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miércoles, 6 de diciembre de 2017

7 medios espirituales para aprovechar al máximo el Adviento



REDACCIÓN CENTRAL, 03 Dic. 17 / 12:05 pm (ACI).- El sacerdote, escritor y funcionario de la Secretaría de Estado del Vaticano, Mons. Florian Kolfhaus, comparte 7 medios espirituales para todos los católicos que deseen prepararse de una forma especial para recibir a Cristo en la Navidad.
Aquí los 7 medios descritos en su columna publicada originalmente en CNA Deutsche:
1. Ayunar en Adviento   
Si bien las cuatro semanas previas a la Navidad tienen un carácter “más alegre” que la penitencia previa a la Pascua, nosotros debemos esperar hasta el cumpleaños de Jesús para celebrar en la cena navideña.
Este sacrificio, además de tener un valor espiritual, genera más gusto y expectativa en la Navidad.
2. Levantarse 10 minutos más temprano
No es fácil levantarse temprano por las mañanas, pero un poco más de tiempo cada día nos da la oportunidad de empezar bien la jornada con Dios: una oración personal por la mañana, una breve lectura de las Escrituras, el rezo delRosario, etc.
San Josemaría Escrivá dice que el momento de levantarse es el "minuto heroico", el cual decide sobre todo el día. 
La Biblia nos dice que San José solía levantarse rápidamente de un sueño y, sin duda, es una gran ayuda para quienes les cuesta dejar de lado la comodidad.
3. Obsequiar presentes desde el corazón
Todos los días se puede obsequiar un pequeño regalo, carta o imagen. Siempre me pregunto ¿por qué no dar una alegría a alguien por cada día de Adviento?
Es bueno tener un plan previo: obsequiar quizás una fotografía en blanco y negro a un familiar, juguetes de mis hijos para un sobrino, las chaquetas de invierno para un hogar de niños huérfanos o hacer galletas para una casa de ancianos.
4. Tener un tiempo de silencio cada día
Todos los días de Adviento debemos contar con una hora de silencio. Ni radio, ni teléfono, ni televisión, ni música de fondo, sino utilizar el tiempo para momentos de oración y reflexión. Y si sentimos inquietud o preocupaciones, debemos enderezarlas para dejar que el Mesías entre en el corazón. La paz externa y silencio interior limpia casi automáticamente el alma.
5. Visitar a Jesús
La Navidad no es de “Santa Claus”, sino del pequeño niño en el pesebre. Aquí es el Hijo de Dios quien nos alimenta verdaderamente, tan pequeño y, que sin pretensiones, está presente en todos los tabernáculos.
La Navidad es la celebración del "pan vivo" que ha llegado del cielo como nuestro alimento. Belén significa "casa del pan".
Todos los días se puede visitar la iglesia aunque sea solo unos minutos. Asistir a Misa es una forma de devoción.
6. Confesarse
Jesús nace en un establo, en pobreza y modestia, lejos del bullicio de los albergues. Sin embargo, ciertamente San José tuvo que remover las telarañas y la suciedad alrededor, mientras que Nuestra Señora desempaquetó ropa de cama limpia para preparar un buen lugar al recién nacido. Por encima de todo, tenían un corazón lleno de amor puro. 
Sin confesión no hay una buena Navidad para los católicos. La paja vieja o podrida debe ser barrida del corazón. Otras veces limpiar el polvo es suficiente, pero Jesús siempre quiere encontrar una morada donde pueda reposar.
7. Devoción a María
Sin María no existiría Jesús. Sin María no podríamos celebrar la Navidad porque el Hijo de Dios no se habría convertido en hombre. Por lo tanto, el camino a Belén es el de la Madre de Jesús, que es nuestra también.
Todos los días se debe rezar el Rosario. Debemos orar a la Virgen María todos los días de Adviento para recibir a Jesús y no solo en la víspera de Navidad.
También debemos orar por la maternidad de todas las mujeres que esperan o han perdido un hijo en esos días.
Es menester dirigirnos a nuestra Madre, a quien le pedimos su intercesión en nuestras necesidades, para darle gracias por su 'sí' en Nazareth, por el cuidado y la crianza de Jesús, por su ayuda maternal a Él y a nosotros, por su lealtad en la Cruz.
Podemos obsequiarle flores, una oración especial o una pequeña peregrinación a una iglesia. También podemos darle todos los días una nueva alegría, quizá reconciliándonos con antiguos enemigos, renunciado a malos hábitos u ofreciendo nuestro trabajo por más difícil que sea.
¿Por qué todo esto? Solo para hacerla feliz. Para darle algo a cambio del mejor regalo de todos: ¡Jesús!

sábado, 29 de noviembre de 2014

Una liturgia familiar para el primer domingo de Adviento


ROMA, 28 Nov. 14 / 08:54 pm (ACI).- Para vivir la liturgia familiar (oración) del primer domingo de Adviento se recomienda poner en un lugar especial la corona de Adviento con alguna imagen de la Virgen, crear un ambiente de recogimiento con poca luz, nombrar a un lector especial, así como a un monitor principal, que puede ser el papá o la mamá, y seguir la oración que se presenta  a continuación.

TODOS: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

MONITOR: Nuestro auxilio es el nombre del Señor.

TODOS: Que hizo el cielo la tierra.

MONITOR: Comenzamos un nuevo año litúrgico con el tiempo de Adviento, tiempo de preparación y espera. Encender, semana tras semana, los cuatro cirios de esta corona debe ser un reflejo de nuestra gradual preparación para recibir al Señor Jesús en la Navidad. Las luces de las velas nos recuerdan que Él es la Luz del mundo que ha venido a disipar las tinieblas. El color verde de la corona simboliza la vida y la esperanza que Él nos ha venido a traer.

LECTOR: Lectura tomada del libro del profeta Isaías: "Levántate, brilla, Jerusalén; que llega tu luz y la gloria del Señor amanece sobre ti. Pues mira cómo la oscuridad cubre la tierra, y espesa nube a los pueblos, mas sobre ti amanece el Señor y su gloria sobre ti aparece".

MONITOR: Quien dirige la oración, con las manos juntas, dice:

Nos recogemos unos instantes en silencio, e inclinando nuestras cabezas, vamos a pedir que el Señor bendiga esta corona de Adviento.

Oremos.

La tierra, Señor, se alegra en estos días,

y tu Iglesia desborda de gozo

ante tu Hijo, el Señor Jesús,

que se avecina como luz esplendorosa,

para iluminar a los que yacemos en las tinieblas,

de la ignorancia, del dolor y del pecado.

Lleno de esperanza en su venida,

tu pueblo ha preparado esta corona

con ramos del bosque y la ha adornado con luces.

Ahora, pues, que vamos a empezar

el tiempo de preparación

para la venida de tu Hijo,

te pedimos, Señor,

que, mientras se acrecienta cada día

el esplendor de esta corona, con nuevas luces,

a nosotros nos ilumines

con el esplendor de Aquel que,

por ser la Luz del mundo,

iluminará todas las oscuridades.

Te lo pedimos por Él mismo

que vive y reina por los siglos de los siglos.

TODOS: Amén.

MONITOR: Vamos a encender ahora la primera vela de nuestra corona mientras cantamos la primera estrofa del canto “Hoy se enciende una llama” (o también puede ser algún canto apropiado).

sábado, 30 de noviembre de 2013

Primer Domingo de Adviento: “SOMOS LLAMADOS A LA VIGILANCIA” – Nuevo Año Litúrgico (Ciclo “A”) – Liturgia





Dentro de cuatro semanas celebraremos la Navidad, el nacimiento de  Jesús. A estas semanas las llamamos Tiempo de Adviento, que significa “advenimiento”, “venida”.

Con el Adviento comienza un nuevo Año Litúrgico. Este año corresponde al “ciclo A” cuya característica es leer, habitualmente, el evangelio de san Mateo.

El color litúrgico del Adviento es el morado. Durante este tiempo, no se reza el Gloria que retomaremos solemnemente en la Misa de Nochebuena.

El momento de prepararnos a celebrar, llenos de esperanza, la llegada de Dios que toma rostro humano. ¡Esperamos a Jesús!

Este primer domingo de Adviento remarca la atenta y esperanzada vigilancia con que el cristiano espera a Jesús que viene a nuestro encuentro.

Vigilar significa estar atentos, salir al encuentro del Señor, que quiere entrar, este año más que el pasado, en nuestra existencia, para darle sentido total y salvarnos.

Durante esta primer semana las lecturas bíblicas y la predicación son una invitación con las palabras del Evangelio: "Velen y estén preparados, que no saben cuándo llegará el momento".

Es importante que, como familia nos hagamos un propósito que nos permita avanzar en el camino hacia la Navidad; ¿qué te parece si nos proponemos revisar nuestras relaciones familiares? Como resultado deberemos buscar el perdón de quienes hemos ofendido y darlo a quienes nos hayan ofendido para comenzar el Adviento viviendo en un ambiente de armonía y amor familiar. Desde luego, esto deberá ser extensivo también a los demás grupos de personas con los que nos relacionamos diariamente, como la escuela, el trabajo, los vecinos, etc.

Esta semana, en familia al igual que en cada comunidad parroquial, encenderemos la primera vela de la Corona de Adviento, color morada, como signo de vigilancia y deseos de conversión.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura: Is 2,1-5

Isaías anuncia que llegará el tiempo del Señor, tiempo de prosperidad y paz.

Salmo: 121, 1-2. 4-9

En consonancia con este anuncio, el salmo expresa la alegría de quien va a encontrarse con el Señor.

Segunda lectura: Rom 13, 11-14

Como se acerca el día de la llegada del Señor, san Pablo nos exhorta a abandonar las obras del pecado y revestirnos de Cristo.

Evangelio: Mt 24, 37-44


A través de dos ejemplos, Jesús nos estimula a estar atentos y vigilantes esperando su venida.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Adviento: Reflexiones del padre Angel Rossi - Oración de Javier Quimsá - Qué es Adviento? - Cómo prepararnos? Corona de Adviento - Año Litúrgico (significado de los colores)


El próximo domingo comienza el tiempo del Adviento y el Padre Ángel Rossi hizo una reflexión alusiva a ésta festividad.

El sacerdote expresó que cuando escuchamos la palabra Adviento, nos pone de frente a la finalización del año y a que ya estamos cerca de la Navidad.

El Adviento celebramos al Señor que viene. "Adviento" significa "que está viniendo" por lo tanto si alguien está viniendo la actitud es la esperanza, esperarlo, y sobretodo si quien viene es alguien grato. Si te avisan que alguien viene, y realmente hay cariño, se prepara la casa, se disfruta, se prepara el corazón para el que llega. No sólo se disfruta cuando llega, sino la espera, el ir preparando esa alegría de la llegada. No hay que esperar la navidad para disfrutar sino que hay una gracia propia del Adviento.

Citando a Anselm Grün, el Padre Ángel comentó que esperamos la venida de Dios y Él viene en 3 formas: vino en el nacimiento hace 2000 años cuando nació Jesús, viene a nuestras almas hoy y vendrá al final de los tiempos en forma gloriosa. Como tiempo de espera el adviento,  debería ser un tiempo de silencio para escuchar la voz en nuestro interior como recomienda San Anselmo:

¡Arriba, tú, hombrezuelo! ¡Huye un poco de tus ocupaciones!
Entra un instante en ti mismo, apartándote del tumulto de tus pensamientos.
Arroja lejos de ti las preocupaciones que te agobian
y aparta de ti las inquietudes que te oprimen.
Búscate tiempo para Dios y descansa. Habla con Dios
y dile con todas tus fuerzas: “Quiero, oh Señor, buscar tu rostro” (salmo 27,8).
Señor mío y Dios mío, enseña a mi corazón dónde y cómo tengo que buscarte,
dónde y cómo puedo encontrarte".

Este texto sería un buen ejercicio para este tiempo de Adviento. Sentarse un rato, sin hacer nada y encontrarnos en nuestro interior y poder preguntarnos qué es lo que yo espero en este tiempo? Que es lo que mi corazón anhela, que es lo que en este momento puede llenar mi vida, que cosa le anda faltando a mi corazón en este tiempo.

Es bueno poder decírselo al Señor, porque a vece lo penamos pero no se lo decimos.

Adviento es preparar el corazón para la venida y a medida que se acerca más el día, es más el gozo por esa venida!
La oración propia de este tiempo es: VEN SEÑOR JESÚS!!! , pero también esto implica poder decirle “AQUÍ ESTOY SEÑOR”.

Luego el sacerdote jesuita compartió una oración de Javier Quimsá sj y recomendó tenerla presente y rezarla en este tiempo:

Aquí estoy, Señor, caminando en este Adviento,
un Adviento más estremecido, asustado, aturdido y expectante,
percibiendo cómo avivas en mi pobre corazón
 las cenizas del deseo, cómo después de un toque de nostalgia,
 la memoria que se despereza y abre sus ojos al pasado
 deslumbrado por el agradecimiento.
Aquí estoy, Señor, caminando en este Adviento,
desempolvando mi esperanza,
consintiendo en este esperar, siempre mismo, siempre nuevo,
consintiendo en este tener que esperar para vivir,
en este esperar como afirmación fundamental de mi vida,
en este esperar que traduce la profunda y secreta necesidad
de tender hacia lo que se me presente como inalcanzable
y, por ello, inesperable con mis propias fuerzas.
Aquí estoy, Señor, caminando en este Adviento,
una vez más enfrentado a la paradoja de esperar lo inesperable,
de tener que ejercer esta esperanza para existir,
de hacerme consciente de que ser es esperar.
Aquí estoy, Señor, con la mirada del corazón clavada en este Adviento,
con el anhelo encendido, con el deseo ardiendo,
luchando contra mis miedos y esperanzas
para que el fuego de la esperanza se abra e ilumine el primer paso.
Aquí estoy, Señor, intentando limpiar la niebla de mis ojos,
rogándote que enjugues Tú mis lágrimas
y que tu luz alce mi cabeza y oriente mi mirada
hacia el lugar de la promesa.
Aquí estoy, Señor, aguardando lo que no veo,
lo que no siempre quiero, lo que desconozco,
lo que, sin embrago- ¡qué ironía!- es mi mayor certeza.
¿Cómo aguardar amor y desvergüenza?
¿Cómo negar la espera al Dios de mi esperanza?
Aquí estoy, Señor, caminando en este Adviento,
estremecido, asustado, expectante, enamorado
y sintiendo Tu llamado como la cosa más cierta, más real,
como la única verdad de mi espera.
No te canses de llamar, Señor, no te canses de llegar,
no te canses de venir, Señor, que aquí estoy caminando,
Señor, a Tu encuentro en este Adviento.

Fuente: www.radiomaria.org.ar

Te recomendamos, visitar nuestra página, haciendo clic en los siguientes enlaces sobre: Que es el Adviento, cómo prepararnos, cómo construir la Corona de Adviento y el Año Litúrgico (Significado de los colores) 


Adviento: Ven, Señor Jesús!!

sábado, 22 de diciembre de 2012

ADVIENTO: ¡VEN SEÑOR JESÚS!



El Adviento, que dura cuatro semanas, inicia el domingo posterior a la Fiesta de Cristo Rey y culmina el día 24 de Diciembre.

El Adviento, palabra latina que significa Venida, es un tiempo que nos prepara para la Venida de Jesús, que nació en un humilde pesebre, pero que hoy, nos pide nacer en el humilde pesebre de nuestro corazón. Es tiempo de preparación, esperanza y arrepentimiento de nuestros pecados para la llegada del Señor.

El color de los ornamentos es el morado, que simboliza austeridad y penitencia. No se reza el Gloria que lo rezaremos solemnemente el 24 de Diciembre en la Misa de Gallo.
Jesús nos llama a la conversión del corazón, a tener una mirada interior de reflexión y cambio, es preparar nuestra casa interior, es darle el lugar en el corazón al Dueño de Nuestra Vida.

El Señor, llama a nuestra puerta, pero la llave de entrada está en nuestras manos. Jamás entrará por la fuerza, jamás vendrá a habitar en nuestro interior utilizando la violencia. Cada uno de nosotros fue creado con libertad y en uso de esa libertad, el Señor nos pide vivir en la casa de nuestro corazón.

A medida que se acerca el día que celebramos la Navidad, generalmente nos preparamos adornando nuestras casas, comprado ropa y calzado para estrenar ese día, gastamos mucho dinero en regalos para agasajar a los familiares y amigos, pero, ¿Cómo preparamos el corazón para esperar a Jesús? ¿Cómo nos preparamos espiritualmente? ¿Cómo está nuestra casa interior, ese lugar donde quiere nacer y quedarse a vivir nuestro Señor?.



Una hermosa manera de iniciar esta preparación es acercarnos al Sacramento de la Reconciliación. Desnudar nuestro interior ante Jesús que nos espera con su Infinita Misericordia en el Confesionario. Presentarle al Señor nuestras miserias, toda la suciedad que hay en nuestra casa interior, todo el desorden, todas las heridas, para que El, en su Infinita Bondad, vaya sanando nuestro corazón herido y nos de su Paz.

El Señor nos llama en este tiempo a la Austeridad, a la Penitencia, a la Caridad.
Otra forma de prepararnos para recibir a Jesús, es comenzar a ser desprendido de lo material, es una época para hacer ayuno, y entregar ese sacrificio a los que más lo necesitan. Hay muchos Cristos que tienen hambre!. Con el dinero que nos privamos de comer o de comprarnos algo, lo podemos utilizar comprando alimentos no perecederos y donarlo a comedores, a cáritas de tu barrio, o bien, preparar una comida y llevarla a tantos hermanos que viven en la calle o en aquellos barrios más humildes.

Esto también contribuye a utilizar bien nuestro tiempo, porque el día en que nos encontremos cara a cara con Jesús, El nos preguntará también como utilizamos el tiempo que nos regaló.



Deseamos para todos que en este tiempo, podamos convertir, es decir transformar nuestro corazón y dejar que en esta Navidad, el Señor venga a nosotros y se quede a vivir para siempre.



domingo, 2 de diciembre de 2012

ADVIENTO: CUANDO COMIENZA - CÓMO PREPARARNOS!


 
El año litúrgico comienza cada año con el adviento, adventus en latín, que significa “advenimiento” (de ad y venire, “acción de venir hacia algo o alguien”). Adviento es tiempo propicio para convertirse, tiempo de vigilancia ante lo que esperamos: el retorno de Cristo en la plenitud de su reino.


Debemos pedirle al Señor que venga! Que se haga presente en el corazón de cada uno de nosotros!


Pedir la Fe, es pedir la presencia del Señor. La Fe es un Don, que debemos pedir cada día.


Son tres las figuras centrales del adviento: Isaías, Juan Bautista y María. Durante el adviento, tiempo de esperanza y de preparación, se lee el libro de Isaías. 


A la Madre, del Verbo Encarnado, le pidamos que nos ayude a descubrir que la Venida su Hijo es permanente, y así poder descubrirlo en cada una de las cosas, personas y acontecimientos de nuestra vida. Cristo viene en nuestro lugar de trabajo, en cada hermano que necesita, viene allí donde vivimos y servimos.


Dios viene para todos y toca el corazón aún de aquellos que por diversos motivos, se encuentran tan ocupados, que no se permiten escuchar el llamado a la puerta de su corazón. Golpea el corazón de todos, pero abrir la puerta a “Dios que viene”, depende de nuestra libertad. Nosotros decidimos si le abrimos la puerta para que entre plenamente.


El Papa Benedicto XVI nos dice que “Muchos buscan a Dios sin saberlo”!!!!


Bendito seas mi Dios, que vienes aun cuando pareciera que decidí alejarme de ti!

Bendito seas mi Dios, que no dejas de buscarme!

Bendito y Alabado seas mi Dios, porque no te cansas de golpear la puerta de mi corazón!

Bendito y Alabado seas mi Dios, porque respetas mi libertad!

Por eso, imitando a María, te digo: Ven Señor Jesús! No solo en este tiempo de Adviento! Ven cada segundo de mi vida! Yo te abro las puertas de mi corazón, te pido que pases, que te quedes en él  y lo conviertas al modo de tu Sagrado Corazón!!!!  



"El Adviento, este tiempo litúrgico fuerte que estamos empezando, nos invita a detenernos en silencio para captar una presencia. Es una invitación a comprender que cada acontecimiento de la jornada es un gesto que Dios nos dirige, signo de la atención que tiene por cada uno de nosotros. ¡Cuántas veces Dios nos hace percibir algo de su amor!" (Benedicto XVI).


Corona de Adviento: Cómo construirla, su significado - El Adviento Escatológico  - Cómo Pepararnos!!!

Te invitamos a visitar nuestras publicaciones haciendo clic en los siguientes enlaces!


Construyamos en familia la Corona de Adviento


http://vicariasanmartindeporres.blogspot.com.ar/2011/11/adviento.html





El Año Litúrgico - Significado de los colores litúrgicos!


http://vicariasanmartindeporres.blogspot.com.ar/2012/12/ano-liturgico-significado-de-los.html




Gracias, por visitarnos!!!! Esperamos tu aporte a nuestro correo electrónico!!!


domingo, 18 de diciembre de 2011

4to. DOMINGO DE ADVIENTO


Las lecturas bíblicas y la predicación, dirigen su mirada a la disposición de la Virgen María, ante el anuncio del nacimiento de su Hijo y nos invitan a "Aprender de María y aceptar a Cristo que es la Luz del Mundo". Como ya está tan próxima la Navidad, ahora nos queda esperar la gran fiesta. Como familia debemos vivir la armonía, la fraternidad y la alegría que esta cercana celebración representa. Todos los preparativos para la fiesta debieran vivirse en este ambiente, con el firme propósito de aceptar a Jesús en los corazones, las familias y las comunidades. Encendemos la cuarta de la Corona de Adviento, de color morada.

Liturgia

Primera Lectura: (2Sam 7, 1-5. 8-12. 14. 16)

Cuando David se estableció en su casa y el Señor le dio paz, librándolo de todos sus enemigos de alrededor, el rey dijo al profeta Natán: "Mira, yo habito en una casa de cedro, mientras el Arca de Dios está en una tienda de campaña". Natán respondió al rey: "Ve a hacer todo lo que tienes pensado, porque el Señor está contigo". Pero aquella misma noche, la palabra del Señor llegó a Natán en estos términos: "Ve a decirle a mi servidor David: Así habla el Señor: ¿Eres tú el que me va a edificar una casa para que yo la habite? Yo te saqué del campo de pastoreo, de detrás del rebaño, para que fueras el jefe de mi pueblo Israel. Estuve contigo dondequiera que fuiste y exterminé a todos tus enemigos delante de ti. Yo haré que tu nombre sea tan grande como el de los grandes de la tierra. Fijaré un lugar para mi pueblo Israel y lo plantaré para que tenga allí su morada. Ya no será perturbado, ni los malhechores seguirán oprimiéndolo como lo hacían antes, desde el día en que establecí Jueces sobre mi pueblo Israel. Yo te he dado paz, librándote de todos tus enemigos. Y el Señor te ha anunciado que él mismo te hará una casa. Sí, cuando hayas llegado al término de tus días y vayas a descansar con tus padres, Yo elevaré después de ti a uno de tus descendientes, a uno que saldrá de tus entrañas, y afianzaré su realeza. Seré un padre para él, y él será para mí un hijo. Tu casa y tu reino durarán eternamente delante de mí, y tu trono será estable para siempre".
Palabra de Dios.

Salmo (Sal 88, 2-5. 27. 29)

R. Cantaré eternamente el amor del Señor.
Cantaré eternamente el amor del Señor, proclamaré tu fidelidad por todas las generaciones. Porque tú has dicho: "Mi amor se mantendrá eternamente, mi fidelidad está afianzada en el cielo". R.
Yo sellé una alianza con mi elegido, hice este juramento a David, mi servidor: "Estableceré tu descendencia para siempre, mantendré tu trono por todas las generaciones". R.
Él me dirá: "Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora". Le aseguraré mi amor eternamente, y mi alianza será estable para él. R.

Segunda Lectura (Rom 16, 25-27)

Hermanos: ¡Gloria a Dios, que tiene el poder de afianzarlos, según la Buena Noticia que yo anuncio, proclamando a Jesucristo, y revelando un misterio que fue guardado en secreto desde la eternidad y que ahora se ha manifestado! Éste es el misterio que, por medio de los escritos proféticos y según el designio del Dios eterno, fue dado a conocer a todas las naciones para llevarlas a la obediencia de la fe. ¡A Dios, el único sabio, por Jesucristo, sea la gloria eternamente! Amén.
Palabra de Dios.

Evangelio (Lc 1, 26-38)

El Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María. El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: " ¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo". Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. Pero el Ángel le dijo: "No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin". María dijo al Ángel: "¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relación con ningún hombre?". El Ángel le respondió: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios". María dijo entonces: "Yo soy la servidora del Señor, que se haga en mí según tu Palabra". Y el Ángel se alejó.
Palabra del Señor.

domingo, 11 de diciembre de 2011

3er. DOMINGO DE ADVIENTO - MARÍA, MADRE DEL SEÑOR



La liturgia de Adviento nos invita a recordar la figura de María, que se prepara para ser la Madre de Jesús y que además está dispuesta a ayudar y servir a quien la necesita. El evangelio nos relata la visita de la Virgen a su prima Isabel y nos invita a repetir como ella: "Quién soy yo para que la madre de mi Señor venga a verme?.
La Virgen María está siempre acompañando a sus hijos en la Iglesia, por lo que los invitamos a vivir esta tercer semana de Adviento, meditando acerca del papel que la Virgen María desempeñó. La oración más hermosa que le podemos hacer a la Madre es rezar el Rosario en familia.
Encendemos como signo de espera gozosa, la tercer vela, color rosa, de la Corona de Adviento.

Liturgia
Primera Lectura
Lectura del libro de Isaías (Is 61, 1-2. 10-11)

El espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. Él me envió a llevar la buena noticia a los pobres, a vendar los corazones heridos, a proclamar la liberación a los cautivos y la libertad a los prisioneros, a proclamar un año de gracia del Señor. Yo desbordo de alegría en el Señor, mi alma se regocija en mi Dios. Porque él me vistió con las vestiduras de la salvación y me envolvió con el manto de la justicia, como un esposo que se ajusta la diadema y como una esposa que se adorna con sus joyas. Porque así como la tierra da sus brotes y un jardín hace germinar lo sembrado, así el Señor hará germinar la justicia y la alabanza ante todas las naciones.
Palabra de Dios.

Salmo: Cf. Lc 1, 46-50. 53-54

R. Mi alma se regocija en mi Dios.
Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, porque él miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz. R.
Porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo! Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen. R.
Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia. R.

Segunda Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Tesalónica (1Tes 5, 16-24)
Hermanos: Estén siempre alegres. Oren sin cesar. Den gracias a Dios en toda ocasión: esto es lo que Dios quiere de todos ustedes, en Cristo Jesús. No extingan la acción del Espíritu; no desprecien las profecías; examínenlo todo y quédense con lo bueno. Cuídense del mal en todas sus formas. Que el Dios de la paz los santifique plenamente, para que ustedes se conserven irreprochables en todo su ser ?espíritu, alma y cuerpo? hasta la Venida de nuestro Señor Jesucristo. El que los llama es fiel, y así lo hará.
Palabra de Dios.

Evangelio

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan (Jn 1, 6-8. 19-28)
Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. Él no era la luz, sino el testigo de la luz. Éste es el testimonio que dio Juan, cuando los judíos enviaron sacerdotes y levitas desde Jerusalén, para preguntarle: "¿Quién eres tú?". Él confesó y no lo ocultó, sino que dijo claramente: "Yo no soy el Mesías". "¿Quién eres, entonces?", le preguntaron: "¿Eres Elías?". Juan dijo: "No". "¿Eres el Profeta?". "Tampoco", respondió. Ellos insistieron: "¿Quién eres, para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?". Y él les dijo: "Yo soy una voz que grita en el desierto: Allanen el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías". Algunos de los enviados eran fariseos, y volvieron a preguntarle: "¿Por qué bautizas, entonces, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?". Juan respondió: "Yo bautizo con agua, pero en medio de ustedes hay alguien al que ustedes no conocen: Él viene después de mí, y yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia". Todo esto sucedió en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan bautizaba.
Palabra del Señor.

sábado, 3 de diciembre de 2011

2do. DOMINGO DE ADVIENTO: LA CONVERSIÓN


En la Iglesia, una persona de la asamblea enciende la segunda vela de color morado

En nuestra casa, también encendemos esta segunda vela que simboliza el compromiso de convertir nuestro corazón.


Durante esta segunda semana de Adviento, la liturgia nos invita a reflexionar con la exhortación del profeta Juan Bautista: "Preparen el camino, Jesús llega". En este tiempo de preparación, la Iglesia nos invita a reconciliarnos con Dios y con nuestros hermanos, acudiendo al Sacramento de la Reconciliación (Confesión), que nos devuelve la amistad con Dios que habíamos perdido por el pecado.
En la Corona de Adviento que construimos en familia, y también en la casa de Dios –nuestra casa-, encendemos la segunda vela de color morado, como signo del proceso de conversión que estamos viviendo.
Los invitamos a venir a nuestra Vicaría, todos los días, a partir de las 18:00, a encontrarse con la misericordia de Dios, a través del Sacramento de la Confesión. Y A ti, hermano que no puedes llegarte hasta nuestra Vicaría, pregunta en los diferentes templos que tienes cerca de tu casa, los horarios de confesiones disponibles, para que realices una buena confesión y llegues con el corazón debidamente preparado, para recibir a Jesús Eucaristía, en la Misa de Nochebuena.

LITURGIA

PRIMERA LECTURA: Is 40, 1-5. 9-11
Lectura del libro de Isaías.

¡Consuelen, consuelen a mi Pueblo, dice su Dios! Hablen al corazón de Jerusalén y anúncienle que su tiempo de servicio se ha cumplido, que su culpa está pagada, que ha recibido de la mano del Señor doble castigo por todos sus pecados. Una voz proclama: ¡Preparen en el desierto el camino del Señor, tracen en la estepa un sendero para nuestro Dios! ¡Que se rellenen todos los valles y se aplanen todas las montañas y colinas; que las quebradas se conviertan en llanuras los terrenos escarpados, en planicies! Entonces se revelará la gloria del Señor y todos los hombres la verán juntamente, porque ha hablado la boca del Señor. Súbete a una montaña elevada, tú que llevas la buena noticia a Sión; levanta con fuerza tu voz, tú que llevas la buena noticia a Jerusalén. Levántala sin temor, di a las ciudades de Judá: " ¡Aquí está tu Dios!". Ya llega el Señor con poder y su brazo le asegura el dominio: el premio de su victoria lo acompaña y su recompensa lo precede. Como un pastor, él apacienta su rebaño, lo reúne con su brazo; lleva sobre su pecho a los corderos y guía con cuidado a las que han dado a luz.

Palabra de Dios.

SALMO: Sal 84, 9-14

R. Muéstranos, Señor, tu misericordia.

Voy a proclamar lo que dice el Señor. El Señor promete la paz, la paz para su pueblo y sus amigos. Su salvación está muy cerca de sus fieles, y la Gloria habitará en nuestra tierra. R.

El Amor y la Verdad se encontrarán, la Justicia y la Paz se abrazarán; la Verdad brotará de la tierra y la Justicia mirará desde el cielo. R.

El mismo Señor nos dará sus bienes y nuestra tierra producirá sus frutos. La Justicia irá delante de él, y la Paz, sobre la huella de sus pasos. R.

SEGUNDA LECTURA: 2Ped 3, 8-14

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pedro.

Queridos hermanos, no deben ignorar que, delante del Señor, un día es como mil años y mil años como un día. El Señor no tarda en cumplir lo que ha prometido, como algunos se imaginan, sino que tiene paciencia con ustedes porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se conviertan. Sin embargo, el Día del Señor llegará como un ladrón, y ese día, los cielos desaparecerán estrepitosamente; los elementos serán desintegrados por el fuego, y la tierra, con todo lo que hay en ella, será consumida. Ya que todas las cosas se desintegrarán de esa manera, ¡qué santa y piadosa debe ser la conducta de ustedes, esperando y acelerando la venida del Día del Señor! Entonces se consumirán los cielos y los elementos quedarán fundidos por el fuego. Pero nosotros, de acuerdo con la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva donde habitará la justicia. Por eso, queridos hermanos, mientras esperan esto, procuren vivir de tal manera que él los encuentre en paz, sin mancha ni reproche.

Palabra de Dios.

EVANGELIO: Mc 1, 1-8
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos

Comienzo de la Buena Noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios. Como está escrito en el libro del profeta Isaías: "Mira, Yo envío a mi mensajero delante de ti para prepararte el camino. Una voz grita en el desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos" así se presentó Juan el Bautista en el desierto, proclamando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados. Toda la gente de Judea y todos los habitantes de Jerusalén acudían a él, y se hacían bautizar en las aguas del Jordán, confesando sus pecados. Juan estaba vestido con una piel de camello y un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre. Y predicaba, diciendo: "Detrás de mí vendrá el que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de ponerme a sus pies para desatar la correa de sus sandalias. Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo".

Palabra del Señor.