sábado, 31 de marzo de 2018
Sábado Santo
sábado, 26 de marzo de 2016
7 dolores de la Virgen María
Hoy es Sábado Santo: Esta noche celebramos la Vigilia Pascual
¿Qué significa que Jesús descendió a los infiernos?
sábado, 19 de abril de 2014
Sábado Santo: Día de Silencio y Oración - Día de esperanza en la Resurrección - María nos sostiene en la prueba!
El altar está despojado. La Cruz sigue entronizada desde ayer, Viernes Santo.
Día de meditación y silencio, pero no es un día vacío en el que "no pasa nada". Cristo está en el sepulcro, ha bajado al lugar de los muertos, a lo más profundo a donde puede bajar una persona, a llevar salvación también a ese lugar. Desciende para rescatar a todos aquellos que se encuentran en la tribulación, porque El, es el Señor de todos los tiempos y de toda la humanidad.
El Sábado está en el corazón mismo del Triduo Pascual. Entre la muerte del Viernes y la resurrección del Domingo nos detenemos en el sepulcro.
Imaginemos el corazón de la Madre, dolido por tanto sufrimiento de su Hijo. María enfrenta con fe este dolor tan grande que Dios produce en su corazón, un dolor producido por el abandono de los discípulos; el dolor, las humillaciones de los hombres a su Amado Hijo.
Ella, es Madre! Y ha querido participar hasta el final en los sufrimientos de Jesús; no rechazó la espada que había anunciado Simeón, y aceptó con Cristo el designio misterioso de su Padre.
¿Qué pensaría la Madre? Seguramente, todos los recuerdos de lo vivido por su Hijo, vendrían a su mente. Tantas cosas que Ella, guardó en su corazón.
Madre, imagino tu corazón traspasado por las espadas del dolor! Pero la Madre, en el silencio, espera en la Resurrección, que su Hijo ha prometido.
Ella es la Madre de la fe, la esperanza y el Amor. Es quien nos sostiene en la prueba!
El Hijo, nos invita a vivir en nuestra vida imitando las virtudes de la Madre, sobre todo, su fe, esperanza y caridad, obediencia, humildad y colaboración en el plan de Cristo.
sábado, 30 de marzo de 2013
Sábado Santo: María, nos sostiene en la prueba!
sábado, 7 de abril de 2012
SÁBADO SANTO: MARÍA, NOS SOSTIENE EN LA PRUEBA
El Sábado Santo es el día del silencio. Los cristianos velamos junto al sepulcro, meditando la pasión y muerte de Jesús, su descenso a los infiernos y esperando en oración su resurrección.
El altar está despojado. La Cruz sigue entronizada desde ayer, Viernes Santo.
Día de meditación y silencio, pero no es un día vacío en el que "no pasa nada". Cristo está en el sepulcro, ha bajado al lugar de los muertos, a lo más profundo a donde puede bajar una persona, a llevar salvación también a ese lugar. Desciende para rescatar a todos aquellos que se encuentran en la tribulación, porque El, es el Señor de todos los tiempos y de toda la humanidad.
El Sábado está en el corazón mismo del Triduo Pascual. Entre la muerte del Viernes y la resurrección del Domingo nos detenemos en el sepulcro.
Imaginemos el corazón de la Madre, dolido por tanto sufrimiento de su Hijo. María enfrenta con fe este dolor tan grande que Dios produce en su corazón, un dolor producido por el abandono de los discípulos; el dolor, las humillaciones de los hombres a su Amado Hijo.
Ella, es Madre! Y ha querido participar hasta el final en los sufrimientos de Jesús; no rechazó la espada que había anunciado Simeón, y aceptó con Cristo el designio misterioso de su Padre.
¿Qué pensaría la Madre? Seguramente, todos los recuerdos de lo vivido por su Hijo, vendrían a su mente. Tantas cosas que Ella, guardó en su corazón.
Madre, imagino tu corazón traspasado por las espadas del dolor! Pero la Madre, en el silencio, espera en la Resurrección, que su Hijo ha prometido.
Ella es la Madre de la fe, la esperanza y el Amor. Es quien nos sostiene en la prueba!
El Hijo, nos invita a vivir en nuestra vida imitando las virtudes de la Madre, sobre todo, su fe, esperanza y caridad, obediencia, humildad y colaboración en el plan de Cristo.
sábado, 3 de abril de 2010
SÁBADO SANTO
La Vigilia Pascual se vivió en un clima de absoluta fiesta.
Comenzó la celebración con el templo a oscuras, realizando el Padre Claudio la bendición del Fuego Nuevo y encendiedo de él, el Cirio Pascual, símbolo de Jesús, Luz del Mundo.
Del Cirio Pascual, tomamos todos los presentes la Luz, para llevarla a aquellos lugares donde el Señor nos lleva a servir.
Con la renovación de las promesas bautismales, rememoramos nuestro Bautismo, ese día, que por la Gracia del Espíritu Santo, renacimos por el Agua y el Espíritu, a la Vida Nueva, a la Vida de Hijos de Dios.
Con el canto del Gloria, las campanas que resonaron nuevamente y la bendición final, fuimos enviados a anunciar al Mundo que Jesús ha vencido la Muerte, que pasamos de las tinieblas a la luz, que ha triunfado el Amor.



