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lunes, 8 de agosto de 2016

¿Por qué rezar el Santo Rosario? ¿Cuál es ese enorme poder que encierra? - Después de la Santa Misa, el Rosario es quizás la devoción más practicada por los fieles







Cuentan los antiguos que cuando Santo Domingo de Guzmán empezaba a desanimarse al ver que en los sitios donde predicaba la gente no se convertía y la herejía no se alejaba, le pidió a Nuestra Señora le iluminara algún remedio para conseguir la salvación de aquellas personas y que Ella le dijo en una visión: "Estos terrenos no producirán frutos de conversión sino reciben abundante lluvia de oración". 

Desde entonces el santo se dedicó a hacer rezar a las gentes el Padre Nuestro y el Ave María y a recomendarles que pensaran en los misterios de la Vida, Pasión y Muerte de Jesús. Muy pronto las conversiones fueron muy numerosas y las gentes de aquellas regiones volvieron a la verdadera religión. 

Hoy por hoy, después de la Santa Misa, el Rosario es quizás la devoción más practicada por los fieles. Los adversarios de la religión católica (protestantes, etc.) han dicho y siguen diciendo horrores contra el Santo Rosario pero los católicos han experimentado y siguen experimentando día por día los extraordinarios favores divinos que consiguen con esta santa devoción

¡Cuántas personas han logrado verse libres de pecados y de malas costumbres el dedicarse a rezar con devoción el santo Rosario! ¡Cuántos hay que desde que están rezando el Rosario a la Virgen María han notado como su vida ha mejorado notoriamente en virtudes y en buenas obras!.

Son muchísimos los que por haber rezado con toda fe su Rosario lograron obtener una buena y santa muerte y ahora gozan para siempre en el cielo.

Ojalá leyéramos algún libro que hable de las maravillas que se consiguen con el rezo del Santo Rosario. Basta saber que el Rosario ha sido recomendado por muchos Sumos Pontífices y aprobado por la Iglesia Católica en todo el mundo, y que a los que lo rezan se les conceden numerosas indulgencias.

Se llama indulgencia la rebaja de castigos que tendríamos que sufrir en la otra vida por nuestros pecados. La Iglesia Católica con el poder que Jesús le dio cuando dijo: "Todo lo que desates en la tierra queda desatado en el cielo", puede conceder a los fieles que por ciertas devociones se les rebaje parte de los castigos que tendrían que sufrir en el purgatorio. 

"Se confiere una indulgencia plenaria si el rosario se reza en una iglesia o un oratorio público o en familia, en una comunidad religiosa o asociación pía; se otorga una indulgencia parcial en otras circunstancias" 

Condiciones para la Indulgencia plenaria: 

1. Que se recen las cinco decenas del Rosario sin interrupción
2. Las oraciones sean recitadas y los misterios meditados
3. Si el Rosario es público, los Misterios deben ser anunciados

Además debe cumplirse: 

1. Confesión Sacramental
2. Comunión Eucarística
3. Oraciones por las intenciones del Papa

Si no se cumplen las condiciones para la indulgencia plenaria, puede aún ganarse indulgencia parcial.

La indulgencia puede ser aplicada a los difuntos. La indulgencia plenaria solo puede ganarse una vez al día (excepto en peligro de muerte). 

"Lo maravilloso del Santo Rosario no es la repetición de las avemarías o de la mesa bien dispuesta que sostiene la imagen de la Virgen, sino la experiencia de la unidad que se conforma en todo el mundo entero para alabar y bendecir a Dios por los motivos inmensos de su amor para con la humanidad. Es una rica costumbre de la piedad popular donde la Santísima Virgen se hace universal y de mucha importancia para los creyentes. Es la magnífica oportunidad que tenemos todos de experimentar en la fe ese amor a Dios en María Santísima, a la cual le había confiado esa misión salvífica. Es el santo rosario el lugar para reconocer a María Virgen como la Madre del Señor Jesús y en el plano de la gracia, Madre de todos nosotros. Es a la vez el reconocimiento de que Dios a través de Ella interviene a favor nuestro. 

Es una oración connatural a la gente sencilla que reconoce la elegancia de Dios para hacer nacer a Jesús, el Salvador del vientre inmaculado de la Virgen María. Por eso en cada decena de las avemarías se medita el sufrimiento, la lucha y el triunfo en ese caminar de Jesús por el camino de la vida, donde la Virgen estuvo presente y actuante para ayudarle a cumplir su misión salvadora. Mi madre solía decir, que el rosario era tan sagrado porque en el estaba todo Jesús y toda María. Por eso, hoy en día, se hace necesario, que el santo rosario ocupe ese espacio tan vivo en los hogares".

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Padre Marcelo Rivas Sánchez | Publicado originalmente en: Diosbendice.org





sábado, 19 de marzo de 2016

Papa Francisco: “El Rosario es la Oración de mi Corazón”



“El Rosario es la oración que acompaña siempre la vida, es también la oración de los sencillos y de los santos… es la oración de mi corazón”. Son las palabras que el papa Francisco ha escrito a mano como introducción del pequeño libro “El Rosario. Oración del Corazón” de la edición Shalom. El volumen es obra del sacerdote de rito copto católico Yoannis Lahzi Gaid, que desde hace algunos meses trabaja en la secretaría particular del Pontífice.

El Papa Francisco ha querido invitar a la lectura escribiendo de su puño y letra estas breves palabras, significativamente fechadas el 13 de mayo de 2014, fiesta de la Virgen de Fátima.

Publicado en árabe hace algunos años, el libro del padre Yoannis ha difundido unas 130 mil copias; a pesar de que los coptos son una comunidad pequeña. La editorial Shalom ha publicado ahora una edición italiana con el añadido de las palabras de Francisco y con la introducción, dentro del texto, de algunos extractos de sus discursos sobre María, que se unen a los de sus predecesores.

El libro contiene la estructura de la tradicional oración mariana, todas las fórmulas y las oraciones, los misterios con los textos evangélicos y sus comentarios. La peculiaridad del trabajo está en la posibilidad de rezar el Rosario teniendo en cuenta la tradición oriental unida a la occidental. El lector se encontrará también páginas con textos y oraciones extraídas de la liturgia oriental.

Las palabras iniciales de la edición italiana no sorprenden a los que se han ido acostumbrando a conocer al Papa mediante sus gestos y palabras. Ya se han convertido en una costumbre las visitas a la Salus Populi Romani, el ícono mariano venerado en la Basílica de Santa María Mayor (Francisco la visita para rezar antes y después de cada viaje internacional); también es conocida su devoción por la Virgen desatanudos, imagen de origen alemán que él mismo importó a Argentina.

En cuanto a la devoción al Rosario del Santo Padre, en marzo de este año, al recordar ante los micrófonos de la Radio Vaticana su primer año de Pontificado, monseñor Alfred Xuereb (entonces secretario del Papa) dijo sobre el Pontífice: “¡No pierde ni un minuto! Trabaja infatigablemente. Y, cuando siente la necesidad de tomarse un momento de pausa, no cierra los ojos y deja de hacer cosas: se sienta y reza el Rosario. Creo que reza, por lo menos, tres Rosarios al día. Y me dijo: “Esto me ayuda a relajarme”. Y luego retoma el trabajo”.

Fuente: www.portaluz.org

domingo, 13 de marzo de 2016

Domingo: Meditamos los Misterios Gloriosos del Santo Rosario




En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Al comenzar nuestra oración reconozcamos todas aquellas veces que nos hemos alejado del amor de Dios, pidamos perdón por nuestros pecados.

Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad
Señor ten piedad
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. Amén.

En un momento de silencio pongamos las intenciones para este Rosario…

Primer Misterio Glorioso contemplamos: La resurrección de nuestro Señor Jesucristo

Padre Eterno, al ofrecerte este misterio, rezamos para que la Luz de la Resurrección brille en nuestras almas renovándonos diariamente con el Espíritu Santo. Señor aumenta nuestra fe.

1 Padre Nuestro
10 Ave María
1 Gloria
Jaculatoria: Oh, Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno. Lleva al cielo a todas las almas y socorro especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.

Segundo Misterio Glorioso contemplamos la Ascensión al cielo de nuestro Señor Jesucristo
Padre Eterno, al ofrecerte este misterio, rezamos para tener confianza en Jesús quien ha ascendido a los cielos para interceder por nosotros y para preparar un lugar para nuestras almas. Concédenos Señor que siempre podamos confiar en Ti con la gracia de la Esperanza.

1 Padre Nuestro
10 Ave María
1 Gloria
Jaculatoria: Oh, Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno. Lleva al cielo a todas las almas y socorro especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.

Tercer Misterio Glorioso contemplamos: la venida del Espíritu Santo sobre María Santísima y los Apóstoles
Padre Eterno, al ofrecerte este misterio, rezamos para que la pequeña llama de amor que pusiste en nuestros corazones en el bautismo pueda crecer constantemente, para así adorarte y amar a nuestro prójimo. Úngenos Señor con el fuego de tu Amor Divino, purifícanos, sánanos, bendícenos y santifícanos con el poder de tu Espíritu Santo.

1 Padre Nuestro
10 Ave María
1 Gloria
Jaculatoria: Oh, Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno. Lleva al cielo a todas las almas y socorro especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.


Cuarto Misterio Glorioso contemplamos: la Asunción de la Virgen María en cuerpo y alma al cielo

Padre Eterno, al ofrecerte este misterio, rezamos para que podamos tener gran amor por la Virgen María. Reconocemos su dignidad como la hija perfecta de Dios el Padre, la madre de Dios el Hijo y la esposa celestial de Dios el Espíritu Santo.
Virgen María, ayúdanos a crecer en humildad, pureza, fe, esperanza, amor, caridad, obediencia, desapego a lo terrenal, prudencia, silencio, paciencia, oración y contemplación.

1 Padre Nuestro
10 Ave María
1 Gloria
Jaculatoria: Oh, Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno. Lleva al cielo a todas las almas y socorro especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.

Quinto Misterio Glorioso contemplamos: la Coronación de María Santísima como Reina y Señora de todo lo creado
Padre Eterno, al ofrecerte este misterio, rezamos para mantener nuestros ojos espirituales siempre fijos en las cosas del cielo, rezamos para que el Reino de los Cielos sea entronado en nuestros corazones los cuales abrimos a Jesús y María. Concédenos la perseverancia final.

1 Padre Nuestro
10 Ave María
1 Gloria
Jaculatoria: Oh, Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno. Lleva al cielo a todas las almas y socorro especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.

Rezamos: Padre Nuestro, 3 Ave María y 1 Gloria por las intenciones del Papa Francisco!
Podemos rezar las Letanías a la Virgen!!!

Coronamos el rezo del Santo Rosario diciendo: Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A ti clamamos los desterrados hijos de Eva. A ti suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra: vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos. Y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Ave María Purísima! Sin pecado concebida!

sábado, 12 de marzo de 2016

Cómo rezar el Santo Rosario



Comenzamos haciendo la señal de la cruz, para ponernos en presencia de Dios. A continuación, pedimos perdón por los pecados, por nuestras faltas, con las que ofendimos a Dios, rezando el Pésame.

Anunciamos los misterios que corresponden para el día, e inmediatamente, mencionamos el primer misterio, que puede ser meditado con la lectura de la Palabra de Dios.

El silencio, es uno de los secretos para la práctica de la contemplación. Por ello es importante, la escucha y la meditación en el silencio.

Luego, rezamos un (1) Padre Nuestro, diez (10) Ave María, un (1) Gloria y culminamos con una Jaculatoria.

Continuamos rezando de la misma manera hasta culminar con el quinto misterio.

Al finalizar, rezamos por las intenciones del Santo Padre, un (1) Padre Nuestro, tres (3) Ave María o el Ángelus y un (1) Gloria.

Finalmente podemos rezar Letanías a la Virgen María y para coronarla, le dedicamos la Salve a la Santísima Madre.

LOS MISTERIOS DEL SANTO ROSARIO Y LOS DÍAS QUE SE REZAN










ORACIONES DEL SANTO ROSARIO


Señal de la Cruz

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén
(mientras pronunciamos esta oración, nos signamos con tres cruces: una en la frente, otra en la boca y otra en el pecho).

Pésame

Pésame, Dios mio, me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido.
Pésame por el infierno que merecí, por el cielo que perdí.
Pero mucho más me pesa, porque pecando ofendí, a un Dios tan Bueno y tan Grande como Vos.
Antes querría haber muerto, que haberte ofendido. Y propongo firmemente no pecar más, y evitar las ocasiones de pecado.
Amén

Padre Nuestro

Padre nuestro, que estás en el cielo. Santificado se Tu Nombre. Venga a nosotros tu Reino. Hágase Tu Voluntad, en la tierra como en el cielo.
Danos el pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.
Amén.

Ave María

Dios te salve, María, llena eres de gracias, el Señor es contigo.
Bendita Tú eres entre todas las mujeres y Bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.

Gloria

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Amén.

Jaculatoria

Oh!, Jesús mío. Perdona nuestros pecados, líbranos del fuego y del infierno.
Lleva al cielo a todas las almas y socorre especialmente a las más necesitas de tu Misericordia.
Amén

Ángelus

Guía: El Ángel del Señor anunció a María.
Respuesta: Y concibió por obra y gracia del Espíritu Santo. Dios te salve María...
G: He aquí, la esclava del Señor.
R: Hágase en mí, según Tu Palabra. Dios te salve, María...
G: El Verbo se hizo Carne
R: Y habitó entre nosotros. Dios te salve, María...
G: Ruega por nosotros Santa Madre de Dios.
R: Para que seamos dignos de alcanzar las Promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
G: Te suplicamos, Señor, derrames tu Gracia en nuestras almas, para que habiendo conocido por la voz del Ángel la Encarnación de tu Hijo, por los méritos de su Pasión y Cruz, lleguemos a la gloria de la resurrección.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

Regina Coeli

Benedicto XIV estableció, en 1742, que durante el tiempo Pascual (desde la Resurrección del Señor hasta el día de Pentecostés) se sustituyera el rezo del Ángelus por la antífona "Regina Coeli".

G: Reina del cielo, alégrate, aleluya. 
T: Porque el Señor, a quien has llevado en tu vientre, aleluya.

G: Ha resucitado según su palabra, aleluya.
T: Ruega al Señor por nosotros, aleluya.

G: Goza y alégrate Virgen María, aleluya. 
T: Porque en verdad ha resucitado el Señor, aleluya. 

Oremos: 

Oh Dios, que por la resurrección de Tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, has llenado el mundo de alegría, concédenos, por intercesión de su Madre, la Virgen María, llegar a los gozos eternos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amen.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amen. (tres veces)

Letanías a la Santísima Virgen

Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad
Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos
Ten Piedad de Nosotros
Dios Padre Celestial,
Dios Hijo, Redentor del Mundo,
Dios Espíritu Santo,
Santísima Trinidad, un solo Dios
Ruega Por Nosotros
Santa María,
Santa Madre de Dios,
Santa Virgen de la Vírgenes,
Madre de Cristo,
Madre de la Divina Gracia,
Madre Purísima,
Madre Castísima,
Madre Intacta,
Madre Virgen,
Madre Inmaculada,
Madre Amable,
Madre Admirable,
Madre del Buen Consejo,
Madre del Creador,
Madre del Salvador,
Madre de la Iglesia,
Virgen Prudente,
Virgen Digna de Veneración,
Virgen Digna de Alabanza,
Virgen Poderosa,
Virgen Clemente,
Virgen Fiel,
Espejo de Justicia,
Trono de Sabiduría,
Causa de nuestra Alegría,
Vaso Espiritual,
Vaso de Honor,
Vaso insigne de devoción,
Rosa Mística,
Torre de David,
Torre de Marfil,
Casa de Oro,
Arca de la Nueva Alianza,
Puerta del Cielo,
Estrella de la Mañana,
Salud de los Enfermos,
Refugio de los pecadores,
Consuelo de los afligidos
Auxilio de los cristianos,
Reina de los ángeles,
Reina de los Patriarcas,
Reina de los Profetas,
Reina de los Apóstoles,
Reina de los Mártires,
Reina de los Confesores,
Reina de las Vírgenes,
Reina de todos los Santos,
Reina concebida sin pecado original,
Reina llevada al cielo,
Reina del Santo Rosario,
Reina de la Familia,
Reina de la Paz.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del Mundo, ten piedad de Nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del Mundo, ten piedad de Nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del Mundo, escúchanos, Señor.


Salve

Dios te Salve, Reina y Madre, Madre de Misericordia.
Dios te Salve, a Tí, llamamos los desterrados hijos de Eva.
A Tí, suplicamos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, Abogada, nuestra.
Vuelve a nosotros, esos tus ojos, misericordiosos.
Y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto Bendito de tu Vientre.
Oh!, Clementísima. Oh!, Piadosa, Oh!, Dulce Virgen María.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar las Promesas y Gracias de nuestro Señor
Jesucristo.
Amén.


viernes, 11 de marzo de 2016

LOS SANTOS Y SU AMOR POR LA ORACIÓN DEL ROSARIO



Desde que se empezó a propagar la devoción al Santo Rosario, por pedido de la Virgen María en el siglo XIII, muchos santos y beatos a lo largo de los tiempos han tenido una profunda devoción a esta oración mariana y ayudado a su difusión. Aquí 20 frases de aquellos que crecieron en santidad con el rezo del Rosario:

1.- “Si quieren que la paz reine en sus familias y en su Patria, recen todos los días el Rosario con todos los suyos”. San Pío X.

2.- “Rezar mi Rosario es mi más dulce ocupación y una verdadera alegría, porque sé que mientras lo rezo estoy hablando con la más amable y generosa de las madres”. San Francisco de Sales.

3.- “Hacer saber a todos que sean devotos del Santísimo Rosario, en el que se contiene la vida, pasión y muerte de nuestro Redentor”. San José de Calasanz.

4.- “La práctica del Santo Rosario es grande, sublime y divina. El cielo nos la ha dado para convertir a los pecadores más endurecidos y a los herejes más obstinados” San Luis María Grignion de Montfort.

5.- “Si queremos aliviar a las benditas almas del purgatorio, procuremos rogar por ellas a la Santísima Virgen, aplicando por ellas de modo especial el Santo Rosario que les servirá de gran alivio”. San Alfonso María de Ligorio.

6.- “Las mejores conquistas de almas que he logrado, las he conseguido por medio del rezo devoto del Santo Rosario”. San Antonio María Claret.

7.- “Con esta arma le he quitado muchas almas al diablo”. San Juan María Vianney (Santo Cura de Ars).

8.- “Sobre la devoción de la Virgen y el rezo del Rosario se basa toda mi obra educativa. Preferiría renunciar a cualquier otra cosa, antes que al Rosario”. San Juan Bosco.

9.- “Con el Rosario se puede alcanzar todo. Según una graciosa comparación, es una larga cadena que une el cielo y la tierra, uno de cuyos extremos está en nuestras manos y el otro en las de la Santísima Virgen. Mientras el Rosario sea rezado, Dios no puede abandonar al mundo, pues esta oración es muy poderosa sobre su Corazón”. Santa Teresita del Niño Jesús (Teresita de Lisieux).

10.- “El rezo del Rosario exige un ritmo tranquilo y un reflexivo remanso que favorezcan en quien ora la meditación de los misterios de la vida del Señor, vistos a través del Corazón de Aquella que estuvo más cerca del Señor”. Beato Pablo VI.

11.- “Ojalá sepas y quieras tú sembrar en todo el mundo la paz y la alegría, con esta admirable devoción mariana”. San Josemaría Escrivá.

12.- “El Rosario es una muy excelente forma de oración meditada, compuesta a modo de mística corona”. San Juan XXIII.

13.- “El Rosario me ha acompañado en los momentos de alegría y en los de tribulación. A él he confiado tantas preocupaciones y en él siempre he encontrado consuelo”. San Juan Pablo II.

14.- “Aférrate al Rosario como las hojas de la hiedra se aferran al árbol; porque sin nuestra Señora no podemos permanecer”. Beata Madre Teresa de Calcuta.

15.- “¡Amen a la Virgen y háganla amar. Reciten siempre el Rosario!”. San Pío de Pietrelcina.

16.- “Denme mis armas: la cruz, la corona del rosario de la Santísima Virgen y las reglas de la Compañía. Estas son mis tres prendas más amadas; con ellas moriré contento”. San Juan Berchmans.

17.- “Un cristiano sin Rosario, es un soldado sin armas”. San Miguel Febres (Santo Hermano Miguel).

18.- “Al desgranar el Rosario, suplicad a la Reina del Mundo por la santidad de la familia”. Beato Álvaro del Portillo.

19.- “Como dos amigos, frecuentándose, suelen parecerse también en las costumbres, así nosotros, conversando familiarmente con Jesús y la Virgen, al meditar los Misterios del Rosario, y formando juntos una misma vida de comunión, podemos llegar a ser, en la medida de nuestra pequeñez, parecidos a ellos, y aprender de estos eminentes ejemplos el vivir humilde, pobre, escondido, paciente y perfecto”. Beato Bartolomé Longo.

20.- “Estás viendo el fruto que he conseguido con la predicación del Santo Rosario; haz lo mismo, tú y todos los que aman a María, para de ese modo atraer todos los pueblos al pleno conocimiento de las virtudes”. Santo Domingo de Guzmán.


Fuente: Aciprensa

miércoles, 2 de marzo de 2016

Rosario a la Preciosísima Sangre de Cristo


El santo Rosario tiene poder!


miércoles, 21 de octubre de 2015

¿Sabías que puedes ganar indulgencias con el Santo Rosario?



ROMA, 20 Oct. 15 / 04:38 pm (ACI).- Mucho se ha escrito del poder espiritual que tiene el Santo Rosario, pero tal vez algo poco conocido es la gracia de la indulgencia que se puede obtener con esta devoción mariana que, según la tradición, fue dada por la propia Madre de Dios.

San Juan Pablo II en su Carta Apostólica Rosarium Virginis Mariae (Rosario de la Virgen María, 37) señaló que “para fomentar esta proyección eclesial del Rosario, la Iglesia ha querido enriquecerlo con santas indulgencias para quien lo recita con las debidas disposiciones”.

Al respecto, la Concesión 17 del Enchiridion Indulgentiarum (Manual de Indulgencias) de la Penitenciaría Apostólica del Vaticano, indica que se concede indulgencia plenaria al fiel que “recite devotamente el Rosario mariano en una iglesia u oratorio, o en familia, en una comunidad religiosa, en una reunión de fieles y en general, cuando varios se reúnen para un fin honesto”.

Asimismo, se otorga cuando el fiel “se una devotamente a la recitación de esa misma devoción cuando es hecha por el Sumo Pontífice y es difundida por medio de un instrumento  televisivo o radiofónico. En otras circunstancias la indulgencia será parcial”.

Más adelante puntualiza que en cuanto a la indulgencia plenaria por el rezo del Santo Rosario, “basta solo la recitación de una tercera parte del mismo; pero las cinco decenas deben recitarse seguidas”.



De igual manera destaca que en el caso de la oración vocal “debe añadirse la devota meditación de los misterios” y que en el rezo público, “los misterios deben enunciarse conforme a la costumbre aprobada en el lugar; pero en la recitación privada, basta que el fiel añada a la oración vocal la meditación de los misterios”.

Como se sabe la indulgencia plenaria se puede ganar una vez al día (excepto en peligro de muerte). Es posible obtenerla si se hacen las debidas disposiciones que manda la Iglesia. Es decir, con confesión sacramental, comunión eucarística y oraciones por las intenciones del Papa. Si se desea, la indulgencia se puede ganar para un difunto.

Sobre el objeto del Rosario

Por otro lado, el Beato Pablo VI estableció en su Constitución Apostólica Indulgentiarum Doctrina (Doctrina de las indulgencias, Norma 17), que “el fiel que emplea con devoción un objeto de piedad (crucifijo, cruz, Rosario, escapulario o medalla), bendecido debidamente por cualquier sacerdote, gana una indulgencia parcial”.

“Y si hubiese sido bendecido por el Sumo Pontífice o por cualquier Obispo, el fiel, empleando devotamente dicho objeto, puede ganar también una indulgencia plenaria en la fiesta de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, añadiendo alguna fórmula legítima de profesión de fe”.

Al respecto el P. Jhon Phalen Csc, gran propagador de la devoción del Santo Rosario en Familia, advirtió que emplear con devoción un objeto de piedad quiere decir rezar.

“Yo digo que es como una profesión de fe llevar una cruz o hasta el Rosario. Pero el Rosario en sí, más que la cosa concreta, es la oración. Entonces hay que rezarlo”, aclaró el sacerdote. “De otra forma se presta a tener demasiada fe en el objeto y no en Dios… el objeto nos ayuda a comunicarnos, relacionarnos con Dios”, añadió.

Por lo tanto, no basta con llevar el Rosario en el cuello, el bolsillo o el bolso para ganar la indulgencia parcial, sino que se tiene que usar para la oración, para acercarnos más a Dios en la propia vida.

miércoles, 30 de abril de 2014

Santo Rosario a la Virgen de Lujan - El Rosario de la Basílica de Lujan


En el nombre del Padre, + y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Al comenzar nuestra oración reconozcamos todas aquellas veces que nos hemos alejado del amor de Dios, pidamos perdón por nuestros  pecados.

Señor, ten piedad

Cristo, ten piedad

Señor  ten piedad

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. Amén.



En un momento de silencio pongamos las intenciones para este Rosario…




Oraciones del Rosario


El Padre Nuestro


Padre Nuestro, que estás en el cielo. Santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.


Ave María


Dios te salve, María. Llena eres de gracia. El Señor es contigo. Bendita tu eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.


Gloria


Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.


Salve


Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A ti clamamos los desterrados hijos de Eva. A ti suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra: vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos. Y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Misterios gozosos (lunes y sábados):



1. El anuncio del Ángel a la Virgen María y la encarnación del Hijo de Dios.

2. La visita de la Virgen María a su prima Santa Isabel.

3. El nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo en el portal de Belén.

4. La presentación del niño Jesús en el Templo.

5. El niño Jesús perdido y hallado en el Templo.


Misterios dolorosos (martes y viernes):


1. La oración de Jesús en el Huerto de los Olivos.

2. La flagelación de nuestro Señor Jesucristo.

3. La coronación de espinas de Jesús,

4. Jesús, con la cruz a cuestas, camino al Calvario.

5. La crucifixión y muerte de nuestro Señor Jesucristo.



Misterios gloriosos (miércoles y domingos):


1. La resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

2. La ascensión de nuestro Señor Jesucristo a los Cielos.

3. La venida del Espíritu Santo sobre la Virgen María y los apóstoles.

4. la asunción de la Santa Virgen María a los Cielos.

5. La coronación de la Virgen María como Reina y Señora de todo lo creado.



Misterios de luz (jueves):


1. El Bautismo de Jesús en el río Jordán.

2. Jesús revela su gloria en las bodas de Caná.

3. Jesús anuncia el Reino de Dios y llama a la conversión.

4. Jesús se transfigura delante de algunos apóstoles.

5. La institución de la Eucaristía.


Misterios Gozosos: (lunes y sábados)

     En el primer misterio gozoso recordamos la Anunciación del Ángel Gabriel a María y la Encarnación de Jesús en su seno. 

    Tengamos especialmente presente la respuesta de la Virgen, como la cuenta San Lucas en el Evangelio: "Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho”; y pidamos la gracia de vivir de acuerdo con la voluntad de Dios.                                                                        



·        En el segundo misterio gozoso recordamos la visita de la Virgen María a su prima Isabel. “Isabel llena del Espíritu Santo exclamó: ¡Tu eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre ¿Quién soy yo, para que la madre de mí Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno”. Nosotros, repitiendo la bendición de Isabel, le pedimos a la Virgen que visite a los enfermos y necesitados.



·        En el tercer misterio gozoso contemplamos el nacimiento de Jesús en Belén. Dice el evangelio de San Lucas: "María dio a luz a su Hijo primogénito, lo en­volvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue". El nacimiento del Salvador se realizó en la sencillez y el silencio. Pidamos en este misterio la virtud de la humildad para todos los cristianos.



·        En el cuarto misterio recordamos la presentación de Jesús en el Templo y la alegría de Simeón, al ver cumplidas las promesas de Dios." Simeón tomó en brazos a Jesús y alabó a Dios, diciendo: Ahora Señor, puedes dejar que tu servi­dor muera en paz, como lo has prometido, porque mis ojos han visto la salva­ción que preparaste delante de todos los pueblos: luz para iluminar a las nacio­nes paganas y gloria de tu pueblo Israel". Contemplando a Dios que cumple sus promesas, pidamos que no nos falte la fe.



·        En el quinto misterio de gozo recordamos a Jesús perdido y hallado en el Tem­plo: “Al tercer día, hallaron a Jesús en el Templo en medio de los doctores de la ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Y todos los que lo oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas." Ante el asombro de José y María, y de todos los presentes, vemos a Jesús ocupado de las cosas de su Pa­dre del Cielo. El tiene respuestas para nuestras búsquedas, Pidamos por todos los que venimos a este Santuario buscando la luz de la fe para tomar las decisiones correctas.


Misterios dolorosos (martes y viernes)



·        En el primer misterio doloroso recordamos la oración de Jesús en el huerto: Alli Jesús dijo a los que lo acompañaban: “Mi alma siente una tristeza de muerte. Quédense aquí, velando conmigo”. Y adelantándose un poco, cayó con el rostro en tierra, orando así: “Padre mío, si es posible, que pase lejos de mi este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya". Contemplando a Jesús, pidamos por los que sufren tristeza y angustia; que no se sientan solos y encuentren fuerza en la oración.



·        En el segundo misterio doloroso recordamos la flagelación de Nuestro Señor Jesucristo. Dice el evangelio de san Juan que Pilato, después de interrogar a Jesús, se dirigió a los que lo acusaban y les dijo: "Yo no encuentro en él ningún motivo para condenarlo. Y ya que ustedes tienen la costumbre de que ponga en libertad a alguien, en ocasión de la Pascua, ¿quieren que suelte al rey de los judíos?”. Ellos comenzaron a gritar diciendo: ¡A él no, a Barrabas! Barrabas era un bandido. Pilato mandó entonces azotar a Jesús". Pidamos que el Señor sostenga a los que sufren el azote de la injusticia.



·        En el tercer misterio doloroso recordamos la coronación de espinas de Jesús. Dice San Juan, en el evangelio: "Los soldados tejieron una corona de espinas y se la pusieron sobre la cabeza. Lo revistieron con un manto rojo y acercándose, le decían: ¡Salud rey de los judíos!, y lo abofeteaban". Pidamos al Señor que dé fuerza a los que trabajan por la justicia y la paz.



·        En el cuarto misterio doloroso contemplamos a Jesús con la Cruz a cuestas, ca­mino hacia el Calvario. Dice San Juan que Jesús, cargando sobre sí la cruz, salió de la ciudad para dirigirse al lugar llamado "del Cráneo", en hebreo, "Gólgota". Pidamos a Dios la fortaleza y la esperanza necesarias para llevar nuestras propias cruces.



·        En el quinto misterio de dolor contemplamos la crucifixión y muerte de Jesús. Dice el evangelio de San Marcos: "Al mediodía se oscureció toda la tierra hasta las tres de la tarde; y a esa hora, Jesús exclamó en alta voz: Dios mío, Dios mío, ¿porqué me has abandonado?". Algunos de los que se encontraban allí, al oírlo, dijeron: "está llamando a Elías". Uno corrió a mojar una esponja en vinagre y, poniéndola en la punta de una caña, le dio de beber, diciendo: "Vamos a ver si Elías viene a bajarlo". Entonces Jesús dando un gran grito expiró" No contemplamos la muerte de Jesús para sufrir, sino para que se renueve nuestra esperanza. Pidamos, entonces, con fe por nuestros difuntos y por aquéllos que han perdido a un ser querido.




Misterios gloriosos: (miércoles y Domingos):



·        En el primer misterio glorioso contemplamos la Resurrección de Jesús. Los discípulos escondidos y con temor recibieron la visita de Jesús resucitado que les dijo: "La paz esté con ustedes" y se llenaron de alegría. Contemplando este misterio pidamos el don de la Paz para nuestros hogares y nuestro mundo.



·        En el segundo misterio glorioso hacemos memoria de la ascensión de Jesús al cielo: Dice el evangelio de san Lucas que Jesús resucitado llevó a los discípulos cerca de Betania y mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo. Los discípulos que se habían postrado delante de él, volvieron a Jerusalén con gran alegría, y permanecían continuamente en el Templo alabando a Dios. Pidamos por los que están solos y tristes; por los que más necesitan fortaleza.



·        En el tercer misterio glorioso contemplamos la venida del Espíritu Santo sobre María y los apóstoles. En el día de Pentecostés, estando reunidos sintieron co­mo una ráfaga de viento. "Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fue­go que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. Todos quedaron lle­nos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse". Ahora todos podían entender la Buena Noti­cia. Pidamos el mismo Espíritu para que haya entendimiento y comprensión entre nosotros y que los que gobiernan busquen la unidad y la paz. .



·        En el cuarto misterio glorioso recordamos la Asunción de la Virgen María al Cielo La Virgen inmaculada; "llena de gracia", como le dijo el ángel tuvo un lugar único en la historia de nuestra salvación y lo sigue teniendo. Gloriosa en el cielo,  actúa en la tierra manifestando el poder de la única mediación de Cristo, su Hijo, al que está unida de modo admirable. Confiamos a la interce­sión de la Virgen a todos los que sufren.



·        En el quinto misterio glorioso contemplamos a la Virgen María como Reina y Señora de todo lo creado. Llevada al ciclo, es elevada por Dios como Reina del Universo, para que sea más conforme a su Hijo Jesús, nuestro Señor, el vence­dor del pecado y de la muerte. La Virgen María en el Cielo es como un antici­po de la resurrección de los demás cristianos. Por eso le pedimos que vele por nuestra esperanza.

   

Misterios de Luz (Jueves):



·        En el primer misterio de luz contemplamos el bautismo de Jesús en el Jordán. En este pasaje del Evangelio se manifiesta la Trinidad entera: E1 Hijo, hecho hombre que se presenta a Juan para ser bautizado; el Padre que lo reconoce desde el cielo y el Espíritu Santo que desciende en forma de paloma sobre él. Pidamos a Dios la gracia de ser fieles a nuestro Bautismo.



·        En el segundo misterio contemplamos la revelación de Cristo en las bodas de Caná. No fue un milagro más. Sus discípulos creyeron en él a partir de este "signo" realizado a pedido de su Madre. Jesús cambió el agua en vino. Pidamos a Dios que se renueve en nosotros la fe, la esperanza y la caridad.



·        En el tercer misterio contemplamos el Anuncio del Reino. Jesús comenzó su predicación llamando a la conversión. "Conviértanse y crean” son palabras que resuenan en los oídos creyentes de to­dos los tiempos. Recemos esta parte del rosario pidiendo una sincera conver­sión.



·        En el cuarto misterio contemplamos la Transfiguración del Señor. Después de anunciar su pasión, Jesús les revela a Pedro, Santiago y Juan su rostro glorioso. Pidamos que la palabra de Dios llene nuestro corazón de esperanza, aún en los momentos de cruz y pasión.



·        En el quinto misterio contemplamos a Jesús instituyendo la Eucaristía. Nos ad­miramos por su amor; que anticipa la entrega en la cruz dándosenos como ali­mento, y le pedimos a Dios que, alimentados con el Cuerpo de Cristo seamos reflejos de su amor y fidelidad.