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sábado, 31 de marzo de 2018

Sábado Santo



Sábado Santo durante el día:

Se recuerda el día que Jesús pasó entre los muertos aguardando la Resurrección. Es un día de luto y tristeza pues no tenemos a Jesús entre nosotros. Las imágenes se cubren y los sagrarios están abiertos. 

Sábado Santo por la tarde-noche: 

Se lleva a cabo una vigilia pascual para celebrar la Resurrección de Jesús. Esta es la madre y más importante de todas las Vigilias. En esta celebración la iglesia aguarda la resurrección de su Señor. “Sólo esta noche sabe la hora en que resucito Jesús”. Se bendice el fuego nuevo, se proclaman las lecturas que nos invitan a contemplar la historia de la salvación y se bendice el agua con la que son bautizados los adultos y los niños y todos renovamos las promesas bautismales. Terminamos celebrando la misa y dándonos el primer saludo pascual: “Cristo ha resucitado, aleluya”.

Cronograma:

Sede Parroquial: Iglesia “Señor del Milagro” 
10:00 hs. Rezo de la Liturgia de las Horas
11:00 hs. Confesiones

Comunidad “San Martín de Porres” 
10:00 hs. Rezo de la Liturgia de las Horas
11:00 hs. Confesiones

Sede Parroquial: Iglesia “Señor del Milagro”
21:00 hs. Solemne Vigilia Pascual.

sábado, 26 de marzo de 2016

7 dolores de la Virgen María




1º Dolor
La profecía de Simeón en la presentación del Niño Jesús

Virgen María: por el dolor que sentiste cuando Simeón te anunció que una espada de dolor atravesaría tu alma, por los sufrimientos de Jesús, y ya en cierto modo te manifestó que tu participación en nuestra redención como corredentora sería a base de dolor; te acompañamos en este dolor... Y, por los méritos del mismo, haz que seamos dignos hijos tuyos y sepamos imitar tus virtudes.

Dios te salve, María,…

2º Dolor 
La huida a Egipto con Jesús y José

Virgen María: por el dolor que sentiste cuando tuviste que huir precipitadamente tan lejos, pasando grandes penalidades, sobre todo al ser tu Hijo tan pequeño; al poco de nacer, ya era perseguido de muerte el que precisamente había venido a traernos vida eterna; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que sepamos huir siempre de las tentaciones del demonio.

Dios te salve, María,…

3º Dolor 
La pérdida de Jesús

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al perder a tu Hijo; tres días buscándolo angustiada; pensarías qué le habría podido ocurrir en una edad en que todavía dependía de tu cuidado y de San José; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que los jóvenes no se pierdan por malos caminos.

Dios te salve, María,…

4º Dolor 
El encuentro de Jesús con la cruz a cuestas camino del calvario

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver a tu Hijo cargado con la cruz, como cargado con nuestras culpas, llevando el instrumento de su propio suplicio de muerte; Él, que era creador de la vida, aceptó por nosotros sufrir este desprecio tan grande de ser condenado a muerte y precisamente muerte de cruz, después de haber sido azotado como si fuera un malhechor y, siendo verdadero Rey de reyes, coronado de espinas; ni la mejor corona del mundo hubiera sido suficiente para honrarle y ceñírsela en su frente; en cambio, le dieron lo peor del mundo clavándole las espinas en la frente y, aunque le ocasionarían un gran dolor físico, aún mayor sería el dolor espiritual por ser una burla y una humillación tan grande; sufrió y se humilló hasta lo indecible, para levantarnos a nosotros del pecado; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que seamos dignos vasallos de tan gran Rey y sepamos ser humildes como Él lo fue.

Dios te salve, María,…

5º Dolor 
La crucifixión y la agonía de Jesús

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver la crueldad de clavar los clavos en las manos y pies de tu amadísimo Hijo, y luego al verle agonizando en la cruz; para darnos vida a nosotros, llevó su pasión hasta la muerte, y éste era el momento cumbre de su pasión; Tú misma también te sentirías morir de dolor en aquel momento; te acompañamos en este dolor. Y, por los méritos del mismo, no permitas que jamás muramos por el pecado y haz que podamos recibir los frutos de la redención.

Dios te salve, María,…

6º Dolor
La lanzada y el recibir en brazos a Jesús ya muerto

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver la lanzada que dieron en el corazón de tu Hijo; sentirías como si la hubieran dado en tu propio corazón; el Corazón Divino, símbolo del gran amor que Jesús tuvo ya no solamente a Ti como Madre, sino también a nosotros por quienes dio la vida; y Tú, que habías tenido en tus brazos a tu Hijo sonriente y lleno de bondad, ahora te lo devolvían muerto, víctima de la maldad de algunos hombres y también víctima de nuestros pecados; te acompañamos en este dolor... Y, por los méritos del mismo, haz que sepamos amar a Jesús como El nos amo.

Dios te salve, María,…

7º Dolor 
El entierro de Jesús y la soledad de María

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al enterrar a tu Hijo; El, que era creador, dueño y señor de todo el universo, era enterrado en tierra; llevó su humillación hasta el último momento; y aunque Tú supieras que al tercer día resucitaría, el trance de la muerte era real; te quitaron a Jesús por la muerte más injusta que se haya podido dar en todo el mundo en todos los siglos; siendo la suprema inocencia y la bondad infinita, fue torturado y muerto con la muerte más ignominiosa; tan caro pagó nuestro rescate por nuestros pecados; y Tú, Madre nuestra adoptiva y corredentora, le acompañaste en todos sus sufrimientos: y ahora te quedaste sola, llena de aflicción; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, concédenos a cada uno de nosotros la gracia particular que te pedimos…

Dios te salve, Maria,…
Gloria al Padre

1. La Santísima Virgen María manifestó a Santa Brígida que concedía siete gracias a quienes diariamente le honrasen considerando sus lágrimas y dolores y rezando siete Avemarías:

- Pondré paz en sus familias.

- Serán iluminados en los Divinos Misterios.

Los consolaré en sus penas y acompañaré en sus trabajos.

Les daré cuanto me pidan, con tal que no se oponga a la voluntad adorable de mi Divino Hijo y a la santificación de sus almas.

Los defenderé en los combates espirituales con el enemigo infernal, y protegeré en todos los instantes de su vida.

Los asistiré visiblemente en el momento de su muerte; verán el rostro de su Madre.

He conseguido de mi Divino Hijo que las almas que propaguen esta devoción a mis lágrimas y dolores sean trasladadas de esta vida terrenal a la felicidad eterna directamente, pues serán borrados todos sus pecados, y mi Hijo y Yo seremos su consolación y alegría.

Hoy es Sábado Santo: Esta noche celebramos la Vigilia Pascual






REDACCIÓN CENTRAL, 26 Mar. 16 / 12:04 am (ACI).- Hoy se lleva  a cabo la celebración del Sábado Santo, la Iglesia Católica medita la pasión y muerte del Señor, así como su descenso a los infiernos, y espera en oración su resurrección, se realiza además la Vigilia Pascual que concluye con la Liturgia Eucarística.

[Puede ver: ¿Qué significa que Jesús descendió a los infiernos?]



Durante este día se le da especial atención a la Santísima Virgen María acompañandola en su soledad que vela junto a la tumba de su amado Hijo.

Durante la Vigilia Pascual se realiza tres actos importantes que inicia con la Celebración del fuego en donde el sacerdote bendice el fuego y enciende el cirio pascual. En este acto se entona el Pregón Pascual que es un poema escrito alrededor del año 300 que proclama que Jesús es el fuego nuevo.

Se da también la liturgia de la Palabra donde se leen siete lecturas, desde la Creación hasta la Resurrección, siendo la lectura del líbro del Éxodo la más importante que narra el paso de los israelitas por el Mar Rojo cuando huían de las tropas egipcias siendo así salvados por Dios, de la misma manera recuerda que Dios esta noche nos salva por su Hijo.

El tercer acto es cuando la Iglesia entera renueva sus promesas bautismales renunciando a Satanás a sus seducciones y a sus obras, se bendice la pila bautismal o un recipiente en representación y se recita la letanía de los Santos que nos une en oración con la Iglesia militante y triunfante.

¿Qué significa que Jesús descendió a los infiernos?



REDACCION CENTRAL, 26 Mar. 16 / 02:36 am (ACI).- Algunos cristianos piensan que el Sábado Santo es una fecha sin importancia o cuyo significado no queda del todo claro. En efecto, es un día diferente porque al contrario del Jueves y Viernes Santos, no ocurrieron acontecimientos visibles en la tierra. Por ello, el sentido del Sábado Santo es la reflexión y el acompañamiento de la Madre de Dios que está a la espera de la resurrección del Hijo.
Debido que Jesús “ha muerto” necesitamos guardar silencio, semejante al duelo cuando perdemos a un ser querido. También estamos en la expectativa por la Resurrección de Cristo durante la primera parte del día.


En el Sábado Santo celebramos la frase que recitamos en el Credo: “Descendió a los Infiernos”.

Sabemos, por las escrituras y la tradición, que Jesús bajó al “Seol”. Allí  permanecían las almas de todos los muertos porque no tenían cómo llegar al cielo. En aquel lugar estaban todos los santos y justos quienes perecieron antes de la muerte de Jesucristo: los patriarcas, los profetas, los reyes, San José, Adán y Eva, etc. Cuando Jesús muere, desciende al Seol y lleva consigo al cielo a todos los que creyeron.


sábado, 19 de abril de 2014

Sábado Santo: Día de Silencio y Oración - Día de esperanza en la Resurrección - María nos sostiene en la prueba!


El Sábado Santo es el día del silencio. Los cristianos velamos junto al sepulcro, meditando la pasión y muerte de Jesús, su descenso a los infiernos y esperando en oración su resurrección.

El altar está despojado. La Cruz sigue entronizada desde ayer, Viernes Santo.

Día de meditación y silencio, pero no es un día vacío en el que "no pasa nada". Cristo está en el sepulcro, ha bajado al lugar de los muertos, a lo más profundo a donde puede bajar una persona, a llevar salvación también a ese lugar. Desciende para rescatar a todos aquellos que se encuentran en la tribulación, porque El, es el Señor de todos los tiempos y de toda la humanidad.

El Sábado está en el corazón mismo del Triduo Pascual. Entre la muerte del Viernes y la resurrección del Domingo nos detenemos en el sepulcro.

Imaginemos el corazón de la Madre, dolido por tanto sufrimiento de su Hijo. María enfrenta con fe este dolor tan grande que Dios produce en su corazón, un dolor producido por el abandono de los discípulos; el dolor, las humillaciones de los hombres a su Amado Hijo.

Ella, es Madre! Y ha querido participar hasta el final en los sufrimientos de Jesús; no rechazó la espada que había anunciado Simeón, y aceptó con Cristo el designio misterioso de su Padre.

¿Qué pensaría la Madre? Seguramente, todos los recuerdos de lo vivido por su Hijo, vendrían a su mente. Tantas cosas que Ella, guardó en su corazón.

Madre, imagino tu corazón traspasado por las espadas del dolor! Pero la Madre, en el silencio, espera en la Resurrección, que su Hijo ha prometido.

Ella es la Madre de la fe, la esperanza y el Amor. Es quien nos sostiene en la prueba!
El Hijo, nos invita a vivir en nuestra vida imitando las virtudes de la Madre, sobre todo, su fe, esperanza y caridad, obediencia, humildad y colaboración en el plan de Cristo.

sábado, 30 de marzo de 2013

Sábado Santo: María, nos sostiene en la prueba!



El Sábado Santo es el día del silencio. Los cristianos velamos junto al sepulcro, meditando la pasión y muerte de Jesús, su descenso a los infiernos y esperando en oración su resurrección.
El altar está despojado. La Cruz sigue entronizada desde ayer, Viernes Santo.
Día de meditación y silencio, pero no es un día vacío en el que "no pasa nada". Cristo está en el sepulcro, ha bajado al lugar de los muertos, a lo más profundo a donde puede bajar una persona, a llevar salvación también a ese lugar. Desciende para rescatar a todos aquellos que se encuentran en la tribulación, porque El, es el Señor de todos los tiempos y de toda la humanidad.
El Sábado está en el corazón mismo del Triduo Pascual. Entre la muerte del Viernes y la resurrección del Domingo nos detenemos en el sepulcro.
Imaginemos el corazón de la Madre, dolido por tanto sufrimiento de su Hijo. María enfrenta con fe este dolor tan grande que Dios produce en su corazón, un dolor producido por el abandono de los discípulos; el dolor, las humillaciones de los hombres a su Amado Hijo.
Ella, es Madre! Y ha querido participar hasta el final en los sufrimientos de Jesús; no rechazó la espada que había anunciado Simeón, y aceptó con Cristo el designio misterioso de su Padre.
¿Qué pensaría la Madre? Seguramente, todos los recuerdos de lo vivido por su Hijo, vendrían a su mente. Tantas cosas que Ella, guardó en su corazón.
Madre, imagino tu corazón traspasado por las espadas del dolor! Pero la Madre, en el silencio, espera en la Resurrección, que su Hijo ha prometido.
Ella es la Madre de la fe, la esperanza y el Amor. Es quien nos sostiene en la prueba!
El Hijo, nos invita a vivir en nuestra vida imitando las virtudes de la Madre, sobre todo, su fe, esperanza y caridad, obediencia, humildad y colaboración en el plan de Cristo.

sábado, 7 de abril de 2012

SÁBADO SANTO: MARÍA, NOS SOSTIENE EN LA PRUEBA


El Sábado Santo es el día del silencio. Los cristianos velamos junto al sepulcro, meditando la pasión y muerte de Jesús, su descenso a los infiernos y esperando en oración su resurrección.

El altar está despojado. La Cruz sigue entronizada desde ayer, Viernes Santo.

Día de meditación y silencio, pero no es un día vacío en el que "no pasa nada". Cristo está en el sepulcro, ha bajado al lugar de los muertos, a lo más profundo a donde puede bajar una persona, a llevar salvación también a ese lugar. Desciende para rescatar a todos aquellos que se encuentran en la tribulación, porque El, es el Señor de todos los tiempos y de toda la humanidad.

El Sábado está en el corazón mismo del Triduo Pascual. Entre la muerte del Viernes y la resurrección del Domingo nos detenemos en el sepulcro.

Imaginemos el corazón de la Madre, dolido por tanto sufrimiento de su Hijo. María enfrenta con fe este dolor tan grande que Dios produce en su corazón, un dolor producido por el abandono de los discípulos; el dolor, las humillaciones de los hombres a su Amado Hijo.

Ella, es Madre! Y ha querido participar hasta el final en los sufrimientos de Jesús; no rechazó la espada que había anunciado Simeón, y aceptó con Cristo el designio misterioso de su Padre.

¿Qué pensaría la Madre? Seguramente, todos los recuerdos de lo vivido por su Hijo, vendrían a su mente. Tantas cosas que Ella, guardó en su corazón.

Madre, imagino tu corazón traspasado por las espadas del dolor! Pero la Madre, en el silencio, espera en la Resurrección, que su Hijo ha prometido.

Ella es la Madre de la fe, la esperanza y el Amor. Es quien nos sostiene en la prueba!

El Hijo, nos invita a vivir en nuestra vida imitando las virtudes de la Madre, sobre todo, su fe, esperanza y caridad, obediencia, humildad y colaboración en el plan de Cristo.

sábado, 3 de abril de 2010

SÁBADO SANTO

Nuestra Comunidad abrió sus puertas en horas muy tempranas para recibir a los hermanos que vinieron a encontrarse con Jesús reservado en el Monumento, y a reconciliarse con Dios en el Sacramento de la Confesión que tuvo lugar desde las 9:00 hs. a 13:00 y de 17:30 a 20:oo hs.
La Vigilia Pascual se vivió en un clima de absoluta fiesta.
Comenzó la celebración con el templo a oscuras, realizando el Padre Claudio la bendición del Fuego Nuevo y encendiedo de él, el Cirio Pascual, símbolo de Jesús, Luz del Mundo.
Del Cirio Pascual, tomamos todos los presentes la Luz, para llevarla a aquellos lugares donde el Señor nos lleva a servir.
Con la renovación de las promesas bautismales, rememoramos nuestro Bautismo, ese día, que por la Gracia del Espíritu Santo, renacimos por el Agua y el Espíritu, a la Vida Nueva, a la Vida de Hijos de Dios.
Con el canto del Gloria, las campanas que resonaron nuevamente y la bendición final, fuimos enviados a anunciar al Mundo que Jesús ha vencido la Muerte, que pasamos de las tinieblas a la luz, que ha triunfado el Amor.