viernes, 6 de marzo de 2015

Papa Francisco explica cómo lograr la conversión a la que invita el Señor



VATICANO, 03 Mar. 15 / 10:39 am (ACI).- El Papa Francisco reflexionó en su homilía de hoy en la Misa en la Casa Santa Marta sobre lo que debe hacer todo católico para obtener el perdón de Dios y en la necesidad de desterrar la hipocresía del corazón.

A su vez, el Papa pidió reflexionar en Cuaresma sobre “la invitación a la conversión, el don que nos dará el Señor y que es un gran perdón, y (también) en la trampa –hacer como que uno pretende convertirse– pero que toma el camino de la hipocresía”.

La lectura del Profeta Isaías que se proclamó en la celebración sirvió al Pontífice para explicar que lo que él mismo pide al pueblo es una invitación de Dios: “paren de hacer el mal, aprendan a hacer el bien”, defendiendo a los huérfanos y a las viudas, es decir, “a aquellos que nadie recuerda”, entre los que también se encuentran “los ancianos abandonados”, “los niños que no van a la escuela” y aquellos “que no saben santiguarse”.

“Entonces, ¿cómo puedo convertirme? '¡Aprendan a hacer el bien!'. La conversión. La suciedad del corazón no se elimina como se hace con una mancha: vamos a la tintorería y salimos limpios... Se quita con 'hacer': ir por un camino distinto, otra calle distinta a la del mal. '¡Aprended a hacer el bien!'”.

A continuación, Francisco respondió a la pregunta “¿Y cómo hago el bien?”. “¡Es sencillo! Busquen la justicia, socorran al oprimido, hagan justicia con el huérfano, defiendan la causa de la viuda'”.

“Háganles justicia a ellos, vayan donde están las llagas de la humanidad, donde existe tanto dolor... Y así, haciendo el bien, lavarás tu corazón”.

En este sentido, el Papa dijo: “Si tú haces esto, si tu vienes por este camino, al cual yo te invito -nos dice el Señor- 'también si vuestros pecados fuesen rojos como escarlata, se transformarán en blancos como la nieve'”.

“Es una exageración, el Señor exagera: ¡pero es la verdad!”. El Señor nos otorga el don de su perdón. El Señor perdona generosamente. 'Yo te perdono hasta aquí, después veremos lo demás...' ¡No, no! ¡El Señor perdona siempre todo! ¡Todo!, pero si quieres ser perdonado, debes comenzar el camino de hacer el bien. ¡Este es el don!'.

Sobre el Evangelio del día en el que Jesús advierte contra los que quieren siempre tener los primeros puestos, el Papa explicó que “todos somos astutos y siempre encontramos un camino que no es justo, para parecer más justos de aquello que pensamos: es el camino de la hipocresía”.

“Estos pretenden convertirse, pero su corazón es una mentira: ¡son mentirosos! Su corazón no pertenece al Señor; pertenece al padre de todas las mentiras: a Satanás”.

El Papa aseguró que “muchas veces Jesús prefería a los pecadores antes que a estos. ¿Por qué? Los pecadores decían la verdad sobre ellos mismos. '¡Aléjate de mi Señor que soy un pecador!': lo dijo Pedro, una vez. ¡Pero estos nunca dicen eso!”. En su lugar dicen: “Te doy gracias Señor porque no soy pecador, porque soy justo...”.

jueves, 5 de marzo de 2015

Audiencia General: Miércoles 4 de marzo de 2015 - Catequesis del Papa Francisco s/ el papel de los ancianos


VATICANO, 04 Mar. 15 / 10:52 am (ACI).- El Papa Francisco dedicó su catequesis de hoy a reflexionar sobre el papel de los ancianos y alertó sobre el hecho que una sociedad que los descarta porta consigo el virus de la muerte.

A continuación y gracias a Radio Vaticano, el texto completo de la audiencia general:

Queridos hermanos y hermanas ¡buenos días!

La catequesis de hoy y la del miércoles próximo están dedicadas a los ancianos que, en el ámbito de la familia, son los abuelos, tíos abuelos. Hoy reflexionamos sobre la problemática condición actual de los ancianos y la próxima vez, es decir el próximo miércoles, más en positivo, sobre la vocación contenida en esta edad de la vida.

Gracias a los progresos de la medicina la vida se ha prolongado: ¡pero la sociedad no se ha “prolongado” a la vida! El número de los ancianos se ha multiplicado, pero nuestras sociedades no se han organizado suficientemente para hacerles lugar a ellos, con justo respeto y concreta consideración por su fragilidad y su dignidad. Mientras somos jóvenes, tenemos la tendencia a ignorar la vejez, como si fuera una enfermedad, una enfermedad que hay que tener lejos; luego cuando nos volvemos ancianos, especialmente si somos pobres, estamos enfermos, estamos solos, experimentamos las lagunas de una sociedad programada sobre la eficacia, que en consecuencia, ignora a los ancianos. Y los ancianos son una riqueza, no se pueden ignorar.

Benedicto XVI, visitando una casa para ancianos, usó palabras claras y proféticas, decía así: “La calidad de una sociedad, quisiera decir de una civilización, se juzga también por cómo se trata a los ancianos y por el lugar que se les reserva en la vida en común” (12 de noviembre 2012).

Es verdad, la atención a los ancianos hace la diferencia de una civilización. ¿En una civilización hay atención al anciano? ¿Hay lugar para el anciano? Esta civilización seguirá adelante porque sabe respetar la sabiduría, la sabiduría de los ancianos. Una civilización en donde no hay lugar para los ancianos, en la que son descartados porque crean problemas... es una sociedad que lleva consigo el virus de la muerte.

En occidente, los estudiosos presentan el siglo actual como el siglo del envejecimiento: los hijos disminuyen, los viejos aumentan. Este desequilibrio nos interpela, es más, es un gran desafío para la sociedad contemporánea. Sin embargo una cierta cultura del provecho insiste en hacer ver a los viejos como un peso, una “lastre”. No sólo no producen sino que son una carga. En fin, ¿cuál es el resultado de pensar así? Hay que descartarlos. ¡Es feo ver a los ancianos descartados, es una cosa fea, es pecado! ¡No nos atrevemos a decirlo abiertamente, pero se hace! Hay algo vil en este acostumbrarse a la cultura del descarte. Pero nosotros estamos acostumbrados a descartar a la gente.

Queremos remover nuestro acrecentado miedo a la debilidad y a la vulnerabilidad; pero de este modo aumentamos en los ancianos la angustia de ser mal soportados y abandonados.

Ya en mi ministerio en Buenos Aires toqué con la mano esta realidad con sus problemas: «Los ancianos son abandonados, y no sólo en la precariedad material. Son abandonados en la egoísta incapacidad de aceptar sus limitaciones que reflejan las nuestras, en los numerosos escollos que hoy deben superar para sobrevivir en una civilización que no los deja participar, opinar ni ser referentes según el modelo consumista de “sólo la juventud es aprovechable y puede gozar”.

Esos ancianos que deberían ser, para la sociedad toda, la reserva sapiencial de nuestro pueblo. ¡Los ancianos son la reserva sapiencial de nuestro pueblo! ¡Con qué facilidad, cuando no hay amor, se adormece la conciencia!» (Sólo el amor nos puede salvar, Ciudad del Vaticano 2013, p. 83). Y esto sucede. Recuerdo cuando visitaba las casas de ancianos, hablaba con cada uno de ellos y muchas veces escuché esto: “Ah, ¿cómo está usted? ¿Y sus hijos?  - Bien, bien  - ¿Cuántos tiene? - Muchos.- ¿Y vienen a visitarla? - Sí, sí, siempre. Vienen, vienen.- ¿Y cuándo fue la última vez que vinieron?” Y así la anciana, recuerdo especialmente una que dijo: “Para Navidad”. ¡Y estábamos en agosto! Ocho meses sin ser visitada por sus hijos, ¡Ocho meses abandonada! Esto se llama pecado mortal, ¿se entiende?

Una vez, siendo niño, la abuela nos contó una historia de un abuelo anciano que cuando comía se ensuciaba porque no podía llevarse bien la cuchara a la boca, con la sopa. Y el hijo, es decir, el papá de la familia, tomó la decisión de pasarlo de la mesa común a una pequeña mesita de la cocina, donde no se veía, para que comiera solo. Pocos días después, llegó a casa y encontró a su hijo más pequeño que jugaba con la madera, el martillo y clavos, y hacía algo ahí. Entonces le pregunta: "Pero, ¿qué cosa haces?– Hago una mesa, papá.- ¿Una mesa para qué? - Para cuando tú te vuelvas anciano, así puedes comer ahí”. ¡Los niños tienen más conciencia que nosotros!

En la tradición de la Iglesia hay un bagaje de sabiduría que siempre ha sostenido una cultura de cercanía a los ancianos, una disposición al acompañamiento afectuoso y solidario en esta parte final de la vida. Tal tradición está arraigada en la Sagrada Escritura, como lo demuestran, por ejemplo, estas expresiones del libro del Eclesiástico: «No te apartes de la conversación de los ancianos, porque ellos mismos aprendieron de sus padres: de ellos aprenderás a ser inteligente y a dar una respuesta en el momento justo» (Ecl 8,9).

La Iglesia no puede y no quiere adecuarse a una mentalidad de intolerancia, y menos aún de indiferencia y desprecio a los mayores. Debemos despertar el sentido colectivo de gratitud, de aprecio, de acogida, que haga sentir al anciano parte viva de su comunidad.

Los ancianos son hombres y mujeres, padres y madres que nos han precedido en nuestras mismas calles, en nuestra misma casa, en nuestra batalla cotidiana por una vida digna. Son hombres y mujeres de quienes hemos recibido mucho. El anciano no es un extraterrestre. El anciano somos nosotros: dentro de poco, dentro de mucho, inevitablemente de todos modos, aunque no lo pensemos. Y si nosotros no aprendemos a tratar bien a los ancianos, así nos tratarán a nosotros.

Frágiles, somos un poco todos los viejos. Algunos, sin embargo, son particularmente débiles, muchos están solos, y marcados por la enfermedad. Algunos dependen de cuidados indispensables y de la atención de los demás. ¿Haremos por ello un paso atrás? ¿Los abandonaremos a su destino? Una sociedad sin proximidad, en donde la gratuidad y el afecto sin compensación - incluso entre extraños - van desapareciendo, es una sociedad perversa.

La Iglesia, fiel a la Palabra de Dios, no puede tolerar estas degeneraciones. Una comunidad cristiana en la cual la proximidad y gratuidad dejaran de ser consideradas indispensables, perdería con ellas su alma. Donde no hay honor para los ancianos, no hay futuro para los jóvenes.

Intenciones del Papa Francisco para el mes de Marzo de 2015



La intención general del Apostolado de la Oración del Santo Padre es: 

“Para que en todo el mundo sea reconocida adecuadamente la contribución de la mujer al desarrollo de la sociedad”.

Por otro lado, su intención misionera es: 

“Para que el Espíritu Santo conceda perseverancia a cuantos son discriminados, perseguidos y asesinados por el nombre de Cristo, particularmente en Asia”.

martes, 24 de febrero de 2015

Fechas para bautismos durante el mes de Marzo en la Vicaría



Las fechas para bautismos son:  7, 14, 21 y 28 de Marzo de 2015, a las 10:00 hs.

Los mismos son celebrados por el Presbítero Claudio Gonzalo Minué.


Los padres y padrinos, deben cumplir con los requisitos para que los bautizados reciban el Primer Sacramento de los Cristianos.


Los requisitos para solicitar el Sacramento del Bautismo son:


- DNI del niño/a, de los padres y padrinos

-Si los padres son casados por Iglesia, presentar la Libreta de Familia Cristiana

-Al menos uno de los padrinos debe ser confirmado y presentar el Certificado de Confirmación

-La charla es obligatoria tanto para padres y padrinos. La misma se realiza el día jueves anterior al Bautismo en la Vicaría a las 21:30 hs., (salvo que ese día sea 3, 8 o 12, en cuyo caso la charla se traslada a otro día en el mismo horario).

-Una colaboración en dinero

-Los requisitos deben ser presentados 72 hs. antes del Bautismo en la secretaría.
Los padrinos y madrinas (pueden ser cuatro):

-Deben tener capacidad e intención de desempeñar esta misión

-Haber cumplido dieciséis años

-Ser católicos, estar confirmados y haber recibido ya el Sacramento de la Eucaristía. Asimismo deben llevar una vida coherente con la fe y la misión a la que se han comprometido

-Se recomienda que no sean los abuelos de quien se bautizará

-Pueden ser solteros o casados.

Los Bautismos, se celebran los días sábados, en las fechas en que se establecen para cada mes, a las 10:00 hs.



Las consultas e inscripciones, se pueden realizar personalmente por secretaría:

De Martes a Domingo de: 9:30 a 11:30 hs.

Todos los días: de 18:00 a 20:00 hs.

jueves, 19 de febrero de 2015

Fechas para bautismos durante el mes de Febrero de 2015 en la Vicaría


Las fechas para bautismos son: 7, 14, 21 y 28 de Febrero de 2015, a las 10:00 hs.

Los mismos son celebrados por el Presbítero Claudio Gonzalo Minué.


Los padres y padrinos, deben cumplir con los requisitos para que los bautizados reciban el Primer Sacramento de los Cristianos.


Los requisitos para solicitar el Sacramento del Bautismo son:


- DNI del niño/a, de los padres y padrinos

-Si los padres son casados por Iglesia, presentar la Libreta de Familia Cristiana

-Al menos uno de los padrinos debe ser confirmado y presentar el Certificado de Confirmación

-La charla es obligatoria tanto para padres y padrinos. La misma se realiza el día jueves anterior al Bautismo en la Vicaría a las 21:30 hs., (salvo que ese día sea 3, 8 o 12, en cuyo caso la charla se traslada a otro día en el mismo horario).

-Una colaboración en dinero

-Los requisitos deben ser presentados 72 hs. antes del Bautismo en la secretaría.
Los padrinos y madrinas (pueden ser cuatro):

-Deben tener capacidad e intención de desempeñar esta misión

-Haber cumplido dieciséis años

-Ser católicos, estar confirmados y haber recibido ya el Sacramento de la Eucaristía. Asimismo deben llevar una vida coherente con la fe y la misión a la que se han comprometido

-Se recomienda que no sean los abuelos de quien se bautizará

-Pueden ser solteros o casados.

Los Bautismos, se celebran los días sábados, en las fechas en que se establecen para cada mes, a las 10:00 hs.



Las consultas e inscripciones, se pueden realizar personalmente por secretaría:

De Martes a Domingo de: 9:30 a 11:30 hs.

Todos los días: de 18:00 a 20:00 hs.

Intenciones del Papa Francisco para el mes de Febrero de 2015


Las intenciones del Papa Francisco para el mes de febrero, dedicadas a los encarcelados, sobre todo a los jóvenes, y a los cónyuges separados.


La intención universal del apostolado de la oración del Santo Padre es: 

“Para que los encarcelados, en especial los jóvenes, tengan la posibilidad de reconstruir una vida digna”.

Su intención evangelizadora es:

 “Para que los cónyuges que se han separado encuentren acogida y apoyo en la comunidad cristiana”.


miércoles, 18 de febrero de 2015

Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2015: "Fortalezcan sus corazones" (St 5,8)



VATICANO, 27 Ene. 15 / 09:31 am (ACI).- Hoy se dio a conocer el mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2015 que lleva como título “Fortalezcan sus corazones”. El texto ha sido dado a conocer por la Sala Stampa de la Santa Sede en conferencia de prensa. Los idiomas en los que puede encontrarse son el italiano, español, inglés, polaco, alemán, francés y árabe.

A continuación el texto completo en español:

«Fortalezcan sus corazones» (St 5,8)

Queridos hermanos y hermanas:

La Cuaresma es un tiempo de renovación para la Iglesia, para las comunidades y para cada creyente. Pero sobre todo es un «tiempo de gracia» (2 Co 6,2). Dios no nos pide nada que no nos haya dado antes: «Nosotros amemos a Dios porque él nos amó primero» (1 Jn 4,19). Él no es indiferente a nosotros. Está interesado en cada uno de nosotros, nos conoce por nuestro nombre, nos cuida y nos busca cuando lo dejamos.

Cada uno de nosotros le interesa; su amor le impide ser indiferente a lo que nos sucede. Pero ocurre que cuando estamos bien y nos sentimos a gusto, nos olvidamos de los demás (algo que Dios Padre no hace jamás), no nos interesan sus problemas, ni sus sufrimientos, ni las injusticias que padecen… Entonces nuestro corazón cae en la indiferencia: yo estoy relativamente bien y a gusto, y me olvido de quienes no están bien. Esta actitud egoísta, de indiferencia, ha alcanzado hoy una dimensión mundial, hasta tal punto que podemos hablar de una globalización de la indiferencia. Se trata de un malestar que tenemos que afrontar como cristianos.

Cuando el pueblo de Dios se convierte a su amor, encuentra las respuestas a las preguntas que la historia le plantea continuamente. Uno de los desafíos más urgentes sobre los que quiero detenerme en este Mensaje es el de la globalización de la indiferencia.

La indiferencia hacia el prójimo y hacia Dios es una tentación real también para los cristianos. Por eso, necesitamos oír en cada Cuaresma el grito de los profetas que levantan su voz y nos despiertan.

Dios no es indiferente al mundo, sino que lo ama hasta el punto de dar a su Hijo por la salvación de cada hombre. En la encarnación, en la vida terrena, en la muerte y resurrección del Hijo de Dios, se abre definitivamente la puerta entre Dios y el hombre, entre el cielo y la tierra.

Y la Iglesia es como la mano que tiene abierta esta puerta mediante la proclamación de la Palabra, la celebración de los sacramentos, el testimonio de la fe que actúa por la caridad (cf. Ga 5,6). Sin embargo, el mundo tiende a cerrarse en sí mismo y a cerrar la puerta a través de la cual Dios entra en el mundo y el mundo en Él. Así, la mano, que es la Iglesia, nunca debe sorprenderse si es rechazada, aplastada o herida.

El pueblo de Dios, por tanto, tiene necesidad de renovación, para no ser indiferente y para no cerrarse en sí mismo. Querría proponerles tres pasajes para meditar acerca de esta renovación.

1. «Si un miembro sufre, todos sufren con él» (1 Co 12,26) – La Iglesia

La caridad de Dios que rompe esa cerrazón mortal en sí mismos de la indiferencia, nos la ofrece la Iglesia con sus enseñanzas y, sobre todo, con su testimonio. Sin embargo, sólo se puede testimoniar lo que antes se ha experimentado. El cristiano es aquel que permite que Dios lo revista de su bondad y misericordia, que lo revista de Cristo, para llegar a ser como Él, siervo de Dios y de los hombres.

Nos lo recuerda la liturgia del Jueves Santo con el rito del lavatorio de los pies. Pedro no quería que Jesús le lavase los pies, pero después entendió que Jesús no quería ser sólo un ejemplo de cómo debemos lavarnos los pies unos a otros. Este servicio sólo lo puede hacer quien antes se ha dejado lavar los pies por Cristo. Sólo éstos tienen "parte" con Él (Jn 13,8) y así pueden servir al hombre.

La Cuaresma es un tiempo propicio para dejarnos servir por Cristo y así llegar a ser como Él. Esto sucede cuando escuchamos la Palabra de Dios y cuando recibimos los sacramentos, en particular la Eucaristía. En ella nos convertimos en lo que recibimos: el cuerpo de Cristo. En él no hay lugar para la indiferencia, que tan a menudo parece tener tanto poder en nuestros corazones. Quien es de Cristo pertenece a un solo cuerpo y en Él no se es indiferente hacia los demás. «Si un miembro sufre, todos sufren con él; y si un miembro es honrado, todos se alegran con él» (1 Co 12,26).

La Iglesia es communio sanctorum porque en ella participan los santos, pero a su vez porque es comunión de cosas santas: el amor de Dios que se nos reveló en Cristo y todos sus dones. Entre éstos está también la respuesta de cuantos se dejan tocar por ese amor. En esta comunión de los santos y en esta participación en las cosas santas, nadie posee sólo para sí mismo, sino que lo que tiene es para todos.

Y puesto que estamos unidos en Dios, podemos hacer algo también por quienes están lejos, por aquellos a quienes nunca podríamos llegar sólo con nuestras fuerzas, porque con ellos y por ellos rezamos a Dios para que todos nos abramos a su obra de salvación.

2. «¿Dónde está tu hermano?» (Gn 4,9) – Las parroquias y las comunidades

Lo que hemos dicho para la Iglesia universal es necesario traducirlo en la vida de las parroquias y comunidades. En estas realidades eclesiales ¿se tiene la experiencia de que formamos parte de un solo cuerpo? ¿Un cuerpo que recibe y comparte lo que Dios quiere donar? ¿Un cuerpo que conoce a sus miembros más débiles, pobres y pequeños, y se hace cargo de ellos? ¿O nos refugiamos en un amor universal que se compromete con los que están lejos en el mundo, pero olvida al Lázaro sentado delante de su propia puerta cerrada? (cf. Lc 16,19-31).

Para recibir y hacer fructificar plenamente lo que Dios nos da es preciso superar los confines de la Iglesia visible en dos direcciones.

En primer lugar, uniéndonos a la Iglesia del cielo en la oración. Cuando la Iglesia terrenal ora, se instaura una comunión de servicio y de bien mutuos que llega ante Dios. Junto con los santos, que encontraron su plenitud en Dios, formamos parte de la comunión en la cual el amor vence la indiferencia.

La Iglesia del cielo no es triunfante porque ha dado la espalda a los sufrimientos del mundo y goza en solitario. Los santos ya contemplan y gozan, gracias a que, con la muerte y la resurrección de Jesús, vencieron definitivamente la indiferencia, la dureza de corazón y el odio. Hasta que esta victoria del amor no inunde todo el mundo, los santos caminan con nosotros, todavía peregrinos. Santa Teresa de Lisieux, doctora de la Iglesia, escribía convencida de que la alegría en el cielo por la victoria del amor crucificado no es plena mientras haya un solo hombre en la tierra que sufra y gima: «Cuento mucho con no permanecer inactiva en el cielo, mi deseo es seguir trabajando para la Iglesia y para las almas» (Carta 254,14 julio 1897).

También nosotros participamos de los méritos y de la alegría de los santos, así como ellos participan de nuestra lucha y nuestro deseo de paz y reconciliación. Su alegría por la victoria de Cristo resucitado es para nosotros motivo de fuerza para superar tantas formas de indiferencia y de dureza de corazón.

Por otra parte, toda comunidad cristiana está llamada a cruzar el umbral que la pone en relación con la sociedad que la rodea, con los pobres y los alejados. La Iglesia por naturaleza es misionera, no debe quedarse replegada en sí misma, sino que es enviada a todos los hombres.

Esta misión es el testimonio paciente de Aquel que quiere llevar toda la realidad y cada hombre al Padre. La misión es lo que el amor no puede callar. La Iglesia sigue a Jesucristo por el camino que la lleva a cada hombre, hasta los confines de la tierra (cf. Hch 1,8). Así podemos ver en nuestro prójimo al hermano y a la hermana por quienes Cristo murió y resucitó. Lo que hemos recibido, lo hemos recibido también para ellos. E, igualmente, lo que estos hermanos poseen es un don para la Iglesia y para toda la humanidad.

Queridos hermanos y hermanas, cuánto deseo que los lugares en los que se manifiesta la Iglesia, en particular nuestras parroquias y nuestras comunidades, lleguen a ser islas de misericordia en medio del mar de la indiferencia.

3. «Fortalezcan sus corazones» (St 5,8) – La persona creyente

También como individuos tenemos la tentación de la indiferencia. Estamos saturados de noticias e imágenes tremendas que nos narran el sufrimiento humano y, al mismo tiempo, sentimos toda nuestra incapacidad para intervenir. ¿Qué podemos hacer para no dejarnos absorber por esta espiral de horror y de impotencia?

En primer lugar, podemos orar en la comunión de la Iglesia terrenal y celestial. No olvidemos la fuerza de la oración de tantas personas. La iniciativa 24 horas para el Señor, que deseo que se celebre en toda la Iglesia —también a nivel diocesano—, en los días 13 y 14 de marzo, es expresión de esta necesidad de la oración.

En segundo lugar, podemos ayudar con gestos de caridad, llegando tanto a las personas cercanas como a las lejanas, gracias a los numerosos organismos de caridad de la Iglesia. La Cuaresma es un tiempo propicio para mostrar interés por el otro, con un signo concreto, aunque sea pequeño, de nuestra participación en la misma humanidad.

Y, en tercer lugar, el sufrimiento del otro constituye un llamado a la conversión, porque la necesidad del hermano me recuerda la fragilidad de mi vida, mi dependencia de Dios y de los hermanos. Si pedimos humildemente la gracia de Dios y aceptamos los límites de nuestras posibilidades, confiaremos en las infinitas posibilidades que nos reserva el amor de Dios. Y podremos resistir a la tentación diabólica que nos hace creer que nosotros solos podemos salvar al mundo y a nosotros mismos.

Para superar la indiferencia y nuestras pretensiones de omnipotencia, quiero pedir a todos que este tiempo de Cuaresma se viva como un camino de formación del corazón, como dijo Benedicto XVI (Ct. enc. Deus caritas est, 31).

Tener un corazón misericordioso no significa tener un corazón débil. Quien desea ser misericordioso necesita un corazón fuerte, firme, cerrado al tentador, pero abierto a Dios. Un corazón que se deje impregnar por el Espíritu y guiar por los caminos del amor que nos llevan a los hermanos y hermanas. En definitiva, un corazón pobre, que conoce sus propias pobrezas y lo da todo por el otro.

Por esto, queridos hermanos y hermanas, deseo orar con ustedes a Cristo en esta Cuaresma: "Fac cor nostrum secundum Cor tuum": "Haz nuestro corazón semejante al tuyo" (Súplica de las Letanías al Sagrado Corazón de Jesús). De ese modo tendremos un corazón fuerte y misericordioso, vigilante y generoso, que no se deje encerrar en sí mismo y no caiga en el vértigo de la globalización de la indiferencia.

Con este deseo, aseguro mi oración para que todo creyente y toda comunidad eclesial recorra provechosamente el itinerario cuaresmal, y les pido que recen por mí. Que el Señor los bendiga y la Virgen los guarde.

Vaticano, 4 de octubre de 2014

Fiesta de san Francisco de Asís

FRANCISCUS PP.

viernes, 2 de enero de 2015

Fechas para bautismos en la Vicaría, durante el mes de Enero de 2015


Las fechas para bautismos son: 3, 10, 17, 24 y 31 de Enero de 2015, a las 10:00 hs.

Los mismos son celebrados por el Presbítero Claudio Gonzalo Minué.


Los padres y padrinos, deben cumplir con los requisitos para que los bautizados reciban el Primer Sacramento de los Cristianos.


Los requisitos para solicitar el Sacramento del Bautismo son:


- DNI del niño/a, de los padres y padrinos

-Si los padres son casados por Iglesia, presentar la Libreta de Familia Cristiana

-Al menos uno de los padrinos debe ser confirmado y presentar el Certificado de Confirmación

-La charla es obligatoria tanto para padres y padrinos. La misma se realiza el día jueves anterior al Bautismo en la Vicaría a las 21:30 hs., (salvo que ese día sea 3, 8 o 12, en cuyo caso la charla se traslada a otro día en el mismo horario).

-Una colaboración en dinero

-Los requisitos deben ser presentados 72 hs. antes del Bautismo en la secretaría.
Los padrinos y madrinas (pueden ser cuatro):

-Deben tener capacidad e intención de desempeñar esta misión

-Haber cumplido dieciséis años

-Ser católicos, estar confirmados y haber recibido ya el Sacramento de la Eucaristía. Asimismo deben llevar una vida coherente con la fe y la misión a la que se han comprometido

-Se recomienda que no sean los abuelos de quien se bautizará

-Pueden ser solteros o casados.

Los Bautismos, se celebran los días sábados, en las fechas en que se establecen para cada mes, a las 10:00 hs.



Las consultas e inscripciones, se pueden realizar personalmente por secretaría:

De Martes a Domingo de: 9:30 a 11:30 hs.

Todos los días: de 18:00 a 20:00 hs.


Primer viernes del mes de Enero de 2015: Hora Santa al Sagrado Corazón de Jesús

                

    Se expone el Santísimo Sacramento

Celebrante: ¡Bendito y Alabado sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar!

GUIA 1: ¡Sea por siempre Bendito y Alabado Jesús Sacramentado!


 * Rezo de la Hora Santa


            INTRODUCCIÓN

       GUÍA 2:  Hermanos hoy primer viernes del mes y del año, dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, queremos unirnos espiritualmente en la oración  para elevar  nuestra adoración  y alabanza  y rogarle por las necesidades del mundo, de nuestra Patria, nuestras familias y comunidad.


*  Breve silencio

     INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

GUÍA 1: Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor . Envía Señor tu Espíritu, harás una nueva creación…

TODOS : … y renovarás la faz de la tierra.

GUÍA 2 :  A  cada aclamación respondemos: ¡VEN ESPÍRITU DE VIDA!

  • Ayúdanos a amar a DIOS y a nuestro prójimo como Tú quieres.
  • Danos la alegría de vivir en tu Gracia.
  • Concédenos la paz que el mundo no puede dar.
  • Enséñanos a soportar las adversidades sin quejarnos.
  •  Enséñanos a soportar las molestias de los demás.
  • Ayúdanos  a ser humildes de corazón.
  • Danos limpieza interior y fortaleza para rechazar lo impuro.


 ** Canto al Espíritu Santo.**

                                          
 Guía 1      ORACIÓN

Aquí estoy Señor para estar a solas unos minutos contigo. He venido porque Tu me has llamado . He venidos porque necesito estar en Tu presencia , porque nos dijiste que recurriéramos A Ti cuando  nos sintiéramos tristes y agobiados. Vengo a refugiarme en tu Corazón lleno de ternura donde me siento a salvo. ¡ Dame Señor tu luz para comprender tus palabras  y para que actúe conforme a tu voluntad! .
       Divino corazón de nuestro amado y buen Jesús , quisiéramos siempre amarte y honrarte en nuestras acciones, palabras y pensamientos, pero deseamos venerarte de un     modo especial en este día dedicado a Vos. Danos tu luz para conocerte y conocer lo que desea tu corazón de nosotros, enciéndenos y fortalécenos  con tus Gracias para que obremos con sincero deseo de amarte y reparar las ofensas  con que te hemos agraviado.  Hoy queremos ofrecerte todas las almas redimidas con la preciosa Sangre de Tú Hijo y te pedimos humildemente la conversión de todas por el mismo Divino Corazón. Amén.

GUÍA 2 :  LECTURA DEL EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO  (Mateo 21, 33-46)

    “Vengan a mi todos los que están agobiados con trabajos y cargas, que yo los aliviaré. Tomen mi yugo sobre vosotros y aprendan de  Mi, que soy manso y humilde de corazón y hallarán el  reposo para sus almas”. 


       PALABRA DEL SEÑOR. GLORIA A TI SEÑOR JESÚS

** CANTO **

   GUÍA 1: El Corazón de Jesús, utiliza el último recurso  de su amor  para que nos acerquemos  a  ÉL, que es consuelo y alivio.

    “ Vengan a Mi nos dice, soy su amigo, su maestro, su verdadero y Único Bien. Si quiero que acepten mi yugo, no es para hacerlos sufrir más, sino para cambiar sus lágrimas  en sonrisas, su sequía en jardín  florecido . Conozco sus cargas, preocupaciones, necesidades y miserias. Conozco todo lo que aparece en sus rostros, como lo que oculta su corazón. Por ello, vengan a Mi , créanme, yo los aliviaré “.

 Padre Nuestro, Ave María  y Gloria.

     GUÍA 2: Pidamos al Señor por las intenciones que hoy te presentamos, respondiéndoos a cada una de ellas :    

                                     “ TE ROGAMOS SAGRADO CORAZÓN”

  • Por el Santo Padre Francisco, los obispos, los sacerdotes, en especial el padre Claudio, para que se mantengan fieles  a tu ministerio. Oremos.
  • Por los que sufren ,los abandonados, los privados de la libertad los enfermos, los marginados, los que van a partir a tu Casa hoy, para que encuentren consuelo en ti Señor. Oremos.
  • Por los que no tienen paz, los que no conocen el amor, los soberbios, los que tienen duro el corazón, para que sientan tu amor, tu abrazo, tu misericordia y  que los cubres con tu bendición.
                                                                                                                                                                     
     GUÍA 1: Digamos lleno de gozo y alegría: ¡Sea honrado, glorificado , amado y obedecido por todos los siglos el Corazón amantísimo de Jesús que nos amó con tal exceso de misericordia  y nos redimió con su Preciosa Sangre!  Ese corazón a quien veo con los ojos de la fe en la adorable Eucaristía  y lo recibo en mi pecho, como alimento y salud de mi alma.

       * Breve silencio.

     GUÍA 2: Mucho me aflige ver  cuan  fácilmente pudo abandonarte, corazón amabilísimo y hacerme  indigno de ser amado por ti.  Por ello te ruego Sacratísimo Corazón me lleves hacia Ti cuando acuda a visitarte en la Sagrada Eucaristía, llenándome con todos  tus efectos y sentimientos, iluminando mi entendimiento  y encendiendo mi voluntad con el fuego de tu Divino Amor, para que sólo te a me a Ti, sólo espere en Ti Sagrado Corazón de mi DIOS, Único Señor y Dueño de mi ser.


GUÍA 1: ORACIÓN

     Corazón de Jesús, dame hoy un corazón nuevo, un corazón sin amarguras, sin resentimientos ni susceptibilidades, un corazón joven, capaz de olvidar agravios verdaderos o falsos, dame un corazón como el Tuyo, lleno de paz, dulzura y bondad. Dame un corazón que no pierda nunca la confianza, que sepa ser puro, generoso, desinteresado, aunque sufra el egoísmo de los demás. Dame un corazón que ame realmente y que no se canse nunca de dar y pedir perdón. AMÉN.
   

GUÍA 2: Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

   Sagrado Corazón de Jesús te damos gracias por permitirnos contemplarte, alabarte y glorificarte. Te damos gracias por que estás entre nosotros cada día a través de la Santa Eucaristía . Te damos gracias por tu infinita misericordia y tu perdón . Te damos gracias por el  Sacramento de la Reconciliación. Te damos gracias por  dejarnos los sacerdotes y especialmente te damos gracias y te pedimos cuides y protejas de todo mal a nuestro sacerdote, el Padre Claudio.


   GUÍA 1: Si quieres mantener tu entrega al Sagrado Corazón haz  de orar para aumentar tu amor . Por medio del Profeta Isaías nos dice : “ Antes que me llamen, yo responderé. Aún estarán hablando y yo los escucharé”. El mismo Jesús nos dice : “ Y todo cuanto pidáis con fe en la oración… se los concederé “ .
        
        Señor te necesito ….  Oh Jesús ayúdame en mis penas, haz que aprenda a llorar por los otros y a llevar mi cruz  ….
-        Estoy triste; consuélame …
-        Estoy enfermo; sáname …
-        Estoy hambriento ; sáciame …
-        Estoy necesitado; ayúdame …
-        Estoy postrado ; levántame …
-        Estoy en pecado ; perdóname…

             
Breve silencio.

GUÍA  2  

     Perdón Señor y piedad por los más necesitados de Tu gracia, que la luz de tus divinos ojos no se aparten jamás de nosotros, encadena a la puerta de Tu tabernáculo nuestros inconstantes corazones; danos a  sentir algo del calor divino de Tu pecho y que nuestras almas se derritan de amor y arrepentimiento.  Amén.


    A cada aclamación respondemos:  ¡TOCA NUESTRO CORAZÓN JESÚS!

*    Enséñanos a tener un corazón como el tuyo, donde sólo alberguemos amor, misericordia y perdón.
*    Que  en todos los cristianos nazca la necesidad de alimentarnos diariamente con tu Santa Eucaristía.
*    Concédenos la paz que el mundo no puede darnos.
*    Fortalece nuestra fe y confianza en Ti, para que podamos resistir a las adversidades que el mundo nos presenta.
*    Bríndales a tus sacerdotes la pureza de alma, pensamientos, actos y espíritu para que sean fieles a Tu  ministerio.
*    Ayúdanos a resistir a las tentaciones del mal que sólo quieren alejarnos de Tu camino y Tus Mandamientos. 
*    Haz que consagremos toda nuestra vida y nuestros actos a DIOS Padre.


                     Padre Nuestro - Ave María - Gloria
   
       GUIA 1

     Tu me llamas, ¡oh Jesús! para ser testigo de Tu agonía, yo lo deseo con ardor. Tu me mandas que vele y ore contigo durante esta hora, yo lo deseo de todo corazón, pero, Tu conoces mi debilidad. Sostenme. Sin Ti sería más débil de lo que fueron tus apóstoles.  ¡Oh alma mía, no pierdas un momento de hora Santa! Con el Corazón de Jesús adora al eterno Padre. Yo vengo, ¡DIOS eterno e infinitamente Santo! a postrarme en compañía de Tu querido hijo. ÉL nos ofrece su agonía y los intensos dolores de su corazón para nuestra vida eterna y que podamos como El l contemplar Tu rostro en la vida eterna.


            **  Canto **

                   GUIA  2

Respondemos a cada intención: “CORAZÓN DE JESÚS, SÁNANOS CON TU AMOR”.

- Para que Tu iglesia no pierda nunca la capacidad de descubrirte en la Palabra y en la vida.
Para que los niños puedan crecer dignamente.
Para que los que Te buscan perseveren en tus caminos y profundicen su esperanza.
Para que las familias construyan sus bases en el diálogo, la sinceridad y el amor.
Para que en el mundo terminen las guerras y las separaciones entre tantos hermanos que no encuentran Tu paz.
Para que los gobernantes  abran su corazón a las necesidades de todo su pueblo.
Para que los enfermos de mente, cuerpo y espíritu busquen en Ti tu palabra y Tu consuelo.
Para que las almas del Purgatorio pronto contemplen Tu rostro.
Para que seamos solidarios con los que sufren el hambre y la miseria.
Para que aprendamos a compartir como  prójimos  dando acogida a los que están solos.
Para que seamos fuertes y aprendamos a sostener a tantas personas que sufre la depresión.
Para que seamos una comunidad que brinde contención a los hermanos que se acercan.
Para que seamos fieles a DIOS resistiendo en la oración y en la Eucaristía las tentaciones del mundo.

 BREVE  SILENCIO

GUÍA 1:   Dios nuestro. Queremos  contemplarte a través de esa Hostia Santa con el tiernísimo afecto con que  mirabas a  tu Madre: con aquella devoción con que te  seguían tus discípulos, y muy singularmente el Discípulo Amado, cuando la noche de la Cena reclinó su cabeza sobre tu ardiente Corazón.
    Míranos, Señor; somos tus hijos, a quienes tantas veces nos has alimentado con tu mismo Cuerpo y Sangre.
    ¡Señor! Vuelve hacia nosotros tus ojos misericordiosos; pon en nuestros pensamientos una ráfaga de la luz de tu Rostro, y en nuestros corazones una centellita siquiera del fuego que abrasa tu dulcísimo Corazón.



GUÍA 2:


    Corazón de Jesús, dulcísimo con los pecadores: un pecador te habla...

    Corazón de Jesús, camino de los extraviados: un pródigo te busca...

    Corazón de Jesús, suavidad de los que sufren: un necesitado llama a tu santuario...

   Corazón de Jesús, amigo fidelísimo del hombre, un amigo ingrato está aquí y te llora...

  Corazón de Jesús, quietud en las continuas vacilaciones de la vida; un alma combatida te llama en su socorro...

  Corazón de Jesús, hoguera de santidad en el amor; mi alma ansía saciarse en ti de amor y santidad...

   Corazón de Jesús agonizante, esperanza de los moribundos, acuérdate de los que en esta misma hora luchan en las convulsiones de la muerte... Ten piedad de los agonizantes, sálvalos según tu gran misericordia... Envíales, Señor, el ángel de Getsemaní, y acerca a sus labios, que ya no pueden llamarte, el cáliz de tu Corazón piadoso. ¡Jesús..., sé Jesús con los moribundos más desamparados!...

                                                           Amén

    + PADRE NUESTRO . AVE MARÍA . GLORIA +


                                 ***  CANTO  ***


GUÍA 1: INVOCACIONES
                                            

                                                    *Responden las dos guías a la vez *

AMOR del Corazón de Jesús, 
Abraza  mi corazón.

HERMOSURA del Corazón de Jesús, 
Cautiva  mi corazón.

BONDAD del Corazón de Jesús, 
Atrae  mi corazón.

CARIDAD del Corazón de Jesús, 
Derrámate  en mi corazón.

CLEMENCIA del Corazón de Jesús, 
Consuela  mi corazón.

DOMINIO del Corazón de Jesús, 
Sujeta mi corazón.

DULZURA del Corazón de Jesús, 
Penetra  mi corazón.

EQUIDAD del Corazón de Jesús, 
Conforma  mi corazón.

ETERNIDAD del Corazón de Jesús, 
Llena  mi corazón.

FIDELIDAD del Corazón de Jesús, 
Protege  mi corazón.

FUERZA del Corazón de Jesús, 
Sostiene  mi corazón.

GLORIA del Corazón de Jesús, 
Ocupa  mi corazón.

GRANDEZA del Corazón de Jesús, 
Abarca  mi corazón. 

HUMILDAD del Corazón de Jesús, 
Anonadad mi corazón.

INMUTABILIDAD del Corazón de Jesús, 
Fija  mi corazón.

JUSTICIA del Corazón de Jesús, 
No abandones  mi corazón.

LIBERALIDAD del Corazón de Jesús,
Enriquece  mi corazón.

LUZ del Corazón de Jesús, 
Ilumina  mi corazón. 

MISERICORDIA del Corazón de Jesús, 
Perdona  mi corazón.

OBEDIENCIA del Corazón de Jesús, 
Somete  mi corazón. 

PACIENCIA del Corazón de Jesús,
No te  canses  de mi corazón.

PRESENCIA del Corazón de Jesús, 
Aficiona  mi corazón.

PROVIDENCIA del Corazón de Jesús, 
Vela  sobre mi corazón. 

REINO del Corazón de Jesús, 
Establécete  en mi corazón.

SABIDURÍA del Corazón de Jesús, 
Conduce  mi corazón.

SANTIDAD del Corazón de Jesús, 
Purifica  mi corazón. 

SILENCIO del Corazón de Jesús, 
Habla  a mi corazón.

CIENCIA del Corazón de Jesús, 
Enseña  a mi corazón. 

PODER del Corazón de Jesús, 
Asegura  mi corazón.

VOLUNTAD del Corazón de Jesús, 
Dispone  de mi corazón. 

CELO del Corazón de Jesús, 
Devora  mi corazón.




ORACIÓN FINAL:

 Señor Misericordioso que nos invitas cada día a la mesa de tu Cuerpo y de Tu Sangre, concédenos vivir siempre alegres en tu servicio y en el amor a nuestros hermanos . Porque en servirte a Ti, creador de todo bien y en amar al prójimo como a uno mismo, consiste el gozo pleno y verdadero . Al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo  toda la gloria por los siglos de los siglos . AMEN.


** CANTO FINAL A LA SANTÍSIMA VIRGEN **


  RITOS CONCLUSIVOS.


SE RETIRA EL SANTÍSIMO SACRAMENTO.