ORACIONES DE LA MAÑANA
+ Por la señal de la
Santa Cruz, + de nuestro enemigos + líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre
del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Señor y Dios mío, en quien
creo, en quien espero, a quien adoro y amo con todo mi corazón; te doy gracias
por haberme creado, redimido, hecho cristiano y por haberme conservado la vida
en esta noche. Te ofrezco todos mis pensamientos, palabras, obras y trabajos
del presente día, a mayor honra y gloria tuya, en penitencia por mis pecados y
en sufragio de las almas del purgatorio.
Dame, Señor, tu gracia
para que pueda servirte fielmente en este día, y me vea libre de todo pecado y
de todo mal. Amén. Padre nuestro... Dios te salve, María...
Consagración al Sagrado Corazón
Oh Jesús mío, por medio
del Corazón Inmaculado de María Santísima, te ofrezco las oraciones, obras y
trabajos del presente día, para reparar las ofensas que se te hacen y por las
demás intenciones de tu Sagrado Corazón.
Oración a la Santísima Virgen
Oh Señora mía, oh Madre
mía, yo me ofrezco del todo a ti, y en prueba de mi filial afecto, te consagro
en este día, mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón, en una palabra, todo
mi ser. Ya que soy del todo tuyo, oh Madre de bondad, guárdame y defiéndeme
como cosa y posesión tuya. Amén.
A San José
Señor, que con inefable
providencia te has dignado escoger a San José para esposo de tu santísima
Madre, haz que así como le veneramos cual protector en la tierra, así sea él
nuestro intercesor en el cielo. Amén.
Al Ángel de la Guarda
Ángel de Dios, que eres
mi custodio, ya que la soberana piedad me ha encomendado a ti, ilumíname,
guárdame, rígeme y gobiérname en este día. Amén.
ORACIONES DE LA NOCHE
Señor y Dios mío, en quien
creo, en quien espero, a quien amo más que a todas las cosas, te doy gracias
por haberme creado, redimido, hecho cristiano y conservado en este día. Dame
luz y gracia para conocer mis pecados y arrepentirme de ellos.
Te adoro, Dios mío,
postrado con profunda humildad ante tu presencia soberana. Creo en ti, porque
eres Verdad infalible. Espero en ti, porque eres Bondad infinita, fiel a tus
promesas. Te amo con todo mi corazón, porque eres sumamente amable, y amo a mi
prójimo como a mí mismo por amor a ti.
Examen de conciencia: Es indispensable, para la vida
normal del cristiano, no descuidar, ni una noche, el examen de conciencia o
revisión del día. Se puede hacer según el siguiente orden: A. Dar gracias a Dios por los beneficios recibidos. B. Pedir gracia para conocer los
pecados y detestarlos. C. Examinar
brevemente las faltas cometidas durante el día, particularmente el defecto
dominante. D. Pedir perdón a Dios
por dichas faltas. E. Proponer
enmienda con su gracia.
Oración de San Bernardo
Acordaos, oh piadosísima
Virgen María, que jamás se oyó decir que ninguno de los que han acudido a
vuestra protección, implorado vuestra asistencia y reclamado vuestro socorro,
haya sido abandonado de Vos. Animados con esta confianza, a Vos también
acudimos, oh Madre, Virgen de las vírgenes, y gimiendo bajo el peso de nuestros
pecados, nos atrevemos a comparecer ante vuestra presencia soberana. Oh Madre
de Dios, no despreciéis nuestras súplicas, antes bien escuchadlas y acogedlas
benignamente. Amén.
Al Ángel de la Guarda
Ángel de Dios, que eres
mi custodio, ya que la soberana piedad me ha encomendado a ti, ilumíname,
guárdame, rígeme y gobiérname en esta noche. Amén.
A San José
Glorioso San José, padre
adoptivo de Jesús y esposo de la bienaventurada Virgen María, te elijo, desde
ahora y para siempre, por mi particular patrono, por dueño y director de mi
alma y de mi cuerpo, de mis pensamientos, palabras y obras, de mi vida y de mi
muerte. Te suplico me recibas por servidor tuyo perpetuo, me asistas en todas
mis acciones, y me obtengas la inestimable gracia de vivir y morir como tú, en
el amor de Jesús y de María. Amén.
Oración conclusiva: Visita, Señor, esta habitación,
y aleja de ella las insidias del enemigo; que tus santos ángeles habiten en
ella y nos guarden en paz y que tu bendición esté siempre con nosotros. Por
Cristo nuestro Señor. Amén. El Señor todo poderoso nos conceda una noche serena
y una muerte santa. Amén.