tentadora!, haz que cumplamos, día tras día, nuestras
promesas bautismales, con las que hemos renunciado a Satanás, a sus
obras y seducciones, y sepamos dar al mundo un gozoso testimonio de
esperanza cristiana.

¡ Oh Virgen clemente, que siempre has abierto tu corazón maternal a
las invocaciones de la humanidad, a veces lacerada por el desamor y
hasta, desgraciadamente, por el odio y la guerra! enséñanos a crecer,
todos juntos, según las enseñanzas de tu Hijo, en la unidad y en la
paz, para ser dignos hijos del único Padre celestial.

Amén.




Virgen fuerte en el dolor


Santa María, Madre de Dios. Tú has permanecido con firmeza de pie junto a la Cruz para participar, con todo tu maternal cariño, en los tormentos y suplicios de tu Hijo.

Has querido probar en tu corazón todos los dolores que atormentaban su cuerpo y su alma, para que su sacrificio llegase a ser también totalmente tuyo, por esto tú serás siempre para nosotros el modelo de firmeza en las pruebas, ofrecidas en unión al sufrimiento redentor de tu Hijo Jesucristo.

Comunícanos a nosotros tu fortaleza del alma, infúndenos tu mismo espíritu de Fe, esperanza y caridad. Tú has sufrido con tanta firmeza, porque has creído en el Salvador, no obstante su aparente derrota,  has esperado en su triunfo en el momento de la crucifixión, lo has amado por él mismo, sacrificando tu corazón para permanecer cerca de El.

Haz que nuestra fe y nuestra esperanza, no se dejen abatir por las dificultades y que conservemos la certeza, de que a través del sufrimiento, llegaremos al triunfo del gozo, hecho más profundo por un amor, que ha crecido y se ha hecho fuerte en el dolor.



Virgen Santísima, ora por mi...

San Alfonso Maria Ligorio

Señora Santa María,
Virgen Santísima,
mi abogada y refugio,
tu eres la más amable,
hermosa, amorosa y santa
de todas las creaturas...

Eres la predilecta de Dios
y la que más desea
verlo amado por todos sus hijos

Ora por mí, Madre Santísima,
Ora por mí, y obtenme la gracia
de amarlo siempre
con todo mi corazón.
Eso te pido y espero de tí.

Amén.


Memorare

Fray Luis de Granada, O.P. (1504-1588)

No me desampare tu amparo,
no me falte tu piedad,
no me olvide tu memoria.
Si tú, Señora, me dejas, ¿quién me sostendrá?
Si tú me olvidas, ¿quién se acordará de mí?
Si tú, que eres Estrella de la mar
y guía de los errados, no me alumbras, ¿dónde iré a parar?
No me dejes tentar del enemigo,
y si me tentare, no me dejes caer,
y si cayere, ayúdame a levantar.
¿Quién te llamó, Señora, que no le oyeses?
¿Quién te pidió, que no le otorgases? 



¡Oh Corazón de María!

¡Oh Corazón de María,
Madre de Dios y Madre nuestra!
¡Corazón amabilísimo,
objeto de las complacencias de la adorable Trinidad,
y digno de la veneración y ternura de los ángeles y de los hombres!
¡Corazón el más semejante al de Jesús,
cuya imagen más perfecta sois!
Corazón lleno de bondad
y en gran manera compasivo de nuestras miserias!
¡Ah! Hacednos sentir ahora,
¡oh Virgen piadosísima!,
la dulzura de vuestro corazón maternal
y la fuerza de vuestra intercesión
ante el de Jesús. 
Amen

sábado, 26 de marzo de 2016

Oh Cruz de Cristo: La impresionante oración que el Papa escribió y rezó en Vía Crucis 2016



ROMA, 25 Mar. 16 / 04:48 pm (ACI/EWTN Noticias).- Al concluir el Via Crucis que presidió este Viernes Santo alrededor del Coliseo Romano acompañado de miles de fieles, el Papa Francisco rezó una oración que escribió especialmente para esta ocasión titulada “Oh Cruz de Cristo”.

A continuación el texto completo de la plegaria del Santo Padre:

Oh Cruz de Cristo, símbolo del amor divino y de la injusticia humana, icono del supremo sacrificio por amor y del extremo egoísmo por necedad, instrumento de muerte y vía de resurrección, signo de la obediencia y emblema de la traición, patíbulo de la persecución y estandarte de la victoria.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo alzada en nuestras hermanas y hermanos asesinados, quemados vivos, degollados y decapitados por las bárbaras espadas y el silencio infame.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los rostros de los niños, de las mujeres y de las personas extenuadas y amedrentadas que huyen de las guerras y de la violencia, y que con frecuencia sólo encuentran la muerte y a tantos Pilatos que se lavan las manos.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los doctores de la letra y no del espíritu, de la muerte y no de la vida, que en vez de enseñar la misericordia y la vida, amenazan con el castigo y la muerte y condenan al justo.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los ministros infieles que, en vez de despojarse de sus propias ambiciones, despojan incluso a los inocentes de su propia dignidad.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los corazones endurecidos de los que juzgan cómodamente a los demás, corazones dispuestos a condenarlos incluso a la lapidación, sin fijarse nunca en sus propios pecados y culpas.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los fundamentalismos y en el terrorismo de los seguidores de cierta religión que profanan el nombre de Dios y lo utilizan para justificar su inaudita violencia.



Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los que quieren quitarte de los lugares públicos y excluirte de la vida pública, en el nombre de un cierto paganismo laicista o incluso en el nombre de la igualdad que tú mismo nos has enseñado.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los poderosos y en los vendedores de armas que alimentan los hornos de la guerra con la sangre inocente de los hermanos.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los traidores que por treinta denarios entregan a la muerte a cualquier persona.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los ladrones y en los corruptos que en vez de salvaguardar el bien común y la ética se venden en el miserable mercado de la inmoralidad.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los necios que construyen depósitos para conservar tesoros que perecen, dejando que Lázaro muera de hambre a sus puertas.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los destructores de nuestra «casa común» que con egoísmo arruinan el futuro de las generaciones futuras.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los ancianos abandonados por sus propios familiares, en los discapacitados, en los niños desnutridos y descartados por nuestra sociedad egoísta e hipócrita.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en nuestro mediterráneo y en el Mar Egeo convertidos en un insaciable cementerio, imagen de nuestra conciencia insensible y anestesiada.

Oh Cruz de Cristo, imagen del amor sin límite y vía de la Resurrección, aún hoy te seguimos viendo en las personas buenas y justas que hacen el bien sin buscar el aplauso o la admiración de los demás.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los ministros fieles y humildes que alumbran la oscuridad de nuestra vida, como candelas que se consumen gratuitamente para iluminar la vida de los últimos.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en el rostro de las religiosas y consagrados –los buenos samaritanos– que lo dejan todo para vendar, en el silencio evangélico, las llagas de la pobreza y de la injusticia.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los misericordiosos que encuentran en la misericordia la expresión más alta de la justicia y de la fe.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en las personas sencillas que viven con gozo su fe en las cosas ordinarias y en el fiel cumplimiento de los mandamientos.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los arrepentidos que, desde la profundidad de la miseria de sus pecados, saben gritar: Señor acuérdate de mí cuando estés en tu reino.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los beatos y en los santos que saben atravesar la oscuridad de la noche de la fe sin perder la confianza en ti y sin pretender entender tu silencio misterioso.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en las familias que viven con fidelidad y fecundidad su vocación matrimonial.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los voluntarios que socorren generosamente a los necesitados y maltratados.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los perseguidos por su fe que con su sufrimiento siguen dando testimonio auténtico de Jesús y del Evangelio.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los soñadores que viven con un corazón de niños y trabajan cada día para hacer que el mundo sea un lugar mejor, más humano y más justo.

En ti, Cruz Santa, vemos a Dios que ama hasta el extremo, y vemos el odio que domina y ciega el corazón y la mente de los que prefieren las tinieblas a la luz.

Oh Cruz de Cristo, Arca de Noé que salvó a la humanidad del diluvio del pecado, líbranos del mal y del maligno. Oh Trono de David y sello de la Alianza divina y eterna, despiértanos de las seducciones de la vanidad. Oh grito de amor, suscita en nosotros el deseo de Dios, del bien y de la luz.

Oh Cruz de Cristo, enséñanos que el alba del sol es más fuerte que la oscuridad de la noche. Oh Cruz de Cristo, enséñanos que la aparente victoria del mal se desvanece ante la tumba vacía y frente a la certeza de la Resurrección y del amor de Dios, que nada lo podrá derrotar u oscurecer o debilitar. Amén.

martes, 22 de marzo de 2016

No llores, Pedro - Oración


No llores, Pedro,
volveremos a vernos,
y lo que fue hoy tu “no”
será pronto un “sí, creo”.

Sabrás luego, que soy
tu Pastor hecho cordero,
que en ofrenda de amor,
sin palabras… en silencio,
quiso enseñar la lección
que el decir es más veloz,
pero el vivir, más verdadero.

Y cuando digas: “me doy”
sabrás que es sólo el comienzo
hasta que llegue a ser don
lo que camina por dentro.

Ahora pregunto yo:
-¿Me amas más que éstos?
-Tú lo sabes todo, Señor…
tú sabes que te quiero.
-Sígueme donde voy
y apacienta mis corderos.

Javier Albisu

lunes, 21 de marzo de 2016

SEÑOR DE LA SEMANA SANTA - ORACIÓN



Mi Jesús de dolores,
Amor que encarna todos los amores.
Ven y entra como Rey a m vida,
ven y entra como Señor de mis amores.

No retrases tu llegada
pues de amor sediento suspira mi alma.

Señor de la Semana Santa,
Varòn de todos los dolores
y Cordero que sin mancha cargas
sobre Ti los dolores de todas las almas.

Ven a caminar mi alma,
respirar mis aires
y encender de amor el alma.

Que arda cual fuego de amor por ti
al verte traspasdo de amor
por los clavos y espinas que hicieron herida tu preciosa humanidad por amor desgarrada.

Señor de la Semana Santa
mìrame desde la cruz y
àmame una y otra vez hasta vencer mi alma.
Que la tecitud de mis pecados
esta semana encuentren conversiòn verdadera
y deje la tibieza de mis caìdas
y la frialdad de mis oraciones de cada dìa.

Que al mirarte herido, humillado y sin aliento
recuerde que fue por mi
tanto amor entregado
y cambie de hoy en màs mi indiferencia y frìo que hiela el alma y cristianismo.

Ven Señor de la Semana Santa
a hacerte mi Divino Dueño
y Señor de mi alma.

Autor: P. Guillermo Serra

sábado, 19 de marzo de 2016

19 de Marzo: Solemnidad de San José - Oración para pedir una gracia



Querido padre mío San José, apoyado en la confianza que me inspiras y confiando en la valiosa intercesión que tienes ante el trono de la Santísima Trinidad y de María, Esposa y Madre nuestra, te suplico intercedas por mí y me alcances la gracia... (Haga aquí su petición).
José, con Jesús y María, vive siempre en el alma mía.
José, con Jesús y María, asísteme en mi última agonía.
José, con Jesús y María, lleva al cielo el alma mía. Amén!

19 de Marzo: Solemnidad de San José - SÚPLICA


Querido San José, tú eres para mí un padre, a ti te elijo y proclamo como mi protector en esta vida y cuando llegue el momento de partir hacia la vida futura. En est día, me pongo bajo tu cuidado y protección, junto a mis seres queridos, junto a todo lo que tengo y soy. Amén

Bendito San José



Bendito San José, tú fuiste el árbol elegido por Dios para brindar sombra. Sombra protectora para María, tu esposa; sombra para Jesús, a quien cuidaste como si fueses su padre y al que te entregaste del todo. Tu vida, tejida de trabajo y de silencio, me enseña a ser fiel en todas las situaciones; me enseña, sobre todo, a esperar en Dios y a tener paciencia en los tiempos de oscuridad. En todo momento, tú te entregaste sin límites; que tu ejemplo, de hombre justo y bueno, me acompañe en todo momento para saber florecer allí donde la voluntad de Dios me ha plantado. Amén.

Oración a san José, en su día



Enséñanos, José,
cómo se es "no protagonista",
cómo se avanza sin pisotear,
cómo se colabora sin imponerse,
cómo se ama sin reclamar.
cómo se obedece sin rechistar
cómo ser eslabón entre el presente y el futuro
cómo luchar frente a tanta desesperanza
cómo sentirse eternamente joven

Dinos, José,
cómo se vive siendo "número dos",
cómo se hacen cosas fenomenales
desde un segundo puesto.
Cómo se sirve sin mirar a quién
cómo se sueña sin más tarde dudar
cómo morir a nosotros mismos
cómo cerrar los ojos, al igual que tú,
en los brazos de la buena Madre.

Explícanos
cómo se es grande sin exhibirse,
cómo se lucha sin aplauso,
cómo se avanza sin publicidad,
cómo se persevera y se muere uno
sin esperanza de un póstumo homenaje
cómo se alcanza la gloria desde el silencio
cómo se es fiel sin enfadarse con el cielo.
Dínoslo, en este tu día, buen padre José.

viernes, 18 de marzo de 2016

Oración a San José por la Iglesia



Querido San José, tú que fuiste proclamado Patrono de la Iglesia universal, hoy volvemos a confiártela y a ponerla bajo tu protección y cuidado por medio de nuestra sencilla oración.

Ayúdanos a recordar que todos los bautizados somos Igesia; no sólo el Papa, los obispos, los sacerdotes y los religiosos, sino también todos y cada uno de los laicos, ya que también tú fuiste un laico comprometido con Dios, con la familia y con las necesidades de tu tiempo.

Recordando la misión tan importante que Dios te ha confiado de interceder por la Iglesia y por todos los que la constituimos, te pedimos que no ceses de cuidar esta barca que el mismo Jesús ha querido construir, para que, navegando indemne por las aguas tormentosas de este mundo, sea siempre atractiva como en los primeros tiempos, y esté abierta para recibir a una gran multitud de hombres y mujeres que necesiten subir a ella.

Tú que protegiste al Niño Jesús de Herodes y de quienes deseaban destruirlo, te pedimos que protejas a la Iglesia de los Herodes actuales, quienes, llenos de odio diabólico, intentan, por todos los medios, destruirla.

Finalmente, te pedimos que intercedas ante el Señor para que Él nos guie a todos los bautizados y que, como Iglesia que somos, cada día, podamos ser más fieles a los deseos de Jesús, profundizando en la permanente conversión y purificación, y abriéndonos al poder renovador del Espíritu Santo. Amén.

martes, 15 de marzo de 2016

Oración para bautizar niños abortados




“Cuando Herodes se dio cuenta de que los sabios lo habían engañado, se puso muy furioso y mandó matar a todos los niños menores de dos años, que vivieran en Belén y sus alrededores” Mt. 2, 16

Monseñor Fulton Shenn, gran predicador y maestro de la fe católica en los Estados Unidos, aconsejaba bautizar todos los días a los niños abortados o por pérdidas (abortos espontáneos), en nombre de aquellos que nunca lo hicieron. Por lo tanto, esta oración no sólo se puede hacer en nombre de un hijo no nacido, sino también como padrinos espirituales, en nombre de aquellos padres y madres que jamás bautizaron a esos millones de niños que son abortados o perdidos en el mundo entero. Entonces, se tendrá en el cielo, una multitud de intercesores.

Señor Jesucristo yo (diga su nombre completo), te pido perdón si provoqué, apoyé o colaboré con la perdida de este bebé.
Te ruego que me sanes de toda herida que me indujo a abortar o a apoyar un aborto (respire lenta y profundamente y pida ser lleno del Espíritu Santo).
Te entrego la culpa, la soledad, el dolor, la rabia, el enojo que siento en mi interior por este hijo o hija que no nació, quita también todo esto de él o de ella.
Señor Jesucristo deseo bautizar espiritualmente a mi bebé. Te pido que esté presente también nuestra Madre, la Virgen María (respire profundamente y escoja un nombre de niño o niña).
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, yo te bautizo a ti, hijo mío o hija mía (diga el nombre que ha escogido y haga la señal de la cruz con su mano derecha).
Gracias por ser mi hijo o mi hija, te pido que me perdones y aceptes el amor de Dios y el que hoy yo no quiero darte.
Te bendigo y te deposito en los brazos de Jesús y de la Virgen María.
Te ruego, Padre Dios, le concedas a mi bebé la resurrección en el cielo. Gracias Señor.


Oración extraída del libro 40 oraciones para sanar el cuerpo y las heridas del alma y del cuerpo del padre Gustavo Jamut

Adopción espiritual de bebés en peligro de ser abortados - Oración para adoptar un bebé no nacido



El informativo Novo Millennio de María Visión, el canal de televisión católico mexicano, ha lanzado una campaña de adopción espiritual de bebés en peligro de ser abortados inspirada en la que realizó hace años el Arzobispo de Nueva York, Fulton J. Sheen (+1979)


Un velo de muerte e injusticia cubre nuestra Nación y el mundo entero.
Nosotros podemos descorrerlo con nuestras oraciones, que consuelan los Corazones de Jesús y de María, y que irán iluminando poco a poco este momento de oscuridad.

Adoptar espiritualmente a un bebé en peligro de ser abortado, consiste en rezar por un bebé durante nueve meses, convirtiéndote así en el papá o en la mamá espiritual de ese pequeño. En el archivo adjunto encontrarás la oración que ya han recibido miles de personas. Puedes rezarla sola, o acompañada del Rosario, o de una misa, o de una visita al Santísimo, o de tres Aves Marías. Como cada persona quiera y pueda. Lo que pedimos es que no se olvide ni un solo día el compromiso de orar por el pequeño adoptado.

Tú eliges la fecha de adopción, que es la fecha en la que en algún lugar del mundo ha sido concebido un bebé, y que correrá el riesgo de morir. Le pones el nombre que tú quieras y tu compromiso es cuidarlo con tu oración amorosa durante nueve meses. Muchas personas deciden seguir rezando en forma indefinida por su hijo espiritual, pero eso ya depende de cada persona.

Estamos elaborando una base de datos con el nombre de la mamá o el papá, o pareja adoptivos, el nombre del bebé, la fecha de adopción y el lugar desde el que escriben. Cuando me den la fecha de adopción, yo les informaré la fecha de su nacimiento.

Nombre de quien adopta:
Nombre del bebé:
Fecha de adopción:
Lugar de residencia:

La base de datos contiene esta información. Cuando lleguemos al millón de niños adoptados, acudiremos a ponerla a los pies de Nuestra Señora en la Basílica de Guadalupe en México, para decirle a Nuestra Madre que su resto fiel no quiere que derrame más lágrimas por las muertes de tantos y tantos inocentes.

¿Quién puede adoptar? Cualquier persona: hombres, mujeres, niños (con la ayuda de un adulto, si es muy chiquito), jóvenes, matrimonios, parejas de novios, sacerdotes, religiosas, ancianos, es decir, cualquier persona de buena voluntad que quiera asumir esta preciosa responsabilidad en serio.

Algunas personas adoptan varios bebés, pero saben que tienen el compromiso de rezar por cada bebé en particular. No tendría sentido nuestra campaña de oración y amor, si no fuera así.

Y además de salvar la vida de un niño en peligro de ser abortado, estamos también salvando a sus papás de caer en la terrible trampa del aborto.

Recibe un abrazo en el Niño Jesús

+Isabel Álvarez de la Peza

¡Mándame tu adopción! a novomillennio@mariavision.com


ORACION PARA ADOPTAR A UN BEBE NO NACIDO

Se reza durante nueve meses:

Señor Jesús: por mediación de María, Tu Madre, que te dio a luz con amor, y por intercesión de San José, quien contempló extasiado el Misterio de la Encarnación y se ocupó de Ti tras tu nacimiento, te pido por________________, este pequeño no nacido que he adoptado espiritualmente, y que se encuentra en peligro de ser abortado. Te pido que des a los padres de este bebé amor y valor para que le permitan vivir la vida que Tú mismo le has preparado. Amén.

La siguiente oración se reza diariamente a la hora de rezar el Santo Rosario o sola:

Oración matutina:

Bendito seas, Señor, por este nuevo día. Te alabo por el don de la vida. Al despertar del sueño, te pido especialmente por aquellos que serán trágicamente privados de la vida porque serán abortados. Recíbelos, Señor. Y en tu gran misericordia, guía con tu sabiduría a todas las mujeres embarazadas que estén pensando hoy en destruir a los niños que llevan en su seno. Dales la gracia, el valor y la fortaleza para vivir diariamente según tu voluntad. Te lo pido por Cristo, Nuestro Señor, Amén.

Jaculatoria:
Madre de los niños que no han nacido, ruega por nosotros.


"Durante su vida terrenal este niño adoptado por ti será conocido sólo por Dios, pero en el mundo venidero y por toda la eternidad tanto tú, como el niño, encontrarán la felicidad cada uno en la compañía del otro."

Fuente: 
http://es.catholic.net/op/articulos/15774/oracin-para-adoptar-espiritualmente-a-un-bebe-no-nacido.html